Saltar al contenido principal
En Foco

La muerte de niños baleados en las favelas de Río de Janeiro genera indignación

Desde 2007, más de 60 niños murieron durante operativos policiales en las favelas de Río de Janeiro. Son datos de la ONG Rio da Paz, la única entidad que se dedica a contabilizar estrictamente los casos infantiles.

Anuncios

Las estadísticas oficiales, que calculan el número de víctimas sin diferenciar la edad muestran que las muertes a manos de la Policía en todo Brasil aumentaron un 4% en el primer semestre de este año, con un total de 2.886 asesinatos.

Sin embargo, en Río de Janeiro este incremento fue mucho mayor: entre enero y agosto: solo en este estado federado murieron 1.249 personas por la acción directa o indirecta de la Policía, según datos del Instituto de Seguridad Pública (ISP). Esta cifra equivale a una media de cinco asesinatos por día, lo que ubica a esta ciudad en el tope de los ránkings nacionales.

El pasado 23 de septiembre, la muerte de Ágatha Felix, de tan solo ocho años, causó una enorme conmoción en Río de Janeiro y una ola de manifestaciones espontáneas. Ágatha estaba volviendo del colegio a su casa, en la favela del Alemão, cuando fue alcanzada por tiros de fusil en el microbús en el que viajaba.

Sus familiares acusan a la Policía de efectuar los disparos de forma arbitraria. "No había tiroteo en aquel momento. La Policía dice que los agentes fueron atacados simultáneamente y no es así. Nosotros vivimos cerca del lugar de los disparos y si hubiese habido un ataque con muchos tiros, habríamos escuchado algo. Simplemente fue una niña baleada. Pasó una moto y los policías dispararon", asegura Daniele Lima Félix, tía de la pequeña Ágatha.

La Dirección General de la Policía casi nunca asume la autoría de las muertes en combate y menos cuando se trata de niños. Tampoco suele conceder entrevistas sobre este tema a la prensa. Tres informes oficiales muestran que el 90% de las muertes registradas en operaciones policiales no son investigadas o acaban siendo archivadas.

"Salimos de casa para salvar vidas porque no hay nada glorioso en matar"

Sin embargo, algunos policías entrevistados por France 24 durante una manifestación atribuyen las muertes de civiles al estrés, a la precariedad laboral y a la escasez de medios, lo que dificulta el día a día de estos profesionales.

"Yo puedo garantizar que ningún policía sale de casa para matar a un niño o a un inocente. De ninguna forma. Un policía sale de casa primero queriendo volver a ver a su familia, que es algo que no está aconteciendo. Este año ya hay más de 40 policías asesinados. Y en segundo lugar, salimos de casa para salvar vidas porque no hay nada glorioso en matar", afirma Flavia Louzada, sargento de la Policía Militar de Río de Janeiro.

La sensación de impunidad y de falta de Justicia se suma muchas veces al dolor de la pérdida. Vanessa dos Santos murió a los 11 años en su propia casa, en una favela del Complejo de Lins, en la zona norte de Río de Janeiro. La Policía invadió su domicilio sin mandato y disparó varios tiros. Una bala alcanzó la cabeza de la pequeña. Dos años después, el padre de Vanessa denuncia que no se ha llevado a cabo ninguna investigación oficial para esclarecer si el disparo partió de los policías o de los narcotraficantes.

"Por la posición de los orificios en las paredes, es difícil saber quién fue porque la casa está totalmente agujereada por las balas. Habría sido necesaria una pericia", asegura Leandro Monteiro de Matos.

Este albañil sospecha que la Policía pudo amañar las pruebas. "Los mismos agentes envueltos en la operación en la que murió mi hija entraron en nuestra casa el día del entierro. Los vecinos vieron todo y nos lo contaron. Nadie sabe por qué entraron a la residencia donde vivía mi exmujer y mi hija", relata Monteiro de Matos.

Unicef: "El índice de resolución de los homicidios en Brasil es muy bajo"

La ONG Rio da Paz denuncia la marginalización de las favelas, donde se concentra la gran mayoría de las operaciones policiales. "Si alguna de estas muertes hubiese acontecido en una de las áreas nobles de Río tendríamos una atención mucho más grande, sobre todo por parte de los poderes públicos", señala João Luis Silva, coordinador de esta ONG.

Por su parte, Unicef considera inaceptable el creciente número de menores baleados. Por esta razón ha creado un comité de prevención de homicidios de adolescentes. "En Brasil el índice de resolución de los homicidios es muy bajo. Para nosotros, investigar y encontrar a los responsables de los actos violentos y de los homicidios es una forma de prevención", afirma Luciana Phebo, coordinadora de esta organización en Río de Janeiro.

El 17 de octubre, representantes de varias favelas acudieron al Parlamento del estado de Río de Janeiro para pedir un cambio de enfoque en la política de seguridad implementada por el gobernador Wilson Witzel, que defiende el uso de francotiradores en la lucha contra el narcotráfico.

"La forma en que las Fuerzas de Seguridad entran en las favelas es totalmente irresponsable. Lo hacen en horario escolar, cuando los niños están en la calle. No hay una verdadera política de seguridad que vele por la seguridad de nuestros niños", denuncia Rute Sales, educadora social y miembro del movimiento Mujeres Negras. Frente a tanta violencia, las madres y los padres de las favelas se han unido para pedir a los políticos que paren de una vez las operaciones que están matando a niños y adultos inocentes.

Boletines de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.