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La oposición boliviana quiere intensificar la protesta contra Morales

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La Paz (AFP)

La oposición boliviana intenta aumentar la presión este lunes contra el presidente izquierdista Evo Morales, que denunció el domingo un plan de golpe de Estado en su contra, mientras campesinos leales al mandatario se disponen a bloquear carreteras para defender su cuestionada reelección.

El expresidente centrista Carlos Mesa, principal rival del mandatario indígena en los comicios del 20 de octubre, llamó el domingo a desconocer el resultado de los comicios que considera fraudulentos.

En un discurso pronunciado en una zona acomodada de La Paz, el opositor de 66 años, que gobernó Bolivia entre 2003 y 2005, llamó a sus seguidores a llenar las calles de la capital, sede de los poderes ejecutivo y legislativo bolivianos.

Este lunes comienza un paro "que le va a demostrar a Evo Morales la fuerza de La Paz y la fuerza de Bolivia", declaró Mesa.

La cuestionada reelección de Morales, tras un polémico recuento de votos, ha provocado protestas por parte de los opositores y ha suscitado interrogantes sobre si Bolivia avanza hacia un régimen autoritario y aislado internacionalmente, como el de Nicolás Maduro en Venezuela.

- "No aceptamos el resultado" -

Hasta el momento, las manifestaciones en La Paz han tenido lugar únicamente en los barrios de clase media y alta de la zona sur, aunque diariamente miles de personas, entre ellos muchos jóvenes, se manifiestan en los alrededores del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y realizan mítines en la plaza San Francisco, en el centro de la ciudad.

"No aceptamos el resultado fraudulento de ese vergonzoso monigote llamado Tribunal Supremo Electoral, que no es otra cosa que el brazo ejecutor de las órdenes de Morales", dijo Mesa.

Hasta el momento las barriadas populares de las zonas altas de La Paz no se han involucrado en el conflicto, que ha encontrado su máxima expresión en la ciudad oriental de Santa Cruz, que mantiene un paro con cortes de calles desde el miércoles, liderado por el comité cívico regional de derecha radical.

Frente a la arremetida de la oposición, el presidente Morales, que gobierna desde 2006, denunció que "distintos sectores sociales (...) se preparan para hacer golpe de Estado la próxima (esta) semana".

El ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, deploró que la oposición esté llamando "a la gente a confrontar (...) para tomar las instituciones públicas, para desalojar al gobierno. Eso es una convocatoria al golpe de Estado".

Morales, de 60 años, podrá contar con el apoyo de un poderoso sindicato de campesinos oficialista, que anunció el domingo por la noche que iba a bloquear las carreteras del país "en rechazo del golpe de Estado, en defensa de la democracia y en defensa del voto indígena", según dijo el dirigente Jacinto Herrera a medios estatales.

Los campesinos recibieron el apoyo de un sindicato de colonos, que también efectuará cortes, "por el respeto al voto del pueblo campesino, indígena, intercultural", según el líder Henry Nina.

El bloqueo de caminos tiene el objetivo de cortar suministros a las ciudades, en varias de las cuales la oposición mantiene un paro parcial para denunciar el resultado de los comicios, en los que Morales -primer presidente indígena de Bolivia- ganó un nuevo periodo de cinco años, según dictaminó el jueves el TSE.

- EEUU pide segunda vuelta -

Estados Unidos expresó el domingo su preocupación por las "irregularidades" en el escrutinio en Bolivia y llamó a hacer un balotaje entre Morales y Mesa.

"Hacemos un llamado a Bolivia para restaurar la integridad electoral procediendo a una segunda vuelta en elecciones libres, justas, transparentes y creíbles entre los dos principales ganadores", tuiteó el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo.

Para zanjar la crisis política -con la gente volcada en las calles y un paro en varias regiones del país- Morales propuso abrir el proceso electoral a una auditoría encabezada por la misión de observadores de la OEA, las Naciones Unidas y la Unión Europea, organismos que se avienen a la realización de un balotaje.

Mientras, una influyente plataforma que articula los comités cívicos regionales (Conade), que respalda a Mesa, pidió la anulación de las elecciones, además de la formación de un nuevo tribunal electoral, "esta vez imparcial".

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