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Bolivia: Luis Fernando Camacho, el opositor radical que influyó en la caída de Morales

Luis Fernando Camacho, líder del Comité Pro Santa Cruz, durante una protesta contra Evo Morales en La Paz, Bolivia, el 10 de noviembre de 2019.
Luis Fernando Camacho, líder del Comité Pro Santa Cruz, durante una protesta contra Evo Morales en La Paz, Bolivia, el 10 de noviembre de 2019. Carlos García Rawlins / Reuters

El líder ultraderechista del Comité pro Santa Cruz adquirió un papel clave en el fin precipitado de la era de Evo Morales, quien lo acusa de ser responsable de un “golpe de Estado”. Algunos pintan a Camacho como el “Bolsonaro boliviano”.

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A través de su radicalidad y sus provocaciones, en apenas tres semanas, Luis Fernando Camacho se impuso como uno de los líderes de la oposición al expresidente de Bolivia, Evo Morales. Caudillo oriundo del mundo de los negocios y no de la política, Camacho es presidente del Comité pro Santa Cruz desde 2017, una organización que agrupa a comerciantes, empresarios y la ‘alta sociedad’ de Santa Cruz de la Sierra, la capital económica de Bolivia.

El pasado 21 de octubre, un día después del escrutinio, el abogado de 40 años no esperó los resultados oficiales, pidió inmediatamente la renuncia del presidente e impulsó un llamado a la huelga general. Este movimiento destinado a denunciar el polémico conteo de los votos empezó en la ciudad de Santa Cruz, pero se extendió rápidamente a todo el país.

En su lucha contra Evo Morales, Luis Fernando Camacho se acercó a Carlos Mesa, exmandatario y principal contrincante de Morales en las elecciones de finales de octubre, antes de distanciarse debido a las diferencias políticas. Mientras que Mesa se consolidó como una figura de centroderecha, el jefe del comité cívico de Santa Cruz, se dice de una derecha mucho más desinhibida.

Joven, Camacho se formó en las filas de la Unión Juvenil Cruceñista, una “especie de grupo paramilitar” según la Federación Internacional por los Derechos Humanos, que la ha denunciado, junto al Comité Cívico de Santa Cruz, por sus “discursos secesionistas, gremialistas y racistas”, que terminaron en ataques contra indígenas.

Una postura ultraderechista

A raíz del paro que convocó y fortalecido por una popularidad creciente,Luis Fernando Camacho endureció su postura y decidió “radicalizar el paro cívico nacional”, lo cual se concretó el 4 de noviembre, en un llamado a “paralizar (…) todas las instituciones estatales y las fronteras de Bolivia”. Ese día, Camacho también dio 48 horas a Evo Morales para dimitir, un ultimátum que quiso llevar en persona a La Paz, “voy con mi fe y esperanza con una biblia en mi mano derecha y su carta de renuncia en la mano izquierda", lanzó ante la multitud.

Sus planes se atascan ante la respuesta del Gobierno y sus partidarios. Camacho tuvo entonces que salir escoltado del aeropuerto de La Paz, pero no se desarmó y prometió volver a la capital todos los días hasta entregarle la carta a Evo.

En vísperas del anuncio de la renuncia del mandatario, con una postura triunfante y una Biblia en mano, Luis Fernando Camacho ingresó al Palacio Quemado con el propósito de presentar el documento de renuncia a su adversario. En esta, la antigua sede de la Presidencia, el opositor ubicó el libro sagrado sobre la bandera boliviana y prometió "devolver Dios al Palacio Quemado".

Después de la salida de Evo Morales, el primer indígena que accedió a la presidencia boliviana, Luis Fernando Camacho celebró la victoria. "Bolivia será la esperanza de toda América Latina, terminó el comunismo, tendremos libertad y democracia", dijo el hombre que afirma querer luchar contra la izquierda en todo el continente. "Los bolivianos reanudaremos la lucha para restaurar la dignidad de Venezuela, así como a todos los países que han sido humillados".

Un líder que se ciñe a la "justicia divina"

Después de declarar que se había emitido una orden de arresto contra el expresidente, una información que posteriormente fue negada por el comandante de la policía, Luis Fernando Camacho, aún ofensivo, ahora exige que continúe la huelga con el fin de presionar la instalación de un Gobierno de transición dirigido por “notables”, agregando que la pacificación de Bolivia llegará con "la salida de este Gobierno de Evo Morales y de toda su Administración", mientras que los ministros han dimitido unos tras otros. Un lapso necesario, según él, para iniciar un juicio contra los exfuncionarios que violaron la Constitución, al permitir que Evo Morales permaneciera en el poder.

Para Luis Fernando Camacho, en el momento que renunció el presidente Morales, nació una nueva Bolivia. "No es odio o resentimiento, se llama Justicia Divina, y la Justicia Divina dijo que lo que se debía hacer en esta tierra”, señaló, “no podemos dejar sin castigo a los que han destruido a nuestro país durante 14 años”.

Conservador y carismático, su constante mención del "poder de Dios" en sus intervenciones no ha pasado desapercibida e incluso le valió una comparación con el ultraderechista presidente brasileño, Jair Bolsonaro. En el mismo modelo, Luis Fernando Camacho hace de su fe y su discurso religioso, una forma de legitimar sus posturas autoritarias.

Este artículo fue adaptado del francés

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