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Los Springboks recibidos como héroes en una Sudáfrica en crisis

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Johannesburgo (AFP)

Los Springboks, campeones del mundo de rugby, regresan este martes como héroes a un país, Sudáfrica, sumergido en una grave crisis un cuarto de siglo después del final del apartheid.

Considerados como 'héroes' tras imponerse a Inglaterra por 32-12 en la final mundialista disputada en Japón, los jugadores de la selección sudafricana llegarán a final de la jornada al aeropuerto de Johannesburgo.

El seleccionador Rassie Erasmus y el capitán negro de los 'Boks' Siya Kolisi ofrecerán una conferencia de prensa a su llegada al país.

Como una parte de la expedición sudafricana no regresará de Japón hasta el miércoles, el grueso de las celebraciones está previsto para el jueves, con desfiles populares en las principales ciudades del país: Pretoria, Johannesburgo, Soweto, Durban, East London, Port-Elizabeth, hasta la de Ciudad del Cabo el próximo lunes.

Se espera que decenas de miles de aficionados acompañen a los jugadores en sus paseos triunfales. El lunes, el gobierno ha pedido a la población que ofrezca un "recibimiento de héroes" a los integrantes del equipo, con mensajes bajo el lema #MasFuertesJuntos.

Tras los títulos de 1995 y 2005, esta tercera corona mundial no podía llegar en mejor momento para un país que atraviesa grandes dificultades y que vive en un clima depresivo 25 años después de la tan esperada llegada de la democracia.

Un año después de su elección, la aparición en la final de 1995 del primer presidente negro del país, Nelson Mandela, vestido con la camiseta verde de un equipo nacional de rugby reservado durante décadas a los blancos, supuso un camino de esperanza hacia el cambio.

Pero un cuarto de siglo después, este deseo parece haber desaparecido en un país con una economía estancada, una tasa de paro que roza el 30%, con la pobreza instalada aún en buena parte de la sociedad y con unas desigualdades que no sólo no se han reducido, sino que se han aumentado, al punto de hacer de la primera potencia industrial de África, según el Banco Mundial el campeón planetario de las desigualdades tanto sociales como raciales.

Cada vez más criticado, el gobierno negro no ha tardado en reivindicar el éxito de la selección de rugby, contra todos los pronósticos, frente al equipo que representaba al antiguo imperio colonizador (Inglaterra).

- 'El sueño Kolisi' -

"En momentos en los que Sudáfrica vive desafíos considerables, todos nos hemos reunido alrededor de esta victoria en Japón", se felicitó el presidente Cyril Ramaphosa.

"El sábado fue un día de triunfo que confirmó que somos una nación, determinada a conseguir la unidad desde su diversidad, siguiendo el ejemplo de nuestro equipo nacional de rugby", continuó el jefe de Estado.

En un país que sigue sufriendo por sus relaciones raciales, Ramaphosa insistió en la fuerza del "símbolo" Siya Kolisi.

El tercera línea nacido hace 28 años en una barrio pobre de Port-Elizabeth fue capaz de salvar todos los obstáculos hasta convertirse en el primer jugador negro en capitanear una selección de la que estuvieron excluidos durante 90 años.

"Es el sueño de un joven de origen modesto de vestir la camiseta verde y oro y el sueño de un país que le ha permitido conseguirlo", resumió Ramaphosa.

Desde el pitido final el sábado, el propio Kolisi no ha dudado en verse a sí mismo como el nuevo icono del país 'arco iris' soñado por Nelson Mandela.

"Venimos de orígenes diferentes, de razas diferentes, pero nos hemos juntado con un único objetivo y queríamos alcanzarlo", lanzó, como un discurso político, desde el propio césped del estadio de Yokohama.

"Esto demuestras que si empujamos todos en el mismo sentido, se puede alcanzar cualquier cosa", añadió.

Pero detrás de este fervor provocado por el título mundial, la realidad racial del rugby sudafricano sigue siendo muy diferente.

Cuando conquistaron su primer título planetario en 1995, los Springboks sólo contaron con un jugador negro. Ha hecho falta una reciente y muy polémica política de cuotas para que hubiese seis, ni siquiera la mitad, en el equipo que comenzó la final contra Inglaterra.

Y justo antes de viajar a Japón, uno de los héroes de Yokohama, el blanco Eben Etzebeth, fue acusado de propósitos racistas.

Una señal de que las cosas aún tienen mucho camino por avanzar...

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