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Cinco preguntas que deja el resultado de las elecciones en Argentina

El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, observa mientras asiste al juramento del gobernador de Tucumán, Juan Manzur, en San Miguel de Tucumán, Argentina, el 29 de octubre de 2019.
El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, observa mientras asiste al juramento del gobernador de Tucumán, Juan Manzur, en San Miguel de Tucumán, Argentina, el 29 de octubre de 2019. Agustin Marcarian / Reuters

Se aquieta la excitación poselectoral y Argentina comienza a atravesar el complejo periodo de transición que se extenderá hasta el 10 de diciembre, cuando Alberto Fernández asuma la Presidencia y Mauricio Macri deje la Casa Rosada.

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Es ahora que se abren ya claramente algunos interrogantes acerca de lo que viene, tanto para el nuevo gobierno como para la fuerza política que deja el poder.

En las siguientes líneas, a través de la enunciación de esas preguntas, se esboza una posible primera guía de lectura de la Argentina de los meses por venir.

1. ¿Cómo podría ordenarse la economía? ¿Será con un gran acuerdo nacional?

Esta es la pregunta más compleja, urgente e importante.

El país se encuentra sumido en una crisis económica que combina recesión, con una inflación que ha superado el 50% en los últimos 12 meses, desempleo de más de 10%, la pobreza que podría alcanzar al 40% de la población, y unos compromisos financieros que lo acechan y dificultan la administración del Estado.

De hecho, para cuidar reservas en dólares, el Banco Central determinó el domingo en la noche restringir la compra de divisas para individuos a un máximo de US$200 por mes, una medida que tuvo efecto en el sentido esperado.

Pero puede ser insuficiente.

Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, cree que lo primero que debería hacer el próximo gobierno es "estabilizar el frente financiero, la causa de la presión cambiaria y las tasas altas".

Por otra parte, Alberto Fernández ya dijo en campaña que prevé renegociar la deuda externa del país. Tanto la parte ya otorgada por el Fondo Monetario Internacional de su crédito récord de unos US$57.000 millones, como de lo que esté en manos de privados. Y para ello, le dijo a France 24 Levy Yeyati, "necesita negociar a dos puntas, con acreedores y con el FMI, una reestructuración rápida, digamos, en 6 meses, de las obligaciones del Tesoro, lo que a su vez requerirá un superávit fiscal modesto que será el centro de un fuerte debate".

Por otra parte, el presidente electo Fernández viene hablando de una especie de gran acuerdo nacional para empezar a salir de la profunda crisis económica en la que se encuentra el país.

Levy Yeyati cree que ese pacto, para el que las considera que están dadas las condiciones, debería consistir en lo inmediato "en el alineamiento de las variables nominales: salarios, precios, tarifas, tipo de cambio, alrededor de una pauta de inflación realista (30% a 40%), suavizando el efecto de la corrección de algunos precios relativos (salarios y tarifas retrasados) y evitando la tentación del atraso cambiario".

En cualquier caso, aclara que ese pacto es un instrumento y no una solución: "Sin las reformas necesarias para una recuperación de la economía, las contradicciones de un país sin crecimiento en el que las demandas superan los recursos harían rápidamente insostenible el acuerdo".

"Lo que me parece más problemático", dijo a este medio la politóloga María Esperanza Casullo sobre el acuerdo nacional, "es que se cumpla".

"La historia argentina muestra que es muy difícil vehiculizar esos compromisos en políticas públicas porque los actores sociales no se disciplinan a sí mismo", sentenció Casullo.

2. ¿Quién gobernará realmente, Alberto Fernández o Cristina Fernández?

Desde que la expresidenta y hoy vicepresidenta electa Cristina Fernández anunciara que Alberto Fernández sería quien encabezaría la fórmula comenzaron las especulaciones de quién controlaría en realidad el poder en Argentina.

En las democracias nadie gobierna solo y el poder no se concentra en una sola persona, pero en las democracias presidencialistas, como la Argentina, quien ocupa la cabeza del Ejecutivo suele tener el mayor caudal de poder porque, como se dice en el ambiente político local, "tiene la firma" (entre otras cosas, la firma para distribuir fondos).

"Es poco lo que puede hacer institucionalmente un vicepresidente", le dijo Casullo a France 24 en Español.

