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El cacao de Costa de Marfil frente a la amenaza de un embargo estadounidense

Granos de cacao vistos durante un tour en las instalaciones de Canopy Growth, en Ontario, Canadá, el 29 de octubre de 2019.
Granos de cacao vistos durante un tour en las instalaciones de Canopy Growth, en Ontario, Canadá, el 29 de octubre de 2019. Blair Gable / Reuters

Desde julio, Estados Unidos amenaza con prohibir la venta de cacao de Costa de Marfil en su territorio si el país no mejora sus condiciones de producción. Un equipo de investigadores estadounidenses estuvo en el lugar para supervisar los progresos.

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Como la espada de Damocles, la amenaza de un embargo a la venta de cacao por parte de Estados Unidos pende sobre la cabeza de Costa de Marfil. El pasado mes de julio, dos senadores estadounidenses pidieron al Departamento de Seguridad Nacional que investigara y, de ser necesario, prohibiera la entrada en Estados Unidos de granos de cacao marfileños derivados del trabajo forzoso.

Esa sería una medida para ejercer presión sobre los fabricantes de chocolate y, especialmente, sobre el gobierno de Costa de Marfil para que hagan más por combatir el trabajo infantil en este sector.

En octubre, un equipo de investigadores estadounidenses estuvo en el lugar para supervisar el trabajo infantil. Otro grupo debe regresar antes de fin de año.

Costa de Marfil es el mayor productor mundial de cacao y representa el 40% a nivel global. Pero también es el país con las peores condiciones laborales en las plantaciones de cacao. Más del 55% de los productores marfileños viven por debajo del umbral de pobreza con menos de 1,90 dólares diarios.

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Pero los primeros afectados por estas malas condiciones son los niños. Según UNICEF, más de un millón de niños trabajan en las plantaciones de cacao durante la cosecha.

"Están expuestos a pesticidas, picaduras de insectos y de serpientes, se lesionan con machetes y sufren de dolor de espalda. El trabajo les impide ir a la escuela y contribuye a perpetuar la pobreza", explicó la ONG en un comunicado. La gran mayoría son menores de 14 años.

Para UNICEF, el trabajo infantil "abre la puerta al tráfico de niños"

En su informe, UNICEF advierte que el trabajo infantil promueve la trata de niños y niñas. "Miles de niños son enviados desde Mali, Burkina Faso, Togo o las regiones centrales y septentrionales de Costa de Marfil para trabajar en las plantaciones (...). El trabajo infantil en las plantaciones de cacao abre así la puerta al tráfico de niños a nivel nacional e internacional", subraya.

En virtud de la legislación marfileña, el trabajo infantil en el país está reprimido con un máximo de seis meses de prisión. Sin embargo, debido a la falta de recursos y voluntad, las autoridades tienen dificultades para identificarla.

Pero la carta de los senadores Sherrod Brown y Ron Wyden al Secretario del Interior de Estados Unidos en julio no pasó desapercibida en Abiyán. Porque, si el embargo se materializara, sería un desastre para la economía de Costa de Marfil, que depende en gran medida del cacao y sostiene a una quinta parte de la población.

Un precio mínimo para vender

Por ese motivo, el país envió a su primera dama, Dominique Ouattara, que preside el Comité Nacional de Seguimiento del Trabajo Infantil, a Washington el pasado mes de septiembre para defender las acciones del gobierno en este ámbito, incluido su Plan de Acción Nacional de 76.000 millones de francos CFA.

"El 85% de los niños que se dedican a la producción de cacao van a la escuela, viven con sus padres y ocasionalmente van al campo", argumentó.

Pero lo que realmente salvará a Costa de Marfil es el precio mínimo que está tratando de imponer, con Ghana, a los compradores.

El 12 de junio, los dos gigantes del cacao, Costa de Marfil y Ghana, suspendieron la venta a partir de la cosecha de 2020 durante más de un mes hasta que se llegara a un acuerdo sobre un precio mínimo. El objetivo, un año antes de las elecciones en estos dos países, era pagar mejor a los agricultores.

El 3 de julio, los comerciantes propusieron el siguiente acuerdo a los industriales: un diferencial de 400 dólares por tonelada concedido al productor cuando el precio cae por debajo de 2.600 dólares por tonelada o asignado a un fondo de estabilización cuando el precio excede esa cifra. Este acuerdo parece haber sido aceptado desde la semana pasada cuando el grupo singapurense Olam compró 100.000 toneladas de cacao, incluyendo el diferencial de ingresos decente.

Costa de Marfil perdió 90% de sus bosques en 50 años

Las condiciones de trabajo no son la única tarea pendiente en el ámbito de la producción de cacao. También están las desastrosas consecuencias de esta cultura para el medio ambiente.

La producción mundial de cacao se ha cuadruplicado desde 1960. Esto se ha hecho directamente en detrimento de los bosques primarios, especialmente en África Occidental, pero también en Indonesia y América Latina. Las consecuencias ambientales del cultivo de cacao son mayores en Costa de Marfil y Ghana.

En Costa de Marfil, la superficie cubierta por bosques tropicales se ha reducido de 16 millones de hectáreas en 1960 -la mitad del país- a menos de 2 millones de hectáreas en 2010. Esto equivale a una pérdida del 90% de sus bosques en menos de 50 años.

La situación en Ghana es similar, con deforestación legal e ilegal en áreas protegidas. El aumento de las tierras agrícolas, incluidas las plantaciones de cacao, ha provocado una pérdida del 2% anual de bosques en las últimas décadas.

Con RFI y medios locales

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