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¿Nace una nación? Bougainville votará por su independencia

Bandera de la región de Bougainville, de Papúa Nueva Guinea, que el próximo 23 de noviembre acogerá la primera jornada de votación del referendo de autodeterminación
Bandera de la región de Bougainville, de Papúa Nueva Guinea, que el próximo 23 de noviembre acogerá la primera jornada de votación del referendo de autodeterminación Archivo

En la región de Bougainville, en Papúa Nueva Guinea, comenzará el sábado 23 de noviembre la votación de un referendo de independencia no vinculante. El conflicto secesionista empezó en los años 70 y derivó en una guerra civil de 9 años, que dejó 20.000 muertos. En caso de salir adelante la votación podría haber un nuevo país en el mundo.

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Quebec (Canadá), Escocia (Reino Unido) y Cataluña (España) son las regiones más conocidas a nivel mundial por exigir su derecho a la autodeterminación. Sin embargo, existen otros territorios en los que también hay una clara voluntad por ejercer la secesión.

Por ejemplo, en el Pacífico, Nueva Caledonia rechazó hace un año separarse de Francia en un referendo. Una historia bien diferente de la que tendrá lugar el próximo sábado 23 de noviembre en Papúa Nueva Guinea, donde Bougainville acogerá una votación por la independencia, en la que las fuentes locales aseguran que el 'Sí' podría alcanzar más del 90%. 

Sin embargo, la votación no es vinculante y tendrá que ser ratificada por el Parlamento del país. 

La región de Bougainville, forma parte de un archipiélago de islas, en el mar de Salomón y pertenece actualmente a Papúa Nueva Guinea.
La región de Bougainville, forma parte de un archipiélago de islas, en el mar de Salomón y pertenece actualmente a Papúa Nueva Guinea. France 24

Bougainville es un archipiélago de islas situado en el mar de Salomón y perteneciente a Papúa Nueva Guinea. Con una población de aproximadamente 200.000 habitantes, desde el año 1975 (cuando Papúa Nueva Guinea se independizó de Australia) lucha por constituir su propio país.

Un conflicto que, igual que otras secesiones, tiene que ver con una cuestión económica. En Bougainville está la mina de oro y cobre de Panguna, que desde que abrió en 1972 suponía el 45% de los ingresos por exportaciones de la nación. Sin embargo, los ciudadanos de la región viven en zonas rurales, con la mitad de la población analfabeta, sin radio ni televisión, con las heridas de la guerra aún presentes, así como con infraestructuras insuficientes y un clima de inclemencia y catástrofes constante. 

Un referendo que llega tras una guerra civil y años de conflicto

La voluntad por la secesión estalló en 1988, cuando el Gobierno de Papúa Nueva Guinea ocupó la isla y dio lugar a una guerra civil contra el Ejército Revolucionario de Bougainville, en el que murieron unas 20.000 personas. Una cifra altísima teniendo en cuenta la población total de la región.

El alto el fuego no llegó sino hasta 1997, cuando líderes de la región y del país se percataron de que el conflicto no tenía sentido. Entonces empezaron unas negociaciones que culminaron en 2001, cuando Papúa Nueva Guinea prometió a Bougainville que acogería en el futuro un referendo. 

Un momento llega 18 años después con una votación que tendrá lugar el sábado 23 de noviembre y con unos resultados que se conocerán en diciembre. 

Durante las dos próximas semanas, comenzando en las principales ciudades de Buka y Arawa, y continuando con las zonas más remotas, habrá 829 puntos de votación, 800 en Bougainville, 25 en Papúa Nueva Guinea y cuatro en poblaciones remotas, además de dos puntos en Australia y dos en las Islas Salomón.

La pregunta será si los ciudadanos del archipiélago prefieren una mayor autonomía o, definitivamente, la independencia. El referendo está siendo organizado por una comisión liderada por Mauricio Claudio, que en las últimas horas declaró que todo estaba listo.

Sin embargo, las voces críticas dudan de la viabilidad de una Bougainville independiente. Según un informe de la Universidad de NSW,  en 2016 Bougainville captó 705.000 dólares de impuestos, frente a los 12,1 millones de dólares que recibía del Gobierno de Papúa Nueva Guinea. 

Los expertos creen que en caso de salir adelante la independencia de Bougainville se necesitarán 10 años mínimo para que esta se pueda producir efectivamente. Aunque, por otro lado, los más escépticos dudan de que Papúa Nueva Guinea, salga lo que salga, vaya a permitir la secesión, ya que esto sentaría un precedente para que otras islas del Pacífico sigan el mismo camino.

Las organizaciones internacionales no esperan que vaya a reavivarse el conflicto armado y por el momento, los habitantes de Bougainville están felices con el reemplazo en mayo del primer ministro Peter O'Neill por James Marape, que está mucho más abierto a que la independencia pueda llevarse a cabo.

El repunte de la autodeterminación en el siglo XXI

La crisis económica ha reavivado en las primeras décadas del siglo XXI un repunte del movimiento por la autodeterminación, más de 50 años después de que fuese aprobada en 1945 la Carta de San Francisco de la ONU en la que se reconocía el reconocimiento jurídico del principio de autodeterminación de los pueblos. 

Una carta que surgió tras la Segunda Guerra Mundial y que tenía por objetivo la descolonización del mundo. Hoy las circunstancias son muy diferentes pero los deseos de independizarse siguen intactas. 

Por lo tanto, la pregunta de si Bougainville consigue o no su independencia mutará en: ¿cuál será el próximo país?

Con Reuters 

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