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Gotabaya Rajapaksa convence en “seguridad” y se convierte en presidente de Sri Lanka

Los soldados de la Fuerza Especial de Sri Lanka hacen guardia, mientras los partidarios del Presidente electo Gotabaya Rajapaksa celebran en Colombo, Sri Lanka, el 17 de noviembre de 2019.
Los soldados de la Fuerza Especial de Sri Lanka hacen guardia, mientras los partidarios del Presidente electo Gotabaya Rajapaksa celebran en Colombo, Sri Lanka, el 17 de noviembre de 2019. Dinuka Liyanawatte / Reuters

Un 52,25% de esrilanqueses eligió al exsecretario de Defensa como garantía de seguridad, a raíz de los atentados de abril. Salvo porque el temor también está en el regreso al poder de un Rajapaksa, budista ligado a la guerra en un país de minorías.

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Sri Lanka conoció este domingo el nombre de su próximo mandatario: Gotabaya Rajapaksa. La Comisión Electoral fue la encargada de coronarlo y coronar a su partido Podujana Peramuna (SLPP), el cual obtuvo un 52,25% de los votos oficiales escrutados (6.924.255), frente al 41,99% (5.564.239) de su contrincante Sajith Premadasa, del gobernante del Partido Nacional Unido y la alianza del Nuevo Frente Democrático.

Una “victoria” pre-anunciada si se quiere, ya que la formación SLPP la proclamó antes de los resultados y pocas horas después de los comicios de este sábado, en los que participó un 80% de los casi 16 millones de esrilanqueses inscritos. Algo que el propio Premadasa había concedido, asumiendo así su derrota y su dimisión como líder adjunto del Partido Nacional Unido: “Al concluir una campaña muy reñida, tengo el privilegio de honrar la decisión del pueblo y felicitar al señor Rajapaksa por su elección como séptimo presidente de Sri Lanka”.

“Estoy agradecido por la oportunidad de ser presidente, no solo para los que votaron por mí, sino como el presidente de todos los esrilanqueses. Estoy conmovido por la confianza que depositaron en mí, ser su presidente será el mayor honor de mi vida (…) Alegrémonos pacíficamente, con dignidad y disciplina de la misma forma que hicimos campaña”, expresó Rajapaksa en Twitter, ya sí sabiéndose ganador.

Rajapaksa, ¿una apuesta por la “seguridad”?

Dentro de la historia de Sri Lanka, el perfil de Gotabaya Rajapaksa no es nada novedoso, ni desconocido. Su título oficial como candidato de 70 años, era el de exsecretario de Defensa (2005-2015). Pero detrás de ese cargo se encuentra quien es hermano menor del dos veces mandatario Mahinda, representando, lo quiera o no, el regreso al poder de una gran familia a la que se le atribuye el cruento fin en 2009 de la guerra civil, que enfrentó al Ejército contra la guerrilla de los Tigres Tamiles, y dejó más de 100.000 muertos.

Para muchos esrilanqueses, ambos hermanos Rajapaksa dieron plena libertad al Ejército para aplastar a los separatistas tamiles, y poner cierre a una guerra de 26 años, cometiendo presuntamente asesinatos, torturas y desapariciones de decenas de personas, durante los últimos años de violencia insular. Por lo que consideran que debería ser juzgado por crímenes de guerra, al haber dirigido esa campaña. Una postura a la que responde que siempre “están hablando del pasado, hablemos del futuro”.

Sin embargo, para la mayoría de ciudadanos budistas (religión mayoritaria seguida por el hinduismo, el islam y el cristianismo), Gotabaya era la mejor opción por su trayectoria de otrora jefe de seguridad. El candidato ha sabido capitalizar esa imagen y hacerla necesaria ante un terror reciente en la historia del país: los atentados islamitas de abril, en Domingo de Pascua, en tres hoteles de lujo y tres iglesias, que mataron a más de 300 personas e hirieron a más de 400.

El candidato Gotabaya Rajapaksa y el expresidente Mahinda Rajapaksa, ambos hermanos, durante el lanzamiento del manifiesto de la presidencia en el teatro Nelum Pokuna en Colombo, Sri Lanka, el 25 de octubre de 2019.
El candidato Gotabaya Rajapaksa y el expresidente Mahinda Rajapaksa, ambos hermanos, durante el lanzamiento del manifiesto de la presidencia en el teatro Nelum Pokuna en Colombo, Sri Lanka, el 25 de octubre de 2019. M.A. Pushpa Kumara / EPA / EFE

Como símbolo de guerra, como héroe, para algunos, Gotabaya Rajapaksa ha representado ese miedo de las distintas comunidades, resquebrajadas por una falta de garantías y de seguridad nacional. Con esta línea, se ha mostrado como líder capaz de “derrotar a los enemigos del Estado”, y así lo ha prometido, defendiendo que “drenará el pantano del extremismo religioso que engendró a los terroristas suicidas”.

Por ejemplo, ya ha planeado reconstruir los aparatos de seguridad del Gobierno, entre ellas células de inteligencia y redes de vigilancia que, en su opinión, la administración de Maithripala Sirisena tuvo que retirar por presión de la comunidad internacional. Y la pregunta ahí es si la vuelta de un Rajapaksa traerá un “Estado de seguridad” o fomentará la lucha entre grupos religiosos, cuando este año varios budistas han empezado a enfrentar a los musulmanes por los ataques de abril, además de la minoría tamil, que a día de hoy aún exige “justicia” por las violaciones de derechos durante el conflicto.

Unas presidenciales no exentas de inseguridad

Según Alan Keenan, director del proyecto Sri Lanka International Crisis Group, “los musulmanes del país se encuentran entre los más temerosos de una presidencia de Gotabaya”, aun cuando el líder budista ha aludido a “todos los esrilanqueses” para construir un nuevo país, a sus ojos, de gobierno tecnocrático de estilo militar, dirigido por profesionales en lugar de políticos. Aunque entre ellos sí habría uno conocido, su hermano Mahinda, que suena como su primer ministro.

El reto de Gotabaya Rajapaksa será controlar esa igualdad entre comunidades, en una nación isleña que depende del turismo, pero que hoy es una olla a presión. En las elecciones de este sábado, un convoy de autobuses que llevaban a votantes musulmanes fue atacado en Anuradhapura. Durante la jornada hubo al menos otras 196 violaciones electorales, con otros tres asaltos y 61 casos de intimidación. Es por esto que los musulmanes, 10% en una nación de 22 millones de habitantes, temen más hostilidades.

Estas presidenciales contaban con 33 candidatos más, al margen de Gotabaya Rajapaksa y del ministro de gobierno Sajith Premadasa. Los sufragios han puesto en el primero la misión de gobernar el tercer gobierno del país, desde el fin de la guerra en 2009, para lo cual tuvo que renunciar a su ciudadanía estadounidense, ya que la ley de Sri Lanka prohíbe a candidatos con doble nacionalidad.

Según el portavoz de su partido, Keheliya Rambukwella, Rajapaksa tomará juramento este lunes 18 de noviembre, precisamente en la ciudad de Anuradhapura, considerado un lugar sagrado para la gran población budista de etnia cingalesa, que principalmente lo ha escogido.

Con Reuters y EFE
 

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