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El centro se impone sobre los extremos en las elecciones regionales colombianas

Claudia López, primera alcaldesa de Bogotá, Daniel Quintero alcalde electo de Medellín, Jorge Iván Ospina, alcalde electo de Cali, junto a sus pares de Barranquilla, Jaime Pumarejo y Juan Carlos Cárdenas de Bucaramanga, este 27 de octubre en las elecciones regionales de Colombia.
Claudia López, primera alcaldesa de Bogotá, Daniel Quintero alcalde electo de Medellín, Jorge Iván Ospina, alcalde electo de Cali, junto a sus pares de Barranquilla, Jaime Pumarejo y Juan Carlos Cárdenas de Bucaramanga, este 27 de octubre en las elecciones regionales de Colombia. Reuters - perfiles Facebook candidatos

Los comicios regionales en Colombia terminaron en una estrepitosa derrota para el uribismo, fuerza gobernante. No solo la derecha, los extremos perdieron terreno en regiones clave ante un electorado que se decantó por el centro y los independientes.

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No solo el uribismo, corriente del expresidente Álvaro Uribe, perdió terreno. La oposición, que incluye a un sector de la izquierda radical, tampoco logró afianzarse en unas elecciones que estuvieron marcadas por la violencia y la falta de garantías para participar.

Los movimientos antagónicos, que tantos votos atrajeron en las elecciones presidenciales de 2018 y que incluso se enfrentaron en segunda vuelta personificados en el actual presidente Iván Duque, que representaba al conservador partido Centro Democrático (CD) y Gustavo Petro, al izquierdista Colombia Humana, esta vez no fueron los protagonistas. Los resultados indican que el electorado apoyó a candidatos que tendían a moverse hacía el centro, los que se presentaron a sí mismos como independientes y moderados ante el desgaste de los partidos políticos tradicionales, que sufren una baja en su imagen y gestión.

Los resultados oficiales lo constatan así en las principales ciudades, algunas de ellas como Bogotá y Medellín, bastiones de la izquierda y la derecha respectivamente, en unas elecciones que no cuentan con segunda vuelta.

Claudia López, candidata a la alcaldía de Bogotá, habla después de ganar las elecciones locales en Bogotá, Colombia, el 27 de octubre de 2019. Se convirtió en la primera mujer en ser alcaldesa de la capital.
Claudia López, candidata a la alcaldía de Bogotá, habla después de ganar las elecciones locales en Bogotá, Colombia, el 27 de octubre de 2019. Se convirtió en la primera mujer en ser alcaldesa de la capital. Luisa González / Reuters

La capital del país eligió por primera vez a una mujer como alcaldesa, que ocupará el segundo cargo de elección popular más importante del país. Claudia López, de la Coalición Claudia Alcaldesa, una alianza de centro-izquierda que se forjó entre los partidos Alianza Verde y Polo Democrático fue escogida con el 35,21% de los votos cuando se ha escrutado el 100% de las mesas. Ese porcentaje representa 1.108.541 votos.

López exportó una imagen que se distanciaba de las élites políticas para centrarse en un discurso de lucha anticorrupción. Por tres puntos porcentuales, en una reñida contienda, venció a Carlos Fernando Galán, hijo del asesinado candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, que se lanzó por Bogotá Para la Gente y bajo el rótulo de independiente. El aspirante consiguió el 32,48% del apoyo electoral, muy por encima de los dos candidatos que representaban los partidos de los extremos: derecha e izquierda.

La izquierdista Colombia Humana del candidato Hollman Morris, obtuvo un 13,99% frente al apretado 13,56% de Miguel Uribe Turbay, que se lanzó en una coalición que incluía al Centro Democrático. Los dos espectros ideológicos más tirados a los extremos fueron los menos votados en Bogotá, en una jornada en la que acudieron 3.205.865 ciudadanos frente a los 5.850.035 que estaban habilitados. Esas mismas tendencias se reflejaron en otras ciudades.

Medellín: el candidato independiente que derrotó al uribismo en su principal bastión

Frente a todos los pronósticos, el expresidente Álvaro Uribe, líder del Centro Democrático, no logró catapultar a su candidato Alfredo Ramos Maya, en la ciudad sobre la que su influencia era hasta el momento incuestionable. En su lugar, Daniel Quintero Calle, un político cercano a varios partidos, pero que se lanzó por el movimiento Independientes, se convirtió en el nuevo alcalde de la capital de Antioquia.

El aspirante consiguió el 38,56% de los votos, en una ciudad ampliamente conservadora. Casi nueve puntos porcentuales lo separaron del candidato Ramos Maya, (29,88%) hijo de un uribista consagrado, Luis Alfredo Ramos, que fue alcalde y gobernador de Medellín.

Y la Gobernación del departamento de Antioquia tampoco la pudo asegurar. Su candidato quedó siete puntos porcentuales por debajo del ganador, que se lanzó por una coalición que reúne a varios partidos. Esta es una de las sorpresas de la jornada electoral. El desgaste que ha sufrido el partido de gobierno tras el primer año de Duque, emerge como una de las posibles explicaciones.

Después de una intensa campaña por todo el país, el expresidente Uribe se pronunció en su cuenta de Twitter aceptando la estrepitosa derrota:

Cali: ni la izquierda ni la derecha vencieron en la tercera ciudad más importante de Colombia

Las coaliciones también fueron las grandes triunfadoras de la jornada electoral. La animadversión general hacia los partidos tradicionales hizo que muchos candidatos escogieran coaliciones con diferentes partidos o simplemente el mecanismo de las firmas para fundar un movimiento independiente.

En el caso de Cali. El ganador, Jorge Iván Ospina, emergió de una coalición de izquierda del Partido Liberal y el Partido Verde, pero su figura no evoca ideologías extremas. El candidato que apoyaba el uribismo se hundió en el segundo lugar, así como los demás aspirantes, algunos por movimientos indígenas e independientes.  Con el 37,93% consiguió la alcaldía frente al 25,43% de su rival respaldado por el CD.

Barranquilla: los Char, la casa política predominante extendió su reinado

La familia Char, la élite política y económica de denotada influencia en el Atlántico venció en la Alcaldía y la Gobernación. A través de su Partido Cambio Radical, asociado a varias figuras salpicadas por corrupción, lograron mantener el control en el departamento.

En la gobernación salió electa Elsa Noguera, una líder cercana a esta familia política que se lanzó por una coalición que incluye al Centro Democrático y al Partido Conservador. Noguera venció al hijo de Petro, Nicolás Petro, la ficha de la izquierda en el Atlántico. Petro solo consiguió el 18,56% frente al 66,67% de Noguera. En este pedazo del Caribe no hay espacio para los extremos o los moderados, solo para los Char.

En Bucaramanga abanderan a un independiente y a un político tradicional

En la capital de Santander, una ciudad de raíces conservadoras, venció a la Alcaldía un candidato independiente. Por el movimiento Ciudadanos Libres, Juan Carlos Cárdenas salió elegido con el 48,36% frente al escaso 10,74% de Claudia Lucero López aspirante apoyada por el uribismo.

El candidato de la oposición de izquierda, respaldado por el Polo Democrático, se hundió en el último lugar. Para la Gobernación de Santander, como en Barranquilla, quedó Mauricio Aguilar, hijo de la familia política predominante en el departamento.

Histórico: excombatientes de las FARC se hacen con dos alcaldías

Además de estar marcadas por una tendencia hacia el centro, en estas elecciones también se abrió un reducido pero histórico espacio para la participación política de los excombatientes que se acogieron a los Acuerdos de Paz firmados en 2016 bajo el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos. Ahora, en un escenario real donde existe poder de decisión, como lo es una alcaldía. Este escenario imprime una pincelada de optimismo a uno de los puntos del acuerdo que todavía no termina de consolidarse.

Guillermo Enrique Torres, conocido como el 'Cantante de las Farc', se convirtió en el nuevo alcalde de Turbaco, uno de los municipios más importantes del departamento de Bolívar. Lo hizo por la coalición de partidos Colombia Humana y Unión Patriótica. Con el 100% de las mesas escrutadas, Torres consiguió 50% de los votos frente a sus rivales que representaban a los partidos como Cambio Radical, que han dominado esa región históricamente. Este aspirante logró el 31% de la votación.

"Electoralmente los turbaqueros le estamos dando tremenda paliza a los corruptos", trinó el excombatiente desde su cuenta de Twitter poco antes de que se conociera el resultado final. Esta elección se interpreta como un mensaje positivo para los guerrilleros que se acogieron al proceso de paz.

Torres, un cantautor vallenato que se unió a la extinta guerrilla de las FARC a los 29 años y se acogió al proceso de reincorporación, no se lanzó bajo el logo del partido FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) que carga con el estigma de la antigua guerrilla, sino por una coalición y le funcionó. Torres logró vencer la fuerte maquinaria política de Bolívar y emerge como una luz para el partido FARC, que trata de consolidarse en un difícil terreno político.

El segundo excombatiente de las FARC que logró una alcaldía fue Edgardo Figueroa Ramírez. Lo hizo en el municipio de Puerto Caicedo, en el departamento del Putumayo. Se presentó bajo el partido Alianza Social Independiente, ASI, y no bajo el partido FARC. Logró el 48% de los votos frente a una coalición de partidos tradicionales que amasaron el 33% de los votos.

Ciudadanos emiten sus votos en un colegio electoral durante las elecciones para alcaldes y gobernadores, en Bogotá, Colombia, el 27 de octubre de 2019.
Ciudadanos emiten sus votos en un colegio electoral durante las elecciones para alcaldes y gobernadores, en Bogotá, Colombia, el 27 de octubre de 2019. Luisa González / Reuters

Según el portal colombiano ‘Verdad Abierta’, las FARC lanzaron 308 candidatos propios para estas elecciones regionales pero los colombianos se alejaron de los extremos y ese partido está en la extrema izquierda del espectro, por lo que también terminó en la bandeja de castigados.

Ahora el ajedrez político en Colombia toma nueva forma con un escenario electoral en el que las coaliciones triunfaron, los partidos tradicionales cedieron terreno y el uribismo fue derrotado en su principal bastión producto del desgaste de un año de Gobierno altamente cuestionado. Pero a La izquierda tampoco le fue bien. El mensaje de los votantes fue claro. Los personalismos parecen tomar vuelo en figuras que entendieron que la política en Colombia ahora se mueve mucho más allá de los logotipos de un partido. O la sumatoria de ellos.

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