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¿Qué tan cerca está el fútbol de reducir la brecha salarial de género en el mundo?

Cortesía Twitter Selección femenina de Australia

La federación de fútbol de Australia dijo que firmó un convenio con el sindicato de jugadores para que la selección femenina gane lo mismo que la masculina, pero... ¿qué tan cerca se está de una paridad salarial global?

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Noruega y Nueva Zelanda fueron pioneras en este terreno. Australia, es el último ejemplo poderoso de lucha por la igualdad de género en el espinoso espectro del fútbol, un mundo de patriarcas, que todavía orbita sobre una línea de desigualdad que cada vez más parece achicarse. El máximo organismo del fútbol del país oceánico dijo que firmó un convenio con el sindicato de los jugadores para que la selección femenina gane lo mismo que la masculina por ingresos comerciales y deportivos.

Según al acuerdo firmado por cuatro años, los dos equipos recibirán el 24% de los ingresos que generan: el 19% para ambos y el 5% para invertir en los equipos nacionales juveniles del país. La participación pagada a los jugadores aumentará un 1% al año. De acuerdo a estos cálculos, los salarios del equipo femenino aumentarán.

El contrato promete mayores beneficios para las jugadoras. La federación señaló que en esta línea, actualizará la política de licencia materna para otorgar un mayor respaldo a las Matildas no solo durante el embarazo sino a su regreso al terreno de juego. Las condiciones de entrenamiento ahora coincidirán con las del equipo masculino. La federación australiana aseguró que esto equivale a un aumento del 90% en los pagos mínimos garantizados para las Matildas, el equipo femenino. Este texto firmado refleja la voluntad de este organismo por construir un modelo financiero sostenible que recompense a ambos equipos.

Históricamente al equipo femenino de Australia le ha ido mucho mejor que al masculino. En el mundial femenino que se celebró este año en Francia, las Matildas llegaron hasta octavos de final, mientras que sus homólogos resultaronúltimos en su grupo en la copa mundo de Rusia 2018. El caso de Estados Unidos resulta todavía más frustrante. Son las mejores del mundo, muy por encima del equipo masculino, y aun así sus ingresos son mucho menores al de sus compañeros. Pero este caso demuestra que los ingresos que recaban los hombres, que muchas federaciones creen que es mucho mayor que el de las mujeres, ya no es un argumento sólido para sostener la brecha salarial.

“Estados Unidos”, el caso más polémico de disparidad salarial en el fútbol

Ellos no han levantado ni una copa del mundo mientras ellas tienen cuatro. En su palmarés también brillan 4 medallas de oro en los juegos olímplicos mientras ellos solo exportan tímidamente una de bronce y otra de plata que ganaron en 1904. A pesar de ello y de haber demandado a su federación por discriminación de género, su salario es mucho menor al de sus homólogos.

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Incluso, en la liga profesional, las jugadoras de Estados Unidos tienen un sueldo mínimo de 16.538 dólares. Ellos de 70.250. La federación argumentó que cualquier diferencia salarial “se basa en las diferencias de los ingresos generados por los diferentes equipos y / o cualquier otro factor que no sea el género", pero las cifras demuestran que este argumento no tiene peso.

Entre 2016 y 2018, los partidos femeninos generaron alrededor de 50.8 millones dólares, mientras que los de ellos 49.9 millones, según la auditoría de los estados financieros del fútbol obtenidos por el WSJ. Y esto se exporta a nivel global. Este año, al duelo femenino entre el Atlético de Madrid y el Barcelona, al que acudieron 60.739 espectadores, una marca que superó el récord mundial de asistencia que ostentó México en 2018 para un partido de clubes de fútbol femenil entre Rayadas y Tigres.

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El quid está en que a pesar de que la Fifa prometió invertir mil millones de dólares en los próximos cuatro años en el fútbol femenino, según su presidente Gianni Infantino, de momento los premios que ganan hombres y mujeres, por ejemplo, en la copa del mundo, son muy dispares. Lo complejo es que estos premios no llegan directamente a las selecciones sino a las diferentes federaciones que terminan determinando el destino y la cuantía final de este dinero. Y en tanto estos organismos sigan sosteniendo el argumento del dinero y las estructurales sociales que favorecen el machismo, de algún modo, la paridad global en el fútbol no se conseguirá. De hecho, el Banco Interamericano de Desarrollo calcula que solo para eliminar la brecha de género mundial necesitaríamos 108 años.

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