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Reporteros

La conquista del Lejano Oriente ruso, la prioridad para Vladimir Putin

Cuenta con el 41 % del territorio de Rusia y se ha convertido en un atractivo lugar para el turismo en ese país. Por ello, el presidente ruso Vladimir Putin ha intensificado los esfuerzos para lograr el desarrollo de el Distrito Federal del Lejano Oriente, una apuesta que prevé llevar a cabo con interesantes beneficios. En esta edición de Reporteros conoceremos qué posibilidades tiene la zona de desarrollarse y cuáles han sido los obstáculos que enfrenta para ese desarrollo.

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La península de Kamchatka se encuentra en el Extremo Oriente ruso. Esta región es frecuentemente visitada por turistas chinos, coreanos, checos y brasileños que pagan alrededor de 667 dólares diarios para volar en helicóptero y observar osos en su entorno natural.

La zona está conformada geológicamente por volcanes y lagos. Esta posee el 41 % del territorio de Rusia, pero una densidad poblacional de solamente el 6 %. Cada año la zona enfrenta el éxodo de unos 17.000 habitantes de ese territorio.

Pero esta se encuentra dentro del Distrito Federal del Lejano Oriente, un ambicioso plan de Vladimir Putin para lograr el desarrollo de la región. De hecho, ya comenzó a tomar medidas para conseguirlo. Uno de ellos orientado a invertir en aspectos claves de la zona con el objetivo de promover la inversión extranjera para poner en marcha una serie de proyectos.

Durante la realización del Foro de Inversiones del Oriente, el jefe de Estado anunció que “el desarrollo del Lejano Oriente es la prioridad del siglo XXI”, a pesar de sus esfuerzos, el proyecto se encuentra estancado. 

Problemas burocráticos, el principal obstáculo

Además de la inversión, Vladimir Putin puso en marcha un plan para frenar el éxodo de los pobladores de la zona e incluso para atraer a otros de diversas regiones del país. Entre los beneficios está la opción de adquirir gratuitamente una hectárea de terreno para el desarrollo de proyectos. 

Son varios los rusos que han acudido a la zona seducidos por la idea, sin embargo se han encontrado con dificultades para llevar a cabo sus planes debido a la limitación de talar los bosques de la zona, una acción que obliga a pagar unos 33 dólares por cada árbol cortado según la normativa. 

Por otro lado, el potencial maderero de la zona está siendo aprovechado ampliamente por China, lo cual ha afectado el desarrollo de empresarios locales. Para ellos, sería más rentable a la nación transformar la madera en  productos manufacturados. Asimismo, sostienen que los beneficios que obtiene China de explotar la madera bruta, le impide el deseo de invertir en otras áreas importantes para el desarrollo de la región. 

A pesar de las ofertas como exención de impuestos y el acercamiento en diversos foros de inversión, Rusia no ha logrado captar el capital necesario para llevar adelante el anhelo de desarrollar la zona. Por el momento el Gobierno espera invertir otros 4.600 millones de rublos, unos 73,7 millones de dólares, en la construcción de la infraestructura adecuada para seguir buscando recursos. 

 

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