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En Sudáfrica, el fútbol es el rey y el rugby es deporte de 'gentlemen'

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Soweto (Sudáfrica) (AFP)

En Soweto, el mayor 'township' de Sudáfrica, el rugby es algo extraño para muchos. Aquí, como en los barrios de mayoría negra del país, el fútbol es el deporte rey, por lo que la final del Mundial de rugby, el sábado entre los Springboks e Inglaterra, suscita un interés limitado.

"He visto por la tele uno o dos partidos" del Mundial de Japón-2019, "pero ninguno entero", admite Makhensa Sono, de 23 años. "No soy fan del rugby, no comprendo las reglas", reconoce.

"El fútbol es fácil. Envías el balón a la red y es gol. El rugby (...) es más complicado", añade este joven negro de Soweto.

Cuando se le pregunta por un pronóstico para la final del sábado en Japón, duda antes de vaticinar un "32-4". Un marcador imposible en el rugby.

En Sudáfrica, un cuarto de siglo después del final del régimen del 'apartheid', el balón ovalado sigue siendo en gran medida para la minoría blanca y el fútbol es muchísimo más popular entre la mayoría negra.

Los comportamientos, eso sí, han ido evolucionando, en parte por la política de cuotas de jugadores negros introducida por la Federación Sudafricana de Rugby en el equipo nacional.

"Las cosas han cambiado", celebra Zibusisio Ralefala, un muchacho de 17 años que se forma como futbolista con la asociación "Pass" en Soweto.

"Ahora es para negros y blancos, no solamente para blancos", añade este adolescente, que también admite que sus conocimientos de rugby son muy limitados.

Un try, explica, es cuando un jugador "atrapa el balón, corre con él y lo deposita tras una línea, o algo así".

- Deporte de clases medias -

"No sé incluso que haya un Mundial", apunta su amiga Mankabo Dyemsi, de 15 años. "El rugby no me interesa nada. Soy aficionada al fútbol, el rugby no se me pasa por la cabeza", señala.

En Soweto es habitual ver a niños y jóvenes jugando al fútbol en campos de arena, con equipamientos deportivos muy rudimentarios. El rugby es para muchos un deporte inaccesible.

"Donde hemos crecido no hay estadio de rugby", explica Mpho Mkhwanazi, un futbolista aficionado de 30 años. Para jugar al rugby habría que desplazarse como punto más cercano a Dobsonville, a unos diez kilómetros de Soweto, algo demasiado lejos y costoso para uno de los países del mundo con mayores desigualdades.

"Algunos hoy se interesan por el rugby, pero el reto siguen siento los equipamientos", destaca Mpho Mkhwanazi.

El rugby es "un deporte de clases medias, de gentlemen", sentencia Makhensa Sono.

"Las escuelas de aquí no animan a jugar al rugby porque no hay campo de juego para el rugby", confirma Oscar Mohohlo, el presidente de la asociación "Pass".

"Si tuviéramos terrenos de rugby y entrenadores, la gente del lugar aprendería ese deporte", asegura. "Pero actualmente, el township es un reino del fútbol", sonríe.

En Soweto, el sábado, muchos no seguirán la final de Yokohama ante el XV inglés y sin embargo estarán muy pendientes de otro partido, el de fútbol entre los dos equipos emblema de este lugar, los Kaiser Chiefs y los Orlando Pirates.

Un duelo de gigantes que tendrá lugar unas horas después del Inglaterra-Sudáfrica del Mundial de rugby.

Oscar Mohohlo indica que va a seguir los dos partidos. Makhensa Sono dice que también. "Porque es la final" del Mundial, aclaran.

Será el primer partido de Japón-2019 que retransmita la SABC, el grupo audiovisual público.

El rugby, justifica SABC, desempeña "un papel de cohesión social y de construcción de la nación" sudafricana.

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