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Migrantes

El Ballet Inmigrante de Buenos Aires, un baile de Venezuela a Argentina

Ballet Migrante Buenos Aires
Ballet Migrante Buenos Aires France 24

El Ballet Inmigrante de Buenos Aires es una iniciativa de bailarines venezolanos que decidieron emigrar hacia Argentina por la crisis, un ejemplo más de cómo la diáspora venezolana busca salir adelante.

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"Yo trabajaba en el Ballet Teresa Carreño (referente cultural venezolano) y el último año en el que estuve, la sala H, que es la sala principal del teatro de danza, tenía un solo bombillo en el techo, cuando tiene 46", le cuenta a France 24 Danny Rojas, uno de los fundadores del Ballet Inmigrante. "No teníamos agua potable, los pisos estaban muy desgastados, la crisis repercutió en el teatro de manera inevitable", agrega.

Rojas llegó a Buenos Aires hace más de un año y medio y vive de su trabajo como instructor de pilates y stretching. Alrededor de 15 miembros del Ballet Inmigrante no cobran aún por su trabajo; el objetivo del proyecto, por ahora, es no dejar de bailar.

"Esta idea surge de los mismos bailarines que formamos parte de Teresa Carreño", explica el bailarín y detalla que "algunos ya estaban acá, otros estábamos llegando y le insistimos a Laura en que queríamos intentar hacer algo por no dejar el ballet, por no dejar la danza".

Una danza contra el desarraigo

Laura, es Laura Fiorucci, maestra de ballet y coreógrafa venezolana, hoy directora artística del Ballet Inmigrante. Le dice a este medio que el objetivo de armar la compañía era "evitar la tristeza de no estar en su patria, ni haciendo lo que siempre han hecho, que es bailar". Y recordó que todo se gestó en una reunión en su casa, donde recibía a inmigrantes venezolanos y les preparaba comida de su tierra para mantener el sentido de pertenencia. "Allí los chicos me empezaron a decir: 'maestra, una compañía, maestra por favor' y yo pensando en el lío terrible que es armar una compañía, ¿sabes?", dijo entre risas. "Pero ellos estaban tan entusiasmados y era algo que les iba a llenar el alma que les dije que sí", cuenta.

Hoy, además de la mayoría venezolana, también hay integrantes brasileños, costarricenses y argentinos. Una de ellas es Margarita Peralta, de Costa Rica, que con un acento que es difícil distinguir del porteño (llegó a Buenos Aires en 2010), rescata la apertura de Argentina hacia la llegada de extranjeros como una plataforma positiva para la creación del Ballet.

"Argentina se caracteriza por esto de recibir a migrantes, no es un país donde cierran las puertas a personas de otros países", le dice Margarita a France 24. "Entonces este proyecto lo que hace es eso, englobar a todos estos bailarines que por alguna u otra razón quedaron por fuera de los teatros oficiales y que quieren seguir bailando", agrega.

Intentan distinguirse de otras compañías con puestas en escena con las que se sientan identificados: por ejemplo, presentan coreografías del neoclásico venezolano Vicente Nebrada, cuya fundación le cedió los derechos de algunas piezas.

La ópera de Roma, una metáfora sobre la realidad de la crisis migratoria en Europa

Mientras tanto, en Roma, un famoso mito griego se transformó en una historia sobre la travesía de miles de migrantes hacia Europa. El Teatro de la Ópera de la ciudad abrió sus puertas para presentar una versión de 'Idomeneo, Rey de Creta', una ópera de Mozart.

Esta vez, varios de sus protagonistas llegaron a Italia desde África y países de Medio Oriente. 31 refugiados representaron sobre las tablas una metáfora de su travesía por el Mar Mediterráneo. "Es una historia de migrantes, de guerra (…) es un mensaje que me habla y por eso participo en este show", comenta Abdul, un migrante somalí que participa en la obra.

La versión del clásico cuenta además la vida de los prófugos troyanos que fueron abandonados a su suerte en las playas de Creta tras la caída de Troya, papeles a los que le dieron vida algunos migrantes. Otros se vistieron de soldados, aquellos verdugos que los recibieron tras su viaje por el mar. "Creo que todavía hay una herida abierta para ellos. Hay escenas en la obra que también funcionan como una especie de liberación de sentimientos", señala Diana Morea, coordinadora del proyecto. 

+Y el dato de migración de la semana: 1.350 millones de dólares, la cifra para cubrir las necesidades de los migrantes y refugiados venezolanos en 2020, según estimaciones de