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Crisis política

Tras la renuncia de Morales, hay incertidumbre sobre quién asumirá el poder en Bolivia

Integrantes de la Policía boliviana se manifiestan tras la renuncia de Evo Morales como presidente de Bolivia, este domingo 10 de noviembre en Santa Cruz.
Integrantes de la Policía boliviana se manifiestan tras la renuncia de Evo Morales como presidente de Bolivia, este domingo 10 de noviembre en Santa Cruz. Juan Carlos Torrejón / EFE
7 min

Antes de la renuncia de Evo Morales, ya se habían retirado sus posibles sucesores. En las calles hay celebraciones y protestas, mientras la segunda vicepresidenta del Senado dice que le corresponde asumir el poder.

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Bolivia amanece con una sensación agridulce. La renuncia a la Presidencia por parte de Evo Morales en la tarde del 10 de noviembre, en la que lo acompañó su vicepresidente Álvaro García Linera, desató una ola de celebraciones en las calles de La Paz, mientras en otros puntos de la ciudad se registró el descontento de los seguidores del líder indígena.

Morales se retiró del cargo en el que permaneció por casi 14 años ante las presiones de las Fuerzas Armadas, que le “sugirieron” renunciar para lograr la “pacificación y el mantenimiento de la estabilidad” den el país, según leyó en un comunicado el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman. Sin embargo, horas después de su anuncio, Morales denunció que “grupos violentos” habían asaltado su domicilio, mientras que sus detractores denuncian que los seguidores del Movimiento al Socialismo (MAS), partido político de Evo, estaban saqueando negocios y protestando con violencia.

Según la agencia de noticias AP, en efecto, un grupo de personas armadas irrumpió violentamente en la residencia de Morales en Cochabamba.

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Informe desde La Paz: incertidumbre en Bolivia tras renuncia de Evo Morales

Los pasos a seguir para determinar al sucesor de Morales

No es completamente claro quién está llamado a gobernar en Bolivia. De la mano con Evo Morales, renunció su vicepresidente. También se retiró de su cargo la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, quien sería la siguiente persona llamada a ocupar el cargo. La última persona que menciona la Constitución, el presidente de la cámara baja del Congreso, Victor Borda, también había renunciado.

La segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Áñez, integrante de la oposición, dice que a ella le corresponde asumir como presidenta encargada para llamar a elecciones. De hecho, este lunes se espera una sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional donde se designaría a la persona encargada de tomar las riendas del país en estos momentos de crisis hasta que se concrete un nuevo llamado a las urnas, que según la Carta Magna debería producirse en un lapso no mayor a 90 días. "Ocupo la segunda vicepresidencia y en el orden constitucional me correspondería asumir este reto con el único objetivo de llamar a nuevas elecciones", dijo Áñez a medios privados bolivianos, quien ya había asegurado que viajaría a La Paz para convocar dicha sesión extraordinaria.

Por ahora, no se registran intenciones de los militares por tomarse el poder, pero “hay que mirar de cerca lo que los militares hagan durante las próximas horas”, afirmó Jennifer Cyr, profesora asociada de Ciencia Política y estudios Latinoamericanos en la Universidad de Arizona. “¿Se están sobrepasando en sus funciones?”, cuestiona la académica. Según ella, “el vacío de poder abre un espacio para que potencialmente los militares se pongan al frente”.

Este lunes, horas después de haber negado que existiera una orden de captura contra Evo Morales, renunció el comandante de la policía Yuri Calderón. Según reportan medios locales, Calderón renunció a petición del Estado Mayor de la Policía. 

La comunidad internacional se pronuncia sobre Bolivia

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia pidió a todos los sectores políticos del país que acudan al sentido común y actúen responsablemente, luego de señalar que “al parecer hubo un golpe de Estado en Bolivia”.

Otros líderes y gobiernos afines a Evo Morales también se pronunciaron en esta dirección.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro leyó la decisión de Morales como el resultado de "denuncias de fraude en las elecciones". Según el mandatario, "una lección para nosotros es la necesidad, en nombre de la democracia y la transparencia, de contar los votos que se pueden auditar. ¡El VOTO es un signo de claridad para Brasil!".

Otro vecino común calificó los hechos recientes con más fuerza. El próximo presidente de Argentina dijo en otro trino que "el quiebre institucional en Bolivia es inaceptable".

En un comienzo, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, había celebrado en la tarde del domingo que Evo Morales convocara a elecciones para responder a las denuncias de fraude, estabilizar al país y cuidar la vida de sus ciudadanos. Pero conforme avanzó la jornada y Morales anunció su renuncia, el mandatario mexicano dejó en manos de su canciller, Marcelo Ebrard, la posición de fondo del Estado mexicano sobre Bolivia.

Este lunes, en la tradicional conferencia de prensa de la Presidencia mexicana, Ebrard, en compañía de López Obrador, dejó clara la posición del gobierno. "El Ejército de Bolivia pidió la renuncia del presidente y él (Morales) resolvió presentar su renuncia para evitar una guerra civil", expuso el Secretario de Relaciones Exteriores de México. "Por consiguiente es un golpe porque el Ejército pidió la renuncia y eso violenta el orden constitucional en Bolivia", explicó Ebrard.

"Desde ayer expresé mi reconocimiento al presidente Evo Morales", añadió López Obrador, "porque prefirió renunciar a exponer la vida de sus conciudadanos y esto es muy importante".

El canciller Marcelo Ebrard ya había contado que algunos partidarios de Morales han solicitado asilo en su embajada y amplió la oferta a Morales. Este lunes, el gobierno mexicano insistió en su ofrecimiento y explicó que este hace parte de la Doctrina Estrada, una tradición de su país que aboga por la política de no intervención y defiende el derecho de asilo desde los años 30 del siglo pasado. 

Morales, al final de su intervención del domingo, afirmó que no abandonaría el país. En la mañana del lunes, el exmandatario agradeció "la solidaridad del pueblo" que, según dijo, lo ha emocionado hasta llevarlo a derramar algunas lágrimas. Al mismo tiempo arremetió contra los líderes opositores Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho a los que calificó de "discriminarores y conspiradores" que "pasarán a la historia como racistas y golpistas".

Con EFE, Reuters y AP

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