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Brasil sigue marcado por su pasado esclavista, afirma historiador

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Brasilia (AFP)

Brasil se convirtió, en 1888, en el último país de América en abolir la esclavitud, pero "nunca enfrentó su legado" de racismo y discriminación, afirmó el historiador brasileño Laurentino Gomes en una entrevista con la AFP.

Tras su exitosa trilogía histórica "1808", "1822" y "1889", sobre la llegada de la corte portuguesa a Brasil, la Independencia y la proclamación de la República, Gomes vuelve ahora con "Escravidao", el primero de otra serie de tres libros sobre el brutal comercio de esclavos entre África y su país.

El autor, de 63 años, visitó doce países africanos, europeos y americanos para explicar esta "tragedia humana de proporciones gigantescas", especialmente en Brasil, que recibió cinco millones de esclavos.

P: Usted cuenta en el libro que el comercio de esclavos desde África era tan intenso que los tiburones adaptaron su ruta.

R: Salieron de África 12,5 millones de personas embarcadas en barcos negreros, 10,7 millones desembarcaron [en América] y 1,8 millones murieron en la travesía. Si divides ese número por los 350 años que duró el tráfico de esclavos, da una media de 14 cadáveres lanzados al mar cada día.

Eso cambió el comportamiento de los cardúmenes de tiburones en el Atlántico, que pasaban a seguir a los navíos negreros. Algunos capitanes de barco explicaron que apenas llegaban al golfo de Benín eran rodeados por tiburones en espera de los cadáveres que eran lanzados al mar mientras cargaban los esclavos.

P: ¿De qué morían?

R: De todo. De enfermedades, de falta de alimentación y de agua. Pero también de una cosa llamada 'banzo', un brote de depresión que hacía que dejaran de comer y se fueran apagando. Algunos saltaban de los barcos, por eso los barcos tenían redes de protección.

- "Una abolición blanca" -

P: Usted afirma que la esclavitud es el tema más definidor de la identidad brasileña.

R: Brasil fue el mayor territorio esclavista de América, el que más dependió de la esclavitud en el Nuevo Mundo. Todos nuestros ciclos económicos -caña de azúcar, oro y diamantes, café...- fueron construidos con mano de obra esclava. Nuestros principales acontecimientos históricos no se entienden sin observar la esclavitud.

P: ¿Es una herida abierta?

R: Los abolicionistas del siglo XIX decían que no solo había que abolir la esclavitud, sino también enfrentar su legado para mejorar la vida de los exesclavos y sus descendientes. Brasil nunca hizo eso. Brasil hizo una abolición blanca, para librarse de una mancha que comprometía su imagen ante el mundo supuestamente civilizado.

Brasil puso fin a la esclavitud con la Ley Áurea en 1888, pero abandonó a los afrodescendientes. Y el resultado aparece hoy en las estadísticas.

P: ¿Como cuáles?

R: Mires el indicador que mires, ves que hay un abismo de oportunidades entre la población blanca descendiente de europeos y la población descendiente de africanos. Un hombre negro en Brasil tiene ocho veces más posibilidades de ser víctima de homicidio que un hombre blanco. Los negros constituyen la mayor población carcelaria de Brasil. Casi no tienen representación en la política, pero los afrodescendientes representan más del 50% de la población.

La esclavitud está presente en la realidad brasileña de hoy, en la geografía, en el paisaje urbano. En las favelas de Rio, dominadas por el crimen organizado y sin asistencia del Estado, ves población afrodescendiente. En los barrios acomodados de la zona sur, como Ipanema o Copacabana, ves sobre todo población descendiente de europeos blancos.

- Acción y reacción -

P: ¿Ningún gobierno hizo nada para integrar realmente a la población negra?

R: Al principio hubo conquistas cosméticas. Los esfuerzos reales de corrección llegaron con el Brasil de la democracia, cuando empiezan a surgir políticas públicas, como las cuotas raciales para afrodescendientes en las universidades, en la administración pública.

Pero estas políticas, que envuelven distribución de recursos, de privilegios, están teniendo una reacción, que es lo que ocurre con el gobierno actual.

Si lo miras, el gobierno actual es racista, es un gobierno supremacista blanco. En la campaña, el presidente Jair Bolsonaro decía que los portugueses nunca entraron en África, que eran los propios africanos que esclavizaban a africanos.

P: Pero eso según usted es, en parte, verdad.

R: Sí, eso es una verdad histórica. Reinos e imperios surgieron en países de África para capturar esclavos y suministrar a los europeos.

Pero claro que los europeos estimulaban eso, suministrando armas y municiones. En Brasil, muchos exesclavos también eran dueños de esclavos.

El problema es usar ese argumento de que 'la esclavitud es un problema de ellos, yo no tengo nada que ver con eso, ellos se esclavizaron' para combatir políticas públicas cuyo objetivo es enfrentar el legado de la esclavitud.

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