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Colombia: presidente Duque ordena militarizar zona indígena en respuesta a masacre

Manifestación civil tras la masacre de cinco indígenas en el Valle del Cauca, Colombia.
Manifestación civil tras la masacre de cinco indígenas en el Valle del Cauca, Colombia. Fuente CRIC

El mandatario hizo el anuncio desde el Cauca, un día después del asesinato de una líder y cuatro miembros de la guardia indígena. Los indígenas rechazan la presencia de militares en sus territorios.

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Más de 2.500 militares de las fuerzas especiales y contraguerrilla del Ejército de Colombia se desplegarán en la convulsa región del Cauca, al sur de ese país. Una zona, lugar de la última una masacre contra indígenas, azotada por la presencia de grupos ilegales vinculados al narcotráfico, paramilitares y un departamento que ya tiene una fuerte presencia militar.

El anuncio del mandatario Iván Duque se dio desde el municipio de Santander de Quilichao, uno de los principales del Cauca. Desde allí dijo que enviaba los militares para cumplir tres objetivos: “Control territorial, cerrar las rutas del narcotráfico empleadas por estas organizaciones y desmantelarlas”.

El pasado agosto, Duque ya había ordenado el despliegue de 1.350 militares. En esa ocasión, no se reunió con los líderes indígenas, argumentando razones de seguridad. Situación que en el Cauca le recordaron.

Aida Quilcue, una de las principales líderes indígenas, dijo en rueda de prensa que la masacre había sido premeditada, “como las otras. Primero porque nosotros hicimos una minga social desde el suroriente colombiano para evitar estas situaciones. Y por eso le pedimos al presidente, que estaba en Caldono, que dialogará, pero no fue capaz”.

Los indígenas dicen que desde el comienzo del mandato del presidente Duque, el 7 de agosto del año pasado, 125 miembros de sus comunidades han sido asesinados. La mayoría en el Cauca. El consejero mayor de la ONIC, Luis Fernando Arias, pidió una visita extraordinaria de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la relatora especial sobre pueblos indígenas de la ONU.

Los indígenas piden, además, mayor autonomía y el cumplimiento cabal de los acuerdos de La Habana antes que la militarización de sus territorios. Los acuerdos contemplan transformaciones en el campo, sustitución de cultivos ilícitos y el desmonte del paramilitarismo.

Por ahora las autoridades controlan Tacueyo, lugar de la masacre con una fuerza civil, desarmada, de 500 indígenas. Una fuerza que ejerce control territorial y es hostigada frecuentemente por grupos ilegales. Y una fuerza que protegía a la líder asesinada, que días atrás dijo en una reunión pública: “Si nos quedamos callados nos matan y si hablamos también, entonces hablamos".

En el Cauca hacen presencia distintos grupos armados ilegales: disidentes del sexto frente de las FARC y grupos ilegales vinculados al narcotráfico, se disputan el territorio. Los pueblos indígenas se oponen a la utilización de sus territorios para cultivos de narcotráfico.

La controversia que pesa sobre el Ejército de Colombia

El anuncio de Duque preocupa a los indígenas y se conoce tras el extraño caso de asesinato de un joven en Corinto. Flower Trompeta fue retenido por militares y horas después apareció muerto y con señales de tortura.

El alto mando militar colombiano ha estado en el ojo del huracán por denuncias de investigaciones periodísticas que los vinculan con prácticas de ejecuciones extrajudiciales. En una investigación de la Fiscalía filtrada a medios locales, se conoció que un exguerrillero de las FARC había sido asesinado por militares al norte del país. En esa ocasión la población civil descubrió a los soldados enterrando el cuerpo del exguerrillero.

Estos hechos ocurrieron en el Catatumbo, una zona altamente militarizada y la mayor fuente de cultivos de coca. Una región, además, donde ya opera otra fuerza de despliegue rápido del Ejército, similar a la que el presidente Duque quiere enviar al Cauca.

Las fuerzas políticas de oposición piden la renuncia del ministro de Defensa y de la ministra del Interior. “Lo vivido ayer en el departamento del Cauca, lo habíamos advertido el pasado 14 de agosto. La Comisión de Paz (del Senado) visitó el municipio de Caloto y le advirtió a las autoridades”, dijo el senador Alexander López.

Hasta ahora la cifra de asesinatos de líderes sociales y excombatientes de las FARC sigue creciendo cada semana. Y los indígenas ya hablan de genocidio en su contra, una palabra que no es extraña en Colombia. En la década de los ochenta más de 4.000 miembros de la Unión Patriótica, un partido de izquierda, fueron exterminados por fuerzas paramilitares.

Aida Abello, senadora de ese grupo político, y también desde el Cauca denunció: “Tuvimos muchas masacres en la época del genocidio contra la UP, y así empezaron. ¿Por qué pasa esto ahora? Porque este Gobierno nos está devolviendo a la guerra”.

Con EFE

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