Protestas en Líbano

Líbano: los manifestantes completan diez días de protestas y siguen escépticos ante las medidas

Manifestantes caminan cerca de neumáticos en llamas en Trípoli, Líbano, el 26 de octubre de 2019.
Manifestantes caminan cerca de neumáticos en llamas en Trípoli, Líbano, el 26 de octubre de 2019. Omar Ibrahim / Reuters

Algunas de las vías principales permanecen cerradas en la capital Beirut y otras ciudades del país, en medio de las masivas manifestaciones contra la corrupción de la clase política y la mala administración de las finanzas del Gobierno.

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Bastó con que el 17 de octubre de 2019 el gabinete de ministros libanés anunciara su intención de tasar las llamadas gratuitas de servicios de mensajería como WhatsApp para que el país estallara, en una oleada de manifestaciones que este sábado completa diez días, con decenas de heridos.

Y aunque la medida fue retirada, esta se convirtió en la punta del iceberg de una sociedad que se declara cansada de la corrupción de la clase política y la mala administración de las finanzas estatales, lo que ha empujado al país hacia un colapso económico que no se veía desde la guerra civil, de entre 1975 y 1990.

Durante diez días, el Líbano ha estado paralizado: escuelas, bancos y locales comerciales cerrados, una infraestructura destruida, y una multitud que ha salido a marchar todos los días, originando el cierre de carreteras pese a los esfuerzos del Ejército por desbloquearlas.

"No saldremos de las calles porque esta es la única tarjeta con la que la gente puede presionar", asegura el manifestante Yehya al-Tannir, mientras protesta en una barricada improvisada en un puente principal de la capital Beirut. "No nos iremos hasta que se cumplan nuestras demandas". Y la renuncia del presidente Michel Aoun, así como del primer ministro Saad Hariri, es una de ellas.

Reformas de emergencia que no convencen

Como parte del esfuerzo para contener las protestas, la Corriente Patriótica Libre, el partido fundado por el presidente Aoun y dirigido por su yerno y ministro de Exteriores, Gebran Basil, anunció este sábado 26 de octubre que levantará el secreto bancario de sus ministros y diputados.

"No saldremos de las calles porque esta es la única tarjeta con la que la gente puede presionar (...) No nos iremos hasta que se cumplan nuestras demandas"

Yehya al-Tannir, manifestante

El anuncio siguió al que hizo el 21 de octubre el primer ministro Saad Hariri, relacionado con un paquete de reformas de emergencia. Ninguna de las medidas ha logrado calmar la ira ciudadana, que ahora exige una mejor calidad de vida, el fin de la corrupción y la convocatoria a elecciones anticipadas en aras de la disolución del actual Gobierno.

Las manifestaciones de este sábado fueron tanto de partidarios de Aoun (en algunas áreas de Metn y Bekaa), como a favor y en contra del líder del grupo chiita Hezbolá, Hasan Nasralá, en las regiones donde su comunidad es mayoritaria.

Las protestas se intensifican ante una cifra indeterminada de heridos

Mientras el Ejército libanés busca la manera de reabrir las arterias principales, los manifestantes mantienen cerradas las vías con barricadas, e incluso en algunas zonas, se mantienen instalados de forma permanente.

Vista aérea del campamento de manifestantes libaneses en la Plaza de los Mártires en Beirut, Líbano, el 26 de octubre de 2019.
Vista aérea del campamento de manifestantes libaneses en la Plaza de los Mártires en Beirut, Líbano, el 26 de octubre de 2019. Wael Hamzeh / EFE

Este sábado, la protesta se desarrolló en medio de música patriótica, banderas libanesas y pancartas de protesta, con unos cuantos disturbios.

Cerca de la ciudad norteña de Trípoli, el Ejército reconoció haber disparado al aire durante un disturbio, dejando como saldo cinco soldados y varios civiles heridos, aunque no especificó la cifra. Entre tanto, en un puente principal en Beirut, la policía antidisturbios se enfrentó con los manifestantes que estaban sentados en el suelo para mantenerlo bloqueado.

El líder del movimiento Hezbolá, respaldado por Irán, advirtió el viernes 25 de octubre que el país afronta un vacío de poder e instó a sus seguidores a mantenerse alejados de las protestas, después de que se enfrentaran con sus detractores en el centro de Beirut.

Según el Banco Mundial, un cuarto de los libaneses vive en la pobreza, sin agua ni electricidad, y la situación económica continúa degradándose en el país, cuya deuda está estimada en 86.000 millones de dólares. Esta representa un 150% del PIB y es una de las más altas del mundo.

Con EFE y Reuters

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