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Opositor que busca forzar renuncia de Morales, asediado en aeropuerto de La Paz

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La Paz (AFP)

El líder opositor boliviano Luis Fernando Camacho, quien prometió forzar al presidente Evo Morales a firmar una carta de renuncia que él le redactó, permanecía este martes en un "área segura" del aeropuerto de El Alto, que sirve a La Paz, impedido de salir por la presencia de piquetes oficialistas.

Camacho llegó desde la región de Santa Santa Cruz, la más rica de Bolivia y bastión opositor, 900 km al este de La Paz, tras proclamar desafiantemente en un mitin la noche del lunes que le entregaría personalmente a Morales la carta de dimisión para que la firmara, algo que parece totalmente improbable.

"El ministro (de Interior, Carlos) Romero instruyó que cierren todo El Alto, acaban de iniciar el cierre! para dejar la vía expedita a los (oficialistas) masistas y (que) no podamos salir" hacia La Paz, escribió Camacho en su cuenta de Facebook, afirmando que no cejará en su intención de forzar a Morales a renunciar.

La oposición boliviana afirma que hubo "fraude" en las elecciones del 20 de octubre en las que Morales resultó elegido para un cuarto mandato, por lo que exige su dimisión, la anulación de los comicios y la convocatoria a nuevas elecciones sin que el presidente izquierdista indígena sea candidato nuevamente.

"Me están llamando para decirme que me vuelva (a Santa Cruz), como voy a volver si no está firmada la renuncia?", insistió Camacho, quien se ha convertido en el rostro más visible de la oposición tras los comicios, aunque no fue candidato a la presidencia, opacando al expresidente centrista Carlos Mesa, segundo en la votación.

El Ministerio de Gobierno dijo en un comunicado que movilizó a policías para "garantizar y resguardar la integridad física" de Camacho, quien permanece "en un área segura" del aeropuerto de El Alto, ciudad próxima a La Paz.

En tanto, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, pidió en Twitter a las "autoridades de Bolivia que se asegure libertad de movimiento y circulación de @LuisFerCamachoV". El organismo regional realiza desde la semana pasada una auditoría del proceso electoral.

Morales, en el poder desde 2006, no ha comentado públicamente las acciones de Camacho, pero viene llamando a sus seguidores a defender su reelección y ha denunciado planes golpistas de la oposición.

- Denuncia en la OEA -

En Washington, el canciller boliviano, Diego Pary, denunció el lunes "un golpe de Estado en camino" en una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) por la crisis boliviana.

Pary citó como evidencia "la agresión selectiva de la ciudadanía y a las fuerzas de seguridad", así como "el llamamiento a levantarse" a las Fuerzas Armadas y la Policía, y "la conminatoria bajo amenaza al presidente Morales de dejar el gobierno en 48 horas" de Camacho.

En el mitin del lunes en Santa Cruz, Camacho declaró ante sus miles de seguidores: "Yo personalmente le voy a llevar esa carta a la ciudad de La Paz" a Morales para que la firme.

"Yo les aseguro que Dios me va a traer con la carta firmada", agregó el jefe del derechista Comité Cívico de Santa Cruz.

Camacho había lanzado el sábado un ultimátum de 48 horas al presidente para renunciar y llamó a las Fuerzas Armadas a intervenir en la crisis política desatada tras las cuestionadas elecciones.

El plazo se cumplió el lunes en la noche sin ningún efecto en Morales, quien ha dicho que el llamado a los militares significa que la oposición quiere "muertos".

Las Fuerzas Armadas se han mantenido al margen del conflicto político, que entró en su tercera semana de protestas contra Morales.

Camacho también convocó a sus partidarios a que "paralicen" todas las oficinas estatales en Santa Cruz, en la tercera semana de protestas en Bolivia. Poco después, piquetes de opositores ocuparon las sedes del poder judicial y la fiscalía en Santa Cruz, según medios locales.

- Pedido de auditores electorales -

Por su parte, la misión de la OEA que audita las elecciones en Bolivia pidió el lunes a los bolivianos que le entreguen la "información y documentación" que posean sobre los comicios.

"El equipo técnico (...) abre canales para recibir información y documentación relativa a las elecciones", dijo la misión en un comunicado, aunque no mencionó la posibilidad de que se haya extraviado material electoral (actas de mesas o papeletas de votación).

Al día siguiente de los comicios fueron quemadas cinco oficinas electorales regionales por furiosos manifestantes que denunciaban un "fraude" en favor de Morales.

La oposición boliviana se opone a la auditoría de la OEA, pues cree que se trata de "una maniobra distraccionista para mantener a Morales en el poder".

Desde que comenzaron las protestas, al día siguiente de la votación, se han registrado dos muertos y unos 140 heridos, según la Defensoría del Pueblo.

Los opositores afirman que Morales está empecinado en mantenerse en el poder a toda costa y recuerdan que desconoció un referendo celebrado en 2016 en el que los bolivianos rechazaron la reelección indefinida. Un polémico fallo en 2017 de un tribunal constitucional afín le permitió ser nuevamente candidato.

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