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Masacre de los LeBarón pone en el ojo del huracán la seguridad en México

Familiares cargan los restos de Dawna Ray Langford y sus hijos Trevor y Rogan para ser enterrados en el cementerio de La Mora, en Sonora, México, el 7 de noviembre de 2019.
Familiares cargan los restos de Dawna Ray Langford y sus hijos Trevor y Rogan para ser enterrados en el cementerio de La Mora, en Sonora, México, el 7 de noviembre de 2019. Carlos Jasso / Reuters

El asesinato en México de seis niños y tres mujeres de la comunidad mormona ha despertado la indignación nacional e internacional, así como una polémica sobre la necesidad o no de modificar la estrategia de combate al crimen.

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Los ojos del mundo se volcaron de nuevo hacia México. Las portadas de los diarios internacionales dieron cuenta de una masacre más. Otra vez la familia LeBarón, integrantes de una comunidad de mormones en el norteño estado mexicano de Chihuahua, fue el blanco del crimen.

En la mañana del lunes 4 de noviembre hombres armados acribillaron a tres mujeres y seis de los 14 hijos con los que viajaban, cada una en una camioneta. Los sicarios dispararon más de 200 balas e incendiaron los vehículos. Cinco menores fueron trasladados a un hospital en Estados Unidos para ser atendidos por las heridas y los que resultaron ilesos requerirán ayuda psicológica postraumática.

El asesinato de seis niños y tres mujeres de la comunidad mormona conmueve a México

La pesadilla de los LeBarón no es de ahora. Hace 10 años, en medio de la prosperidad de esa comunidad mormona –que hoy es conformada por unos 5.000 miembros– se comenzó a vivir un infierno que hace unos días, con la matanza en los límites de Sonora y Chihuahua, marcó uno de sus más cruentos episodios.

"En 2009, antes de que la Policía Federal y los militares que patrullan las calles se establecieran de manera permanente, los vecinos, en un acto de desesperación, se organizaron en redes de autoprotección. Los jóvenes recibieron entrenamiento en el manejo de armas (…) Dos veces quisieron entrar encapuchados con sus camionetas y no se les permitió. Esta es una comunidad que ha recibido muchas amenazas", comentó el expresidente municipal Ariel Ray en agosto de 2011 para un reportaje del semanario 'Proceso'.

En la plaza principal de LeBarón, en Chihuahua, hay una estatua de Alma Dayer LeBarón, el patriarca que se asentó en esas tierras para iniciar una enorme descendencia (cada familia tiene hasta decenas de hijos) y cultivar nogales para exportar nuez a Estados Unidos y China.

Hace una década, el 7 de julio de 2009, uno de los LeBarón, Benjamín, fue asesinado, luego de que comenzara a encabezar la defensa de su comunidad y a enarbolar exigencias de protección policiaca ante las extorsiones y secuestros que ya resentían los pobladores por parte de miembros de la delincuencia organizada, que transitaban por sus territorios para realizar trasiego de drogas en la zona y hacia Estados Unidos.

Tras el asesinato de Benjamín, su hermano Julián LeBarón lideró el activismo en defensa de su pueblo y acaparó reflectores nacionales e internacionales cuando se sumó al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que organizó el poeta Javier Sicilia, a quien el crimen organizado le mató a su hijo, en el sureño estado de Morelos.

Julian LeBaron, miembro de la comunidad mormona estadounidense-mexicana, habla a los medios días después de que asaltantes desconocidos mataron a sus familiares en Bavispe.
Julian LeBaron, miembro de la comunidad mormona estadounidense-mexicana, habla a los medios días después de que asaltantes desconocidos mataron a sus familiares en Bavispe. Jose Luis Gonzalez / Reuters

Hoy, un decenio después, el poeta y activista le ha enviado una carta a su amigo Julián para solidarizarse tras la matanza de 9 miembros de su familia en los límites de Sonora y Chihuahua. Pero no solo fue el pésame, sino un llamado para diseñar un plan de acción, un ‘¡Ya Basta!’ ante la nueva ola de violencia que azota al país.

Las dudas persisten en torno al multihomicidio en Bavispe

Los motivos del asesinato de Benjamín LeBarón hace 10 años parecían claros. Quiso poner un freno a los delincuentes. Pero esta vez, los parientes de las tres mujeres y seis menores masacrados –entre ellos dos gemelos de 8 meses de edad–se niegan a aceptar la hipótesis del Gobierno de que se trató de una confusión entre bandas rivales del crimen organizado.

