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Cumbre ASEAN en Bangkok: 16 países buscan avanzar hacia el acuerdo comercial más grande del mundo

El primer ministro de Tailandia, Prayut Chan-o-cha, pronuncia el discurso de apertura durante la 35 Cumbre de ASEAN en Tailandia, el 2 de noviembre de 2019.
El primer ministro de Tailandia, Prayut Chan-o-cha, pronuncia el discurso de apertura durante la 35 Cumbre de ASEAN en Tailandia, el 2 de noviembre de 2019. Pongmanat Tasiri / EFE

La Asociación Económica Integral Regional, que aglutina a los responsables de un tercio de la economía mundial, excluye a Estados Unidos y es promovida por China como una manera de hacer frente a los conflictos comerciales con Washington.

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Van siete años de negociaciones y los representantes de diez países del sudeste asiático y cinco socios de la región no han logrado sellar el que han llamado “el acuerdo comercial más grande del mundo”. Pero en Tailandia buscan dar nuevos pasos con miras a lograrlo, si no este, el próximo año.

Bangkok será durante tres días, desde este sábado 2 de noviembre hasta el lunes 4-, sede de la edición 35 de la Cumbre ASEAN, que reúne en la capital tailandesa a los diez países del sudeste asiático: Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia, Filipinas, Vietnam, Myanmar, Camboya, Laos y Brunei.

El plato fuerte del foro es la tercera ronda de negociaciones de líderes de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP por sus siglas en inglés), en la que se pretende avanzar hacia la firma del megatratado de libre comercio que reuniría a casi la mitad de la población mundial y un tercio de la economía del planeta.

El acuerdo incluye, además de estos países, a China, Australia, Corea del Sur, Japón, India y Nueva Zelanda.

Una alianza a la que Washington no está invitado

La cumbre de esta semana se produce justo cuando Washington y Beijing están presionando por la firma de un acuerdo con el que buscan revertir los aranceles para miles de millones de dólares en bienes de lado y lado, que por meses han sacudido a ambas economías.

Estados Unidos no hace parte del pacto que busca firmarse en Bangkok y el presidente Donald Trump ni siquiera asistió a la cumbre, aunque fue representado por su secretario de Comercio, Wilbur Ross, y el asesor de Seguridad Nacional, Robert O'Brien.

Si bien la guerra comercial entre China y Estados Unidos ni siquiera había comenzado cuando los aspirantes a firma del acuerdo concibieron la iniciativa en 2012 en Camboya, Beijing fue su promotor y en la coyuntura actual lo se ve como una forma de consolidar sus lazos comerciales en Asia a medida que se distancia de Washington.

Y es que la firma del acuerdo daría paso a un tratado de libre comercio de no despreciables proporciones:

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Pero a pesar de las esperanzas de concretar un acuerdo pronto, los miembros de la alianza han perdido la confianza después de docenas de rondas de negociaciones y varios plazos incumplidos para firmar el pacto a lo largo de siete años.

El ministro filipino de Comercio, Ramón López, dijo que 15 de las 16 naciones han mostrado su completa conformidad con el pacto negociado, pero que todavía "esperan a un país", aunque no precisó de quién se trataba.

La esquiva firma refleja ciertas preocupaciones

A pesar de los grandes beneficios que presentaría el megatratado, las negociaciones han sido lentas y complicadas y la historia prácticamente se repite cada año: los dirigentes políticos de las naciones implicadas aseguran estar cerca de alcanzar un acuerdo y al final lo postergan para el año siguiente.

Entre los obstáculos que han impedido el avance se encuentran los temores del gobierno de Nueva Delhi de que el acuerdo acabe dañando su manufactura local y que India se vea inundada de productos baratos fabricados en China. Australia y Nueva Zelanda, por su parte, requieren protección laboral y salvaguardas ambientales.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nueva Delhi dijo el jueves 31 de octubre que los problemas "críticos" aún no se han resuelto, mientras que los agricultores indios planearon protestas a nivel nacional el lunes para exigir más aportes a su sector dentro de los términos del acuerdo.

Algunos políticos de la oposición también mostraron su preocupación, como el líder del Partido Comunista, Sitaram Yechury, quien advirtió que “si nos unimos a este TLC, dañará la manufactura y la agricultura de la India y también aumentará el déficit. Esto tendrá consecuencias adversas para el empleo y el bienestar de las personas”.

La respuesta de Beijing, en el caso de India, ha sido que se puede avanzar en un pacto con los demás países y conservar la invitación a India para que se asocie en una etapa posterior.

Las críticas también provienen de los defensores de derechos humanos, quienes reclaman más atención en la agenda.

“Si miran a Myanmar con los rohingya, o la represión de la oposición de Hun Sen en Camboya, o la guerra contra las drogas con más de 20.000 asesinatos en Filipinas de la Policía alentada por el presidente Rodrigo Duterte. Este tipo de atrocidades continúan una y otra vez. Y la ASEAN no dice nada”, expresó Phil Robertson, subdirector de Asia de Human Rights Watch.

La reunión culminará el cuatro de noviembre y es posible que este año tampoco se firme el “megaacuerdo” comercial: el jefe de la cartera comercial filipino ya anticipó que a pesar de que se había acordado para 2019, los países decidieron posponerla una vez más, hasta 2020.

Con Reuters, EFE y AFP

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