El presidente electo Alberto Fernández y su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, celebran después de los resultados electorales en Buenos Aires, Argentina, el 27 de octubre de 2019.
El presidente electo Alberto Fernández y su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, celebran después de los resultados electorales en Buenos Aires, Argentina, el 27 de octubre de 2019. Ricardo Moraes / Reuters

Y reforzando la idea de que el presidente, una vez que ocupa el cargo, acapara altos niveles de poder, agregó: "Me cuesta pensar que Cristina Fernández no recuerde que cuando ella y su marido se enfrentaron en el 2005 (mitad de mandato de Néstor Kirchner, su fallecido esposo) con Eduardo Duhalde (el líder peronista que lo había llevado al poder tras la crisis de 2001-2002) ganaron ellos, que eran los que aparentemente tenían menos poder".

Alberto Fernández, además, dijo ya en campaña que Argentina es un país federal y por lo tanto lo gobiernan los 24 gobernadores de las provincias (uno, siendo estricto, es el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que quedó en manos del reelecto candidato macrista Horacio Rodríguez Larreta) y el presidente.

Es una forma de distribuir poder, pero también responsabilidades. Y de construir respaldos. Es que es en los gobernadores aliados donde Fernández ve potenciales aliados, a los que además puede castigar o premiar con fondos federales (algo que suele ocurrir en la política argentina), con "la firma".

Cristina con el rol icónico, de contención, de la militancia; y Alberto con el rol más específicamente de gobierno"

Pablo Touzón, politólogo

El politólogo Pablo Touzón piensa esto mismo. "Alberto es el que va a gobernar el país; yo no veo un escenario de ruptura entre ellos en el mediano plazo", le dijo a France 24 en Español.

Y considera que cada uno ocupará un rol específico, como ya se los vio en la campaña. "Cristina con el rol icónico, de contención, de la militancia; y Alberto con el rol más específicamente de gobierno y de gestión de la política".

"Me parece que así van a convivir".

"Aunque es posible", cree Levy Yeyati, "que Cristina Fernández se guarde poder de veto en algunas áreas, también es probable que Cristina Fernández y La Cámpora (el ala más fiel a la expresidenta dentro de la coalición de gobierno) le den una primera opción a Alberto Fernández y se reserven el derecho de intervenir si los resultados positivos tardan en llegar".

3. ¿Cómo queda parado Mauricio Macri?

Mauricio Macri no alcanzó la reelección, lo cual contradice la casuística política de Argentina y América Latina, donde es improbable que un gobernante en funciones no renueve mandato.

No obstante, de perder por más de 15 puntos porcentuales en las primarias, logró recortar la diferencia a unos 8 puntos en las generales (aún una victoria aplastante de Fernández). Eso, en principio, puede fortalecerlo parcialmente, porque lo muestra capaz de movilizar votantes cuando se lo propone.

Pero es cierto además que la alianza macrista Juntos por el Cambio entrará en un proceso de introspección. Tal vez el único ganador de la pelea por una de los tres principales cargos ejecutivos disputados, Horacio Rodríguez Larreta, quien reeligió como jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, haga pesar su éxito.

Otros que pueden empezar con movimientos tectónicos son aquellos que vienen de la Unión Cívica Radical, uno de los más antiguos partidos políticos del país, que busquen armar espacios propios.

Por ahora Macri sigue apareciendo como la cabeza de la coalición y ha intentado mostrarse ya desde el discurso de la derrota como conciliador frente a Fernández, con quien se reunió el lunes por la mañana para empezar a acordar una transición ordenada.

"Así como Cristina Fernández era la adversaria preferida de Mauricio Macri, Mauricio Macri podría volverse el adversario preferido del nuevo gobierno, a expensas de otras expresiones de Juntos por el Cambio con mayor vocación por recuperar el centro que la polarización le cedió al peronismo", cree Levy Yeyati.

4. ¿Habrá más o menos grieta?

Tras las elecciones, en los grupos de Whatsapp la grieta, esa división entre kirchneristas y antikirchneristas que nació en 2008, durante un conflicto entre el gobierno de Cristina Fernández y el campo, parece haberse profundizado.

¿Es realmente así?

"Aunque los grupos de WhatsApp juren lo contrario, ayer perdió la grieta", escribió al día siguiente de las elecciones el politólogo Andrés Malamud en el diario 'La Nación'. A modo de contraste, agregó: "Mientras las protestas populares incendian medio continente, Argentina celebró su fiesta democrática como cada dos años desde 1983".

El politólogo Pablo Touzón cree que no está cerrada aún, a pesar de que la propuesta del peronismo unificado que llegó al poder de mano de Fernández haya sido, en lo discursivo, superadora de la grieta. Es que para Touzón, "hoy hay más preguntas sobre la (futura) oposición, que sobre el (futuro) oficialismo". En principio, Macri –todavía en el poder– dio muestras de acercamiento, como se mencionó antes. Habrá que ver dónde se para después del 10 de diciembre.

Si Malamud es optimista y Touzón cauto, Levy Yeyati es pesimista.

"Lamentablemente, más allá de la retórica inclusiva, no veo señales de que la polarización se supere", le dijo a France 24 en Español, "incluso podría profundizarse".

5. ¿Cómo se plantará el gobierno de Alberto Fernández en el plano internacional?

Los dos mandatos de Cristina Fernández coincidieron con la expansión de los gobiernos de izquierda en la región, con los que se alineó la entonces mandataria. Además de tener una política más cerrada al mundo.

Mauricio Macri rompió con los que aún quedaban y se volcó hacia un alineamiento con la derecha regional, a la vez que hizo un enorme esfuerzo por abrirse al mundo, incorporar a Argentina a los procesos globales.

Más allá de los resultados de una y otra posición, Fernández llega al poder en un contexto diferente, en el que hay crisis de legitimidad por política y por economía en varios países en la región (Chile es el ejemplo más cercano en tiempo y geografía), en el que también se ha profundizado la disputa hegemónica entre EE.UU. y China a nivel global, y en circunstancias en que la relación con el FMI y otros acreedores internacionales obligan a moverse con pie de plomo.

Por ahora, los intercambios comenzaron –mayormente– con amabilidad.

Hubo saludos intercambiados con Kristalina Georgieva, directora del FMI, con el Departamento de Estado de EE.UU.

Y con la mayoría de los mandatarios regionales, a excepción de Jair Bolsonaro de Brasil, quien reaccionó críticamente a la elección de Fernández. Más aún, tras su victoria, Fernández pidió por la liberación del detenido expresidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva.

Ese será un enorme desafío en materia diplomática: Brasil es el principal socio comercial de Argentina y un aliado clave en el Mercosur.

En lo que puede ser una señal de su futuro posicionamiento regional, Fernández viajará en los próximos días a México, para reunirse con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

El México de AMLO junto con Uruguay han sido dos países, por ejemplo, que tienen una posición más moderada respecto a Venezuela, y es algo que ha sido celebrado por Fernández.

No obstante, cuando el presidente venezolano Nicolás Maduro lo felicitó con un tuit, Fernández le respondió, con lo que pareció una referencia al estado de la democracia venezolana: "Gracias a @NicolasMaduro por sus felicitaciones. América Latina debe trabajar unida para superar la pobreza y desigualdad que padece. La plena vigencia de la democracia es el camino para lograrlo".

Los tuits con mensajes dobles parecen empezar a ser ya una marca. Al presidente chileno Sebastián Piñera le agradeció de este modo la felicitación por el triunfo electoral en la que lo llamó a trabajar por el bienestar de los pueblos de ambos países: "Gracias, presidente @sebastianpinera. Así lo haremos. Nuestros pueblos merecen que trabajemos por la integración de nuestra América Latina y por un desarrollo que atienda a quienes más padecen este presente de desigualdad".

Y al primer ministro británico, Boris Johnson, a quien le recordó que no piensa dejar de insistir en el reclamo Argentino sobre las islas Malvinas/ Falklands.

Más allá de estos primeros contactos internacionales, Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario, imagina una política exterior dual.

Por un lado, le dijo a France 24 en Español, "una agenda vinculada al tema de la deuda externa y la renegociación con el FMI y los acreedores privados, para reestructurar la deuda externa", en la que privilegiará las buenas relaciones con el mundo financiero internacional.

"Paralelamente a esa agenda", agregó, "también creo que va a tener una política exterior en términos simbólicos, discursivos, y de algunas acciones, de reivindicación de América Latina, de algunas reformas del orden internacional liberal".

En ese sentido, dijo, "se va a querer despegar de la estrategia de cierto confort con la globalización que tuvo el gobierno de Macri y creo que es en algún punto lo que le reclaman los sectores más progresistas que conforman el futuro gobierno de Alberto Fernández".

Esos sectores son, sobre todo, los encabezados por la expresidenta Cristina Fernández.

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