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El primer ministro del Líbano, Saad Hariri, anunció su dimisión tras semanas de protestas

El primer ministro del Líbano, Saad Hariri, anuncia su dimisión en una rueda de prensa en Beirut el 29 de octubre de 2019
El primer ministro del Líbano, Saad Hariri, anuncia su dimisión en una rueda de prensa en Beirut el 29 de octubre de 2019 Mohamed Azakir / Reuters

Trece días consecutivos de protestas antigubernamentales llevaron a Hariri a anunciar su dimisión en un mensaje televisado este martes 29 de octubre. Para el líder, el Líbano llegó a un "callejón sin salida".

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Saad Hariri renunció. El primer ministro del Líbano anunció su decisión después de 13 días de multitudinarias protestas antigubernamentales que paralizaron gran parte del país. Así, el mandatario responde a una de las principales demandas de los manifestantes: su dimisión.

"Me dirijo al Palacio de Baabda para presentar la dimisión del Gobierno al presidente, Michel Aoun, en respuesta a los muchos libaneses que salieron a las plazas para pedir el cambio", pronunció Hariri en un mensaje televisado este martes 29 de octubre tras reconocer que había llegado a "un punto muerto". "Los cargos van y vienen pero la dignidad y la seguridad de nuestro país son más importantes", agregó.

En su último discurso como líder del país, Hariri apeló a toda la sociedad libanesa, tanto los partidos como los civiles, a que protejan la "paz civil" en el país. Además, pidió a sus "socios" políticos que busquen formas de volver a dinamizar la economía, uno de los problemas principales que desataron las protestas.

"Durante 13 días, el pueblo libanés ha esperado una solución política que frene el deterioro (de la economía). He intentado, a lo largo de este tiempo, encontrar una salida que escuchara a la voz de la gente", proclamó Hariri. "Es el momento de vivir un gran cambio para enfrentar la crisis".

Líbano atraviesa su peor crisis económica desde que terminó la guerra civil (1975-1990). Por eso, miles de libaneses salieron a la calle para protestar contra el establecimiento político tradicional, la corrupción y la desigualdad económica.

Tensión entre manifestantes y seguidores de Hezbolá

Grupos de manifestantes acudieron al centro de Beirut, la capital del país, para celebrar la dimisión de Hariri. A lo largo de las protestas, la renuncia del mandatario del país era uno de los reclamos más extendidos.

Sin embargo, la concentración de este martes se había disuelto tras violentos enfrentamientos entre los manifestantes y varios grupos de hombres que no se identificaron formalmente y que atacaron a algunos libaneses que acampaban en el centro de la capital.

Estos grupos cargaban palos y otros objetos y se encararon a los manifestantes que estaban bloqueando las calles de Beirut. Se escucharon cánticos a favor de Hassan Nasrallah, el líder de la milicia chiíta Hezbolá, y de Nabih Berri, el portavoz del Parlamento libanés y líder del movimiento Amal.

Manifestantes corren para huir del ataque de varios grupos de seguidores de Hezbolá y Amal a un campamento antigubernamental en Beirut este 29 de octubre de 2019
Manifestantes corren para huir del ataque de varios grupos de seguidores de Hezbolá y Amal a un campamento antigubernamental en Beirut este 29 de octubre de 2019 Aziz Taher / Reuters

Las fuerzas de seguridad tardaron en intervenir para disolver las agresiones perpetradas por los grupos, aunque finalmente dispersaron a manifestantes y sus opositores con gases lacrimógenos. Los enfrentamientos dejaron seis heridos.

La agencia Reuters cita los siguientes eslóganes que habrían proclamado los atacantes: "Con nuestra sangre y nuestras vidas nos ofrecemos a ti, Nabih" y "seguimos tu llamada, Nasrallah". Amal es un partido chiíta con representación en el Congreso del Líbano, actualmente aliado con el brazo político de Hezbolá en la Cámara.

No es la primera vez que seguidores de Hezbolá y Amal se enfrentan con los manifestantes antigubernamentales. Ya ocurrió el pasado viernes 25 de octubre. De hecho, los altercados forzaron a Nasrallah a pedir a sus partidarios que se retiraran del centro de Beirut para mantenerse al margen de las protestas.

Tanto para Hezbolá como para Amal, las manifestaciones antigubernamentales suponen un desafío político ya que también se han extendido a las regiones del sur del país, donde vive la mayor parte de la población chiíta. Eso lo convierte en el principal bastión electoral de las dos formaciones.

El politólogo Khattar Abou Diab explicó a France 24 que estas organizaciones se sienten amenazadas por la nueva oleada de protestas dado que es "un movimiento socio-político que huye de los partidos tradicionales y se extiende por todos los estratos sociales, regiones y comunidades, unidas ante el miedo de que el país caiga por el precipicio de la crisis económica". "Todos los libaneses están preocupados, especialmente los del sur del país, donde viven la mayor parte de chiítas y de gente más pobre", resaltó Abou Diab.

Protestas contra la desigualdad social

Las protestas empezaron el 17 de octubre tras un anuncio que inicialmente podía parecer inofensivo: el Gobierno quería tasar las llamadas telefónicas a través de servicios de mensajería gratuita por Internet, como Whatsapp. Esta medida fue la gota que colmó el vaso y llevó a la calle a miles de libaneses.

El Ejecutivo retiró la propuesta y anunció un paquete de reformas para intentar aplacar las protestas el 21 de octubre. Las reformas estaban especialmente enfocadas a atajar los cortes de electricidad, ya que la falta de suministro energético y de agua aún es un problema recurrente en el país. Sin embargo, la iniciativa no fue suficiente para la mayoría de libaneses.

Las manifestaciones provocaron el bloqueo del país durante 13 días consecutivos. Las principales carreteras estatales permanecieron cerradas durante días, mientras que las escuelas, los bancos y muchos locales comerciales también cerraron sus puertas.

Manifestantes bloquean una carretera en Sidon, Líbano, el 28 de octubre de 2019
Manifestantes bloquean una carretera en Sidon, Líbano, el 28 de octubre de 2019 Ali Hashisho / Reuters

No se conoce la cifra exacta de heridos y afectados que han dejado las casi dos semanas de protestas, pero se calcula que supera la veintena.

Según el Banco Mundial, un cuarto de la población del país vive bajo el umbral de la pobreza. Además, Líbano tiene una deuda estimada en 86.000 millones de dólares, lo que supone un 150% de su PIB.

La dimisión de Hariri es una clara victoria para este movimiento antigubernamental. Sin embargo, queda por ver si realmente será un paso hacia un cambio estructural en el país.

Con EFE, Reuters y AP

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