El 6 de noviembre, el jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, Homero Mendoza Ruiz, dio a conocer en conferencia de prensa la teoría que, hasta el momento, explicaría el ataque.

Una célula del grupo delictivo 'La Línea', brazo armado del Cártel de Juárez y que opera en el estado de Chihuahua, habría confundido las camionetas en las que viajaban las mujeres y los niños, con integrantes de la banda contraria ‘Los Salazar’, del Cártel del Pacífico, con presencia en Sonora.

"Podríamos establecer alguna premisa que no fue una agresión directa puesto que el tipo de vehículos que utilizaron son muy comunes de verse en las zonas de la sierra como vehículos en los que se trasladan con regularidad delincuentes del crimen organizado", aseguró el mando militar.

La versión oficial contrasta con los relatos de los sobrevivientes. Una de las versiones de los deudos señala que Dawna Langford, una de las mujeres ejecutadas, gritó a los criminales que eran mujeres y niños, que no dispararan… pero fue inútil.

La hermana de Dawna, Christina Langford, que viajaba con su bebé en una camioneta –ha narrado Julián LeBarón a la prensa–, alcanzó a bajar del vehículo con las manos en alto,y aun así recibió varios balazos.

Por los 200 casquillos calibre .223, de fabricación Remington, que hallaron en la escena del crimen, se pudo saber que las armas utilizadas en la masacre son fusiles de asalto M-16 y AR-15. Y son, aseguró el secretario federal de Seguridad, Alfonso Durazo, de procedencia estadounidense.

El pasado 22 de octubre, precisamente en las oficinas de Durazo, funcionarios del Gobierno de Trump firmaron con sus contrapartes mexicanas el operativo 'Frozen', con el que se buscará congelar el tráfico de armas que ingresa a México por la frontera común y que en buena medida son las que utiliza el crimen organizado.

Trump, listo para intervenir en una guerra contra los cárteles

Un día después del ataque, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que "si México necesita o solicita ayuda en la limpieza de estos monstruos (los del crimen organizado), Estados Unidos está listo, dispuesto y capaz de involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva. El gran nuevo presidente de México ha trabajado sobre este gran problema, pero los cárteles se han vuelto tan grandes y poderosos que ¡a veces se necesita un ejército para derrotar a un ejército!".

El mandatario estadounidense señaló que "este es el momento para que México, con la ayuda de Estados Unidos, haga la guerra contra los cárteles de la droga y los borre de la faz de la tierra. ¡Simplemente esperamos una llamada de su nuevo presidente!", aseguró Trump.

Aunque la "ayuda" fue descartada por López Obrador, que argumentó razones de soberanía, el ambiente en los círculos políticos estadounidenses, principalmente los republicanos, creció la presión para exigir que haya castigo por la muerte de las mujeres y niños LeBarón y Langford –quienes también son de nacionalidad estadounidense– quede esclarecida.

Mitt Romney, Mike Lee, Lindsey Graham y Tom Cotton son algunos de los senadores que desde el Capitolio están poniendo llamando la atención sobre la estrategia del presidente mexicano. "Eso de 'abrazos, no balazos' es una política de cuento de hadas", apuntó Cotton, miembro del Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense.

En tanto, el senador Josh Hawley advirtió: "Recuerdo al Gobierno de México que sus cárteles están asesinando ciudadanos estadounidenses traficando con niños e inundando nuestras comunidades con drogas mortales. Entonces sí: creo que las sanciones están justificadas contra aquellos que se niegan a actuar", dijo.

Aunque no se dé una incursión de tropas estadounidenses en suelo mexicano para cazar "bad hombres" (hombres malos) lo que sí existe es un acuerdo de colaboración con el Buró Federal de Investigaciones estadounidense, el FBI. Este acuerdo, precisó la Fiscalía General de la República, está vigente, y en el caso LeBarón se aplicará en el momento que sea procedente.

Las señales que manda el caso LeBarón

Para el analista en temas de seguridad Alejandro Hope, más allá de los detalles de la masacre, esta pone en relieve varios puntos. "Uno es la impunidad rampante. Los delincuentes se sintieron autorizados a matar bebés a sabiendas de que muy probablemente no habría una reacción excepcional del Gobierno. Tal vez la haya por el hecho de que eran ciudadanos estadounidenses. Pero en términos generales esto es una muestra de que no hay temor a la ley", apunta Hope.

El exdirectivo del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen)– destaca en segundo lugar que "no hay una política criminal dirigida específicamente a reducir la violencia, no hay una persecución focalizada de los grupos que generan más violencia, no hay una respuesta extraordinaria cuando hay hechos excepcionales. Se ha normalizado la violencia y los grupos criminales actúan en consecuencia. Si no hay reacción extraordinaria, ¿por qué detenerse en actos de brutalidad?", cuestiona el especialista.

El tercer punto es que este crimen "también revela de manera brutal los problemas de control sobre el territorio. En el municipio de Bavispe, Sonora, que es donde ocurrió la agresión, hay exactamente dos policías; en dos municipios vecinos hay siete más. La presencia del Estado en toda esa zona es muy exigua. Y ese problema de control territorial no se está resolviendo con la Guardia Nacional", dice el analista y resalta que si se analizan las cifras de despliegue, "los elementos de la Guardia están más orientados a suplir o a complementar a fuerzas policiacas en zonas urbanas y no a llenar los vacíos donde el Estado no está presente".

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El especialista, que ha sido ponente invitado en el Mexico Institute, del Wilson Center, apunta a que el ataque a los LeBarón debería llevar a una reflexión de cuáles son los instrumentos para contener la violencia y la violencia extrema y se deberían replantear los términos de la política criminal y el uso de las herramientas del Estado.

"Hay zonas donde el control no lo tiene el Estado, sino los delincuentes"

Francisco Rivas, director general del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad, hace notar que la masacre de la que fueron víctima los LeBarón sucede en el marco del peor año de violencia en el país: "México cerrará con un 2019 en donde tendremos la mayor tasa de homicidio doloso, de feminicidio, de robo de negocio, trata de personas y de narcomenudeo. Un evento de esta naturaleza sucede en un momento en el que el país se encuentra en su peor crisis de seguridad de la historia". 

Para el especialista, consultor para México del National Strategy Information Center, "el ataque a la familia LeBarón sucede en una zona de alta penetración de delincuencia organizada y lo que exhibe es que hay zonas del país donde el control no lo tiene el Estado, lo tienen los delincuentes".

Sobre la colaboración de Estados Unidos en materia anticrimen, Rivas Rodríguez recuerda que "en la época en que se lograron más resultados en el combate a la delincuencia que fue hacia el final del gobierno de Felipe Calderón, había una estrecha colaboración entre las instancias de inteligencia mexicanas y las estadounidenses". Con Peña Nieto la colaboración fue más baja y con el actual gobierno, dice, es nula.

"¿En qué debe ayudarnos EE.UU.? En inteligencia, en asumir la responsabilidad de su Gobierno para que no pase a través de su frontera armas y dinero en efectivo. Si el presidente quiere ayudar eso es lo que tiene que hacer, no mandar tropas. Si la droga mata ciudadanos estadounidenses es porque ellos la consumen, ni más ni menos", sentencia el analista.

AMLO sigue firme en su estrategia: "No vamos a usar la violencia para enfrentar la violencia"

Tres días después de la masacre, el presidente López Obrador sostuvo una vez más en su habitual conferencia mañanera que "no vamos a cambiar la estrategia, vamos a seguir atendiendo las causas que originan la violencia, esa es la forma más eficaz y más humana de enfrentar la criminalidad. No vamos a usar la violencia para enfrentar la violencia, estamos absolutamente convencidos de que la paz y la tranquilidad son fruto de la justicia".

AMLO aseguró que "llegamos al Gobierno con esa propuesta" y que incluso "está escrita en el Plan Nacional de Desarrollo, con toda claridad, no es una ocurrencia, es algo que hemos analizado durante mucho tiempo, vamos a seguir actuando de la misma manera".

Durante la Administración del presidente López Obrador, en México han asesinado dolosamente con arma de fuego a 618 menores, nueve de ellos niñas víctimas de feminicidio y otros 710 resultaron heridos por tiros.

En promedio, cada día en México dos menores de edad son asesinados con armas de fuego de manera dolosa o intencional, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con datos actualizados al 30 de septiembre.

Además, entre 2007 y 2017 se triplicó el número de víctimas de homicidio de personas entre cero a 19 años, luego de que en 2007 se presentaran 1.002 homicidios y 2.858 en 2017.

Así lo establece el estudio ‘Niñas, niños y adolescentes víctimas del crimen organizado en México’, que presentó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dos días después de la masacre de Bavispe.

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