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Piñera busca subir el ingreso mínimo en Chile: ¿impacto real o transitorio?

Manifestantes protestan durante una nueva jornada de movilizaciones contra del gobierno en Santiago (Chile).
Manifestantes protestan durante una nueva jornada de movilizaciones contra del gobierno en Santiago (Chile). Alberto Valdes / EFE

El anuncio del presidente Sebastián Piñera de que el ingreso mínimo mensual podría subir a US$470 pasó desapercibido en una jornada donde las protestas se trasladaron por primera vez en 20 días a los barrios más adinerados de la capital.

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El presidente chileno Sebastián Piñera inició este miércoles con una noticia con la que quiso calmar los ánimos de los manifestantes, que por vigésimo día salieron a las calles: firmó el proyecto de ley para elevar el salario mínimo en alrededor del 16 por ciento.

El mandatario envió al Congreso su propuesta para asegurar que el 90 por ciento de los chilenos más vulnerables que trabajen a jornada completa reciban un ingreso mínimo de 350.000 pesos chilenos, es decir, 476 dólares.

El salario mínimo actual es de 301.000 pesos chilenos, unos 409 dólares aproximadamente, y la diferencia será financiada mediante un subsidio estatal para aquellos que reúnan los requisitos.

La medida buscará beneficiar a unos 542.000 chilenos, según anunció el jefe de Estado, quien agregó que la mayoría de ellos serán los pequeños y medianos empresarios que no alcanzan ese nivel de ingresos propuesto.

“Estamos respondiendo con hechos y no solamente con buenas intenciones a lo que la gente ha demandado con tanta fuerza”, manifestó el mandatario durante la firma del proyecto de ley, que ahora deberá ser tramitado en el Congreso.

¿Pero es esta medida suficiente para satisfacer las ansias de los miles de chilenos que llevan 20 días ininterrumpidos manifestándose?

El modelo “no se toca”

Una encuesta aleatoria en la calle realizada por France24 muestra que muchos de los chilenos no están satisfechos con esta medida, pues la consideran transitoria y creen que no resuelve los profundos problemas de desigualdad de fondo que desatan la rabia en la sociedad chilena.

“El alza del ingreso mínimo a 350.000 pesos, si bien aumenta en 50.000 pesos y es sustantivo, en ningún caso resuelve las condiciones adversas y miserables que nosotros vivimos a diario”, cuenta France24 Jimena Uturria de 28 años, historiadora de profesión.

“Por otro lado, me parece que hay que estar atentos a los mecanismos con que se va a realizar el alza. Hasta lo que yo entiendo va a ser un subsidio estatal, no va a ser una redistribución de las empresas, es decir, el modelo aquí no se toca, esa es la cuestión”, añade.

“Aquí el Estado va a poner dinero para que las empresas, incluyendo las pymes, puedan pagarles a sus trabajadores, pero eso no significa ni una modificación de la estructura tributaria de este país ni tampoco mayores cambios en las condiciones laborales”, concluyó.

José Luis Carvajal tiene 39 años y trabaja en el área de mantenimiento de un edificio. Agradece la medida, aunque cree que es insuficiente:“es muy poco para lo que la gente debería ganar. Ojalá que lo cumpla como todo el mundo está pidiendo, porque si no, esto va a seguir para rato”.

Los analistas también se manifiestan en la misma dirección. “Me parece una medida muy menor, las protestas en general están causadas por gente de clase media. Este fue un anuncio que se realizó la primera semana de las protestas y no causó ningún efecto”, señaló el académico y analista político de la Universidad Mayor, Germán Silva.

Error comunicacional y medida ‘boomerang’

“El gobierno cometió un error comunicacional garrafal porque habló de 350.000 pesos garantizables y no señaló que era bruto, con el descuento de impuestos queda en 300.000 líquidos (US$404), lo que es lejano a lo planteado”, explicó el analista.

La medida también fue criticada por la oposición:

En el mismo sentido se pronunció Jazmin Jofré, psicóloga de 29 años que trabaja en el Servicio Nacional de Menores (SENAME) y que volvía de una marcha en el centro de la ciudad para reclamar mejoras laborales para los trabajadores de esa institución.

“Se trata de un aumento a 350.000 pesos brutos y además esa medida va a ser financiada por el Estado, eso sí me genera ruido, porque me da la sensación de que el gobierno de nuevo está protegiendo a los empresarios, quienes son los que deberían aumentar el sueldo. Una vez más está entregando como migajas”, aseveró.

“El tema del aumento de sueldo es como si nos estuvieran dando un bono, bonos que ya nos han dado en estos 30 años como para sentir que están haciendo algo, pero en realidad lo que se requieren son cambios estructurales, que nos den la seguridad de que esto va a ser un Estado de Derecho”, puntualizó.

 

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