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Bojayá entierra los muertos de una de las peores masacres de Colombia

Una niña camina con la urna que contiene los restos de un familiar hoy en Bojayá, Colombia. 18 de noviembre de 2019.
Una niña camina con la urna que contiene los restos de un familiar hoy en Bojayá, Colombia. 18 de noviembre de 2019. Mauricio Dueñas Castañeda / EFE

17 años después, esta localidad dio sepultura a las víctimas de una tragedia que dejó un centenar de muertos. La comunidad teme que la violencia vuelva a golpear la zona.

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En Colombia, el nombre de Bojayá está tristemente ligado a una de las peores masacres del conflicto armado de este país. Fue en 2002 cuando un enfrentamiento entre guerrilleros y paramilitares terminó con la muerte de un centenar de personas.

Este lunes 18 de noviembre, 17 años después, la comunidad de esta localidad al noroeste del territorio enterró a las víctimas de esa tragedia. Apenas la semana pasada llegaron a Bojayá los restos identificados de 79 cuerpos después de una exhumación realizada en 2017.

Fue una ceremonia con cofres marrones y blancos, en donde la comunidad despedía a los suyos con ‘alabaos’, unos cantos fúnebres de alabanza. Cada sepulcro llevaba el nombre del fallecido, en algunos casos con mensajes de sus allegados.

Familiares de víctimas de la masacre, participan en Bojayá en el sepelio colectivo de sus parientes 17 años después de la tragedia. 18 de noviembre de 2019.
Familiares de víctimas de la masacre, participan en Bojayá en el sepelio colectivo de sus parientes 17 años después de la tragedia. 18 de noviembre de 2019. Mauricio Dueñas Castañeda / EFE


Precisamente fue la labor de identificación una tarea difícil dada la crudeza de la masacre. El 2 de mayo de 2002, unas 400 personas se encontraban refugiadas en la iglesia de San Pablo Apóstol, bajo la amenaza de un enfrentamiento entre la extinta guerrilla de las FARC y los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia.

Los combatientes de las FARC lanzaron cuatro cilindros bombas y uno de estos artefactos detonó dentro de la iglesia, en la que había 45 niños. Los mismo enfrentamientos impidieron a la comunidad enterrar a sus muertos.

“Se sanan los corazones de los vivos y hoy también descansan los muertos”

Antún Ramos es el padre de la iglesia San Pablo Apóstol y también es un sobreviviente. Ramos estaba dentro del recinto cuando estalló el cilindro y cerró el ciclo de este episodio.

“Se sanan los corazones de los vivos y hoy también descansan los muertos”, afirmó el clérigo a France 24. Asegura que ha sido un día de sentimientos encontrados: “para nosotros los afrodescendientes, si descansan los muertos descansan los vivos”.

Es un descanso que no llega completo porque la misma comunidad denuncia que teme una repetición de la violencia. Con los acuerdos de paz firmados en 2016 con las FARC, otros grupos armados como el Clan del Golfo o la guerrilla del ELN han hecho presencia en la zona, denuncian los habitantes de Bojayá. “En Colombia hay muchos grupos al margen de la ley”, declara Chalá uno de sus habitantes.

Aunque se estima que fueron un centenar los muertos, solo se han identificado a 79 y por eso hoy había ataúdes vacíos que se enterraron de manera simbólica.

Con EFE

 

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