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La Inglaterra de 2019, nacida del fracaso del Mundial de rugby de 2015

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Tokio (AFP)

Si Eddie Jones ha añadido su toque personal, importante, la Inglaterra finalista de la Copa del Mundo de rugby (el sábado en Yokohama) se construyó en parte bajo el mandato de su predecesor, Stuart Lancaster, apartado del cargo de seleccionador luego del fiasco del Mundial-2015 como local.

Rob Andrew tenía razón. El exapertura internacional recibió muchas críticas cuando declaró, justo antes de la Copa del Mundo-2015, y cuando estaba dentro de la Federación Inglesa (RFU), que el XV de la Rosa estaba más programado para la cita de Japón que para la de ese año, en casa.

Cuatro años más tarde, los ingleses pelearán por su segunda corona mundial -luego de la conquistada en 2003- contra Sudáfrica, con una plantilla formada por muchos de los jugadores eliminados en la fase de grupos de 2015, la primera vez que le ocurrió a un país organizador.

Entre esos jugadores, algunos a los que Lancaster, al asumir el cargo luego de la Copa del Mundo-2011, lanzó a la gran arena internacional cuando apenas pasaban los veinte años, tras haber seguido su evolución como responsable de formación y desarrollo de la RFU: Owen Farrell (en 2012 a los 20 años), George Ford (2014, 21), Joe Marler (2012, 21), Jonny May (2013, 23), Billy Vunipola (2013, 20), Anthony Watson (2014, 20), Jonathan Joseph (2012, 21) o Jack Nowell (2014, 20).

El propio Jones, a su llegada, alabó la "súper herencia" dejada por su antecesor, que se presentó en el Mundial-2015 con la plantilla más joven de la competición (26,2 años de media).

El entrenador australiano insistió justo antes de que el XV de la Rosa lograra, bajo su dirección, el Grand Slam en el Torneo de las Seis Naciones en marzo de 2016, unos meses después del fiasco de la Copa del Mundo.

"Yo sería ingrato si no dijera que una parte importante del éxito debe atribuirse a Stuart Lancaster y a lo que hizo con este grupo de jugadores. Hizo un gran trabajo mejorando al equipo hasta el punto actual, todos nosotros se lo agradecemos", declaró Jones a la televisión BBC.

- "Alguien debía tomar el testigo" -

Un año más tarde, Lancaster, entrenador adjunto del Leinster irlandés desde 2016, le devolvió los halagos a Jones, asegurando que supo "sacar lo mejor de un grupo que ha ganado en experiencia".

"Siempre he dicho que el futuro del rugby inglés sería glorioso, pero nada llega por casualidad. El mérito es de los entrenadores y de Eddie en particular. Hablé con Eddie poco después de mi salida y le dije que disponía de un buen grupo. Él ha añadido su personalidad y su estilo", añadió Lancaster.

La mano de Jones se percibe en la manera de jugar, a la vez más brutal y más variada tácticamente, y en el enfoque mental de los partidos, según Mick Cleary, periodista del diario inglés The Telegraph preguntado por la AFP: "Por supuesto, al ser más mayores, ellos (Ford, Farrell, etc.) han ganado más seguridad y confianza individual y colectiva. Pero Eddie Jones también es el responsable. Y el plan de juego es mucho más claro, está más definido el papel de cada uno".

"Sin lugar a dudas, esto empezó con Lancaster. Creo que les llevó hasta donde pudo y que alguien debía tomar el testigo. Es lo que ha hecho muy bien Eddie Jones", amplía.

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