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Irak: el arte brota en los muros de la plaza Tahrir para narrar las protestas

"¿Dónde están?", se lee en uno de los murales en Bagdad con el logotipo de Naciones Unidas como protagonista de este grafiti hecho durante las protestas antigubernamentales.
"¿Dónde están?", se lee en uno de los murales en Bagdad con el logotipo de Naciones Unidas como protagonista de este grafiti hecho durante las protestas antigubernamentales. France 24

La plaza Tahrir de Bagdad se ha convertido en el símbolo de las protestas de la ciudadanía contra la crisis y la corrupción del Gobierno iraquí. Numerosos jóvenes han aprovechado para pintar los muros del sitio, representando escenas de las protestas. 

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Hasta hace menos de un mes el túnel que cruza la plazoleta de Tahrir en Bagdad era un espacio desolado de paredes de concreto. "Este lugar siempre estaba vacío al caer la tarde, muy pocas personas se atrevían a pasar por aquí", cuenta Haider, un  artista que hace parte de ese grupo de jóvenes –otros no tanto- que han convertido estas paredes en la memoria de la que ellos llaman "revolución de octubre".

En estas paredes se han pintado decenas de grafitis y murales que recogen el sentir de lo que ha sucedido en Irak en estas últimas semanas de manifestaciones, incluidas las arbitrariedades de las fuerzas iraquíes (o las milicias, como algunos quieren atribuir).

"Yo amo a Bagdad, yo amo a Irak. Hago lo que sea para ayudar a la gente", dice el joven, responsable de muchos de los murales que se ven aquí, incluido el de 'Rosie', el símbolo del feminismo estadounidense de la Segunda Guerra Mundial. Haider recuperó, junto a uno de sus amigos, esta imagen para hablar del papel de la mujer iraquí y su protagonismo en estas protestas.

Y es que muchos de estos murales han sido creación de mujeres, muchas de ellas estudiantes. A lo largo de este puente se les ve con sus tarros de pintura, delineando cuidadosamente sus trabajos. Una de ellas, Sara, pintaba a una de las primeras jóvenes iraquíes que se unió a las protestas el pasado primero de octubre.
 

Los manifestantes duermen en la plaza Tahrir durante una protesta por corrupción, falta de trabajo y servicios deficientes, en Bagdad, Iraq, 26 de octubre de 2019.
Los manifestantes duermen en la plaza Tahrir durante una protesta por corrupción, falta de trabajo y servicios deficientes, en Bagdad, Iraq, 26 de octubre de 2019. Khalid al-Mousily / Reuters

En la foto que lleva en la mano como muestra se le ve sosteniendo una bufanda con la bandera iraquí sobre su cabeza. Metros más adelante, Zahra pinta un fusil del que brota un rosal. Todas quieren hacer alusión a la naturaleza pacífica de estas protestas que han terminado por convertirse en un suceso triste para la historia de Irak.

La tragedia de las últimas semanas, pintada en las paredes

Más de 300 personas han muerto y más de 15.000 han quedado heridas. Esta triste parte de la historia también se recoge en estos grafitis donde otro de los protagonistas es el Tuk Tuk, un pequeño carro-moto que se ha convertido en uno de los símbolos de estas protestas

Estas son las movilizaciones más grandes que ha vivido el país desde la caída de Sadam Husein. Empezaron para reclamar unos mejores servicios públicos, garantizar el acceso al agua y la electricidad y bajar la tasa de desempleo, que afecta especialmente a los jóvenes. Sin embargo, han terminado por ser una impugnación general contra el sistema y la clase política dirigente.

Ahora, los manifestantes piden que el Gobierno iraquí renuncie y se apruebe una nueva ley electoral que permita más representatividad, además de medidas para atajar la corrupción instalada en las instituciones. Las protestas no han dejado de crecer, empujadas por la violencia de las fuerzas de seguridad que los manifestantes consideran desproporcionada. 

Una visión general de la plaza Tahrir mientras los manifestantes participan en una protesta por la corrupción, la falta de trabajo y los servicios deficientes, en Bagdad, Iraq, el 28 de octubre de 2019.
Una visión general de la plaza Tahrir mientras los manifestantes participan en una protesta por la corrupción, la falta de trabajo y los servicios deficientes, en Bagdad, Iraq, el 28 de octubre de 2019. Thaier Al-Sudani / Reuters

Según la ONG Transparencia Internacional, Irak era el decimosegundo país más corrupto en 2018. La organización detalla que el Estado enfrenta "retos significativos en cuanto a la corrupción" que arrastra desde 2003, cuando cayó Husein. Por otro lado, este país recibió 65.000 millones de dólares por sus exportaciones de petróleo el año pasado, mientras que amplias regiones no tienen acceso a agua potable. 

Por ahora, el Gobierno ha dado algunos pasos para intentar aplacar las protestas. El presidente de Irak, Barham Salih, aseguró el 31 de octubre que el primer ministro Adel Abdul Mahdi estaba listo para renunciar cuando el Parlamento acordara un reemplazo. También prometió una reforma electoral para después convocar a elecciones. 

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