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Volver a lo conocido: los argentinos optan por el regreso al peronismo

Simpatizantes peronistas celebran el triunfo en las elecciones presidenciales, en Buenos Aires, el 27 de octubre de 2019.
Simpatizantes peronistas celebran el triunfo en las elecciones presidenciales, en Buenos Aires, el 27 de octubre de 2019. Agustín Marcarian / Reuters

Alberto Fernández se impuso en las elecciones presidenciales como cabeza del Frente de Todos, una alianza que reunió a todos los sectores del Partido Justicialista, la histórica formación que rige la vida política desde hace siete décadas.

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Argentina vuelve a dar un giro político, pero el rumbo no resulta desconocido. Los argentinos optan por el regreso del peronismo, la fuerza política nacida en los años 40 bajo el liderazgo de Juan Domingo Perón y que, a merced de transformaciones, divisiones y reconciliaciones, ha atravesado la vida política del país sudamericano durante siete décadas.

Cuatro años después de haber elegido a Mauricio Macri como presidente para poner fin a 12 años de kirchnerismo (la vertiente peronista de Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández), el electorado devolvió la jefatura de Estado a esa formación, liderada por Alberto Fernández y la propia Cristina Fernández como candidata a la Vicepresidencia.

El resultado supone un rápido vuelco de rumbo en Argentina, pero no sorpresivo: el peronismo ganó cinco elecciones presidenciales desde el regreso de la democracia en 1983 y ningún gobierno no peronista logró la reelección en ese período.

La grave crisis económica que afecta al país limó la imagen del presidente Mauricio Macri y le abrió la puerta al regreso del peronismo, que dejó atrás años de divisiones y unificó fuerzas para impulsar la figura de un dirigente moderado como Alberto Fernández, que salió a escena tras una larga trayectoria política respaldado por la expresidenta Cristina Fernández, su fórmula vicepresidencial y una figura popular pero divisiva e investigada en varias causas por presunta corrupción.

La expresidenta y vicepresidenta electa, Cristina Fernández, y el presidente electo Alberto Fernández celebran la victoria en las elecciones presidenciales, en Buenos Aires, el 27 de octubre de 2019.
La expresidenta y vicepresidenta electa, Cristina Fernández, y el presidente electo Alberto Fernández celebran la victoria en las elecciones presidenciales, en Buenos Aires, el 27 de octubre de 2019. Agustín Marcarian / Reuters

El peronismo, tradicionalmente vinculado a políticas de corte social (pese a albergar un amplio arco ideológico que se mueve entre la izquierda y la derecha) y de arrastre popular, recupera así el poder y su halo de ‘salvavidas’ ante situaciones de crisis. Ese movimiento, según señaló Alberto Fernández durante el cierre de campaña del jueves 24 de octubre, representa "la esencia misma de lo que el pueblo quiere".

Fernández, un dirigente pragmático y de discurso moderado que capitalizó el rechazo a Macri

El regreso del peronismo comenzó a gestarse cuando la expresidenta Cristina Fernández, considerada la principal figura opositora, renunció a buscar una tercera etapa en la jefatura de Estado y se ubicó como candidata a la Vicepresidencia de Alberto Fernández.

Se trata de un dirigente de vasto recorrido, que ocupó cargos políticos bajo las presidencias del radical Raúl Alfonsín y del peronista Carlos Menem y supo ser jefe de Gabinete de ministros de Néstor Kirchner (2003-2007) y jefe de campaña de Cristina Fernández en 2007, antes de convertirse en un fuerte crítico durante sus años como mandataria.

Su perfil moderado y su experiencia catapultó a Alberto Fernández como catalizador de una unión de diferentes vertientes del peronismo, que se había fragmentado durante la presidencia de Cristina Fernández. Así, a la base de votantes de la expresidenta, el denominado Frente de Todos sumó un apoyo más amplio del peronismo y de ciudadanos de clase media descontentos con la gestión de Mauricio Macri.

Para Paula Ruiz, directora de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, existe un "agotamiento" entre el electorado, que le propinó un "voto castigo a las políticas de Macri y a un manejo económico errado".

Además, enmarcó la orientación de los ciudadanos argentinos en un "contexto generalizado" de protestas en América Latina "a raíz de inconformismos sociales" y que "de fondo, se están castigando las decisiones económicas" de los gobiernos latinoamericanos.

Además, Ruiz consideró que el peronismo regresa "con un tinte de expectativas moderadas en lo que promete al electorado" y que no tiene "un discurso tan radical como el del kirchnerismo" porque "la crisis económica lo obliga a ser más moderado".

Su pragmatismo convive muy bien con el espíritu del peronismo"

Nicolás Liendo

Por su parte, Nicolás Liendo, decano de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda de Colombia, apuntó que Alberto Fernández es un político "camaleónico o pragmático" que "ha defendido posturas contradictorias entre sí" y subrayó que "su pragmatismo convive muy bien con el espíritu del peronismo".

Además, para el analista, experto en partidos políticos latinoamericanos, el resultado de las elecciones "consolida una tendencia histórica" en Argentina que reúne a "un tercio no peronista" y "un 35 o 40 por ciento de un frente peronista".

"Las elecciones son un punto en un recorrido de varios años y tienen contextos diferentes. Es impactante cuánto cambió y el porcentaje que se dio porque implica un cambio radical del apoyo (…) La debilidad, la fragilidad y las decisiones tomadas expusieron mucho al Gobierno y no pudo controlar la crisis", agregó Liendo.

Por último, Liendo destacó que a Fernández se le plantea "un grave problema dentro de su coalición" porque en ella conviven "tres líneas" de peronismo: la de los gobernadores de las provincias, que desean un reparto más federal de los fondos del país y "garantizan la gobernabilidad institucional"; la de los movimientos sociales, que otorgan "la gobernabilidad de la calle"; y una línea política que afirma "la gobernabilidad del partido".

Candidatos del Frente de Todos festejan en el escenario ante cientos de simpatizantes tras ganar las elecciones presidenciales, en Buenos Aires, el 27 de octubre de 2019.
Candidatos del Frente de Todos festejan en el escenario ante cientos de simpatizantes tras ganar las elecciones presidenciales, en Buenos Aires, el 27 de octubre de 2019. Agustín Marcarian / Reuters

El regreso del peronismo, ¿un problema en las relaciones exteriores?

Tras el amplio triunfo de Alberto Fernández en las elecciones primarias en agosto, las reacciones de los mercados internacionales fueron negativas y se desató una fuerte corrida cambiaria, además de una profunda depreciación del peso.

La ratificación de la llegada a la Presidencia de Fernández despierta un nuevo escenario de incertidumbre. Para Paula Ruiz, el peronismo deberá ser "cauteloso" en su discurso, mientras que Nicolás Liendo señala que tanto Fernández como Macri tendrían que apostar a una transición ordenada para "calmar" a los mercados.

Pero no es el único foco potencial de conflicto que asoma para Argentina con la llegada del peronismo. En un contexto de renegociación de la deuda contraída por el Gobierno de Mauricio Macri, Fernández deberá ensayar un acercamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Aunque el principal desafío será amoldar las relaciones con el aliado más importante en la región, Brasil. Días atrás, el presidente Jair Bolsonaro amenazó con tomar medidas contra Argentina si Alberto Fernández alcanzaba la Presidencia del país, e incluso insinuó que podría pedir su salida del Mercosur. Ese discurso lo moderó días después, cuando garantizó que su Gobierno apostará por reforzar las relaciones comerciales con su par argentino electo "siempre bajo las reglas del Mercosur".

Para Liendo, si ambos gobiernos no alcanzan puntos de encuentro, el Mercosur "corre riesgo": "El bloque no tiende a desintegrarse, pero cuando Argentina y Brasil chocan, tiende a paralizarse. Y eso es malo para Argentina, que depende mucho de Brasil", remarcó.

De momento, el peronismo festeja este 27 de octubre un nuevo regreso al Poder Ejecutivo en Argentina. Pero, incluso desde antes de la asunción de Alberto Fernández el 10 de diciembre, tendrá múltiples desafíos para afrontar.

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