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Evo Morales: "No han aprobado ni rechazado mi renuncia. Sigo siendo presidente"

El presidente derrocado de Bolivia, Evo Morales, se va después de una ceremonia en la que fue reconocido como un invitado distinguido, frente al ayuntamiento de la Ciudad de México, en México, el 13 de noviembre de 2019.
El presidente derrocado de Bolivia, Evo Morales, se va después de una ceremonia en la que fue reconocido como un invitado distinguido, frente al ayuntamiento de la Ciudad de México, en México, el 13 de noviembre de 2019. Carlos Jasso / Reuters

La protestas en Bolivia continúan mientras comienza la mediación internacional para acercar posturas entre el autoproclamado gobierno interino y el MAS de Evo Morales. Ante estos acontecimientos, el líder indígena ofreció una entrevista donde declaró que seguía siendo el presidente del país.

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Después de cuatro semanas de tensiones que terminaron con el socialista Evo Morales exiliado en México y con la ultraconservadora Jeanine Yáñez autoproclamándose presidenta de Bolivia, comenzó la mediación entre el actual gobierno interino y el Movimiento al Socialismo (MAS), partido del primer presidente indígena de la historia de América Latina. 

En este acercamiento de posturas participan la Conferencia Episcopal Boliviana, una delegación de la Unión Europea con España a la cabeza y Jean Arnault, emisario de la ONU. 

Durante la noche del jueves 14 de noviembre, ambas partes acordaron convocar nuevas elecciones, tal y como aseguró Mónica Eva Copa Murga, del MAS, con el objetivo de "pacificar el país y sobre todo para defender la democracia". 

Además, los miembros del MAS Sergio Choque y Eva Copa fueron juramentados, presidente de la Cámara de Diputados de Bolivia y presidenta del Senado de Bolivia, respectivamente, después de la dimisión de la cúpula del MAS.

De esta forma, en caso de ser invalidada la autoproclamación de Yáñez —que se erigió presidenta de Bolivia después de ocupar unas horas, por sucesión ante las dimisiones, la cabeza del Senado—, la presidencia del país debería corresponder a Eva Copa, en primera instancia, y después para Sergio Choque, que son los cargos que siguen después de Presidencia y Vicepresidencia en la línea sucesoria.

Sin embargo, esta "vuelta a la calma" en las instituciones no corresponde con lo que pasa en las calles de Bolivia.

Por un lado, el nuevo gobierno interino anunció la amnistía para los "presos políticos" condenados por la Justicia durante el mandato de Morales, mientras que las protestas continúan en distintos puntos de Bolivia, donde destacan, sobre todo, las de La Paz y El Alto, en las que colectivos sociales y grupos indígenas reclaman el regreso de Evo Morales para cumplir con la presidencia que consideran le fue otorgada en las elecciones del pasado 20 de octubre.

Partidarios de Evo Morales cortan las carreteras de El Alto, a las afueras de La Paz, en Bolivia, el 15 de noviembre de 2019.
Partidarios de Evo Morales cortan las carreteras de El Alto, a las afueras de La Paz, en Bolivia, el 15 de noviembre de 2019. David Mercado / Reuters

Ante estas protestas, Jeanine Áñez contestó que Morales podía volver, pero que no podría concurrir en los próximos comicios y, además, debería enfrentarse a la Justicia por las acusaciones de fraude que recibió después de las elecciones. Un fraude que desmiente Morales, quien considera que fue víctima de un "golpe de Estado". 

Mientras tanto, Áñez sigue recolectando apoyos internacionales que la legitimen como presidenta. El último país fue sido Rusia, que se sumó a Estados Unidos, Brasil, Colombia, Reino Unido y Alemania. 

En una entrevista concedida a la agencia AP, Evo Morales, desde el exilio en México, trató distintos temas de la actualidad boliviana.

Mediación de la ONU: "Tengo mucha confianza en la ONU ya que hemos tenido muchas conversaciones con el Secretario General de las Naciones Unidas, el hermano António (Guterres), quien tiene mucha conciencia social, mucho compromiso con los pobres (...) él debería ser el mediador, no solo un facilitador, quizás acompañado por la Iglesia Católica y si es necesario, con el papa Francisco".

Después de esta declaración para, Evo Morales agradeció en Twitter a la ONU el envío del diplomático Jean Arnault para mediar en el conflicto vigente en Bolivia. 

El papel del Ejército en la revuelta: Por otro lado, Evo Morales cuestionó el papel que tuvieron las fuerzas armadas para forzar su caída. "Estoy sorprendido por la traición del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas (Williams Kaliman), que se ha mostrado tan lejos del Ejército y las Fuerzas Armadas. Sin embargo, ahora entiendo que lamentablemente los grupos en el poder no lo aceptarán, sí que algunos oficiales, algunos miembros de las fuerzas armadas, pero no todos".

Además, el expresidente reveló que tenía constancia de que había miembros de las fuerzas armadas que seguían manteniéndose fieles a su autoridad: "He sido informado de que sargentos y oficiales se están organizando para rebelarse contra sus comandos", agregó Morales.

¿Sigue siendo presidente?: Una de las declaraciones más destacadas fue cuando, en un momento de la entrevista, Evo afirmó que seguía siendo el presidente legítimo de Bolivia, ya que institucionalmente no se había aprobado su renuncia. "Hasta ahora no la han aprobado ni rechazado. Si no han aprobado o rechazado, puedo decir que todavía soy el presidente. En el momento en que aprueben mi renuncia, ya no seré presidente", dijo Morales.

Llamado a la paz: Por último, Morales mostró su voluntad de volver a Bolivia para recuperar la paz social. "Lo haremos, debemos recuperar la democracia, con mucha paciencia y luchas pacíficas. Debemos pacificar a Bolivia y, por lo tanto, si soy útil en algo que pueda traer la paz a Bolivia, lo haré. Pero sin balas".

Con AP, EFE, Reuters y medios locales

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