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Uruguay vota en las elecciones más inciertas de los últimos 15 años

El material de la boleta electoral para las elecciones generales del domingo se empaca en maletas antes de su distribución, en una oficina de la corte electoral de Uruguay, en Montevideo, Uruguay, el 22 de octubre de 2019.
El material de la boleta electoral para las elecciones generales del domingo se empaca en maletas antes de su distribución, en una oficina de la corte electoral de Uruguay, en Montevideo, Uruguay, el 22 de octubre de 2019. Mariana Greif / Reuters

Uruguay vive una jornada electoral intensa en la que se vota para elegir presidente, representantes en el Senado y la Cámara de Representantes y un referendo sobre seguridad propuesto por el Partido Nacional.

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Uruguay acude a las urnas en un domingo donde el futuro del país está en juego, ya que son varios los temas donde deben elegir los uruguayos. Además de ser la elección del futuro presidente de la República, el país latinoamericano decidirá sobre la representación que tendrá en las dos cámaras del país y si sacará adelante una propuesta de seguridad elaborada por la derecha y que se votará vía referendo.

El Frente Amplio afronta el desafío de revalidar la victoria después de llevar quince años en el poder, algo inédito en el país, ya que antes de 2004 siempre habían gobernado el Partido Colorado y el Partido Nacional, formaciones tradicionales con más de un siglo de vida y de carácter conservador.

Sin embargo, las presidencias de Tabaré Vázquez entre 2004 y 2009, el mandato del carismático José Mujica entre el 2009 y 2014 y la vuelta de Vázquez al poder hasta este año, han dado una gran estabilidad al partido en el poder y han permitido que parte de su programa se pueda ejercer.

Las encuestas dan, una vez más, como ganador a la coalición de partidos de centro-izquierda e izquierda del Frente Amplio, que esta vez está capitaneado por Daniel Martínez. Todas le sitúan con una intención de voto superior al 40% y con una ventaja respecto a su rival, Luis Lacalle, del Partido Nacional, de más de 11 puntos.

Lo que sucede es que, en Uruguay, a diferencia de otros países como Bolivia y Argentina, es necesario llegar al 50 % de votos para evitar la segunda vuelta. Lo que quiere decir que, aunque Martínez disfrute de una amplia victoria, todo parece indicar que se tendrá que incurrir al balotaje el día 24 de noviembre de 2019. Y aquí es donde empiezan las sumas y pactos electorales.

El Frente Amplio aglutina a toda la izquierda uruguaya, desde moderados reformistas a socialistas y comunistas, pero la derecha incurre por separado. Lo que sucede es que una hipotética segunda vuelta podría aglutinarla en torno al voto del Partido Nacional.

Las encuestas dan a “los blancos” una suma de entre el 24 % y el 29 %. El Partido Colorado obtendría entre el 11 y el 15 por ciento y ya ha firmado un acuerdo de apoyo a Lacalle si se incurre a segunda vuelta. Por último, el nuevo partido de extrema derecha, Cabildo Abierto, se cree que conseguirá un al 10 %.

Esta suma podría sacar del poder al Frente Amplio, por lo que se intuye que, si Martínez no obtiene, al menos, un 45 % de apoyo en primera ronda, su victoria será complicada.

Cambio generacional tras quince años de poder

Durante las últimas décadas, el izquierdista Frente Amplio ha estado bajo la tutela del actual presidente Tabaré Vázquez. Él aupó al partido al poder en 2004 después de dirigir la oposición desde 1994, diez años que sirvieron para hacer crecer al partido en representación y número de votos. Y aunque tomó un receso durante el mandato de Mujica, volvió a la presidencia en 2014.

El problema es que Vázquez se acerca ya a los 80 años y sufre un cáncer de pulmón que lo va a retirar de la vida política. Además, otros líderes del partido como José Mujica o Lucía Topolansky también son octogenarios. Por eso la llegada de Daniel Martínez, de 62 años, supone un cambio.

La defensa de Martínez es lo conseguido hasta ahora. El Frente Amplio ha logrado reducir la pobreza en el país de un 40 % a menos del 8 % en los últimos 13 años. A eso se le suma el fuerte crecimiento económico experimentado por Uruguay durante los tres últimos mandatos, la legalización del matrimonio homosexual o la exitosa legalización de la marihuana.

Pero algunos fracasos como su fallida ley de educación, el aumento de la inseguridad en último año o la desaceleración económica podrían hacer que Luis Lacalle se haga con el poder. Lacalle es hijo del expresidente de Uruguay Luis Alberto Lacalle.

Una votación múltiple

Además de la elección de presidente, los uruguayos eligen representantes en el Senado y la Cámara de Representantes. Instituciones que serán fundamentales para el futuro presidente de la República, ya que, si su partido no las domina, tendrá muy difícil gobernar.

También se someterá a referendo una propuesta de ley llamada “Vivir Sin Miedo”, que pretende reforzar la seguridad del país y que fue presentada por el Partido Nacional ante el aumento de los crímenes.

La reforma promueve la regulación del "allanamiento nocturno por orden judicial", el cumplimiento de penas "en su totalidad", la "reclusión permanente" y revisable tras 30 años de cárcel y la creación de "una Guardia Nacional con atribuciones y cometidos de seguridad pública", como reza la papeleta.

En los colegios electorales solo estará la papeleta del “Sí” y los que la apoyen deberán entregarla. Para que salga adelante tendrá que haber una mayoría absoluta de votos afirmativos de entre los 2.700.000 electores que se esperan.

Con EFE y AP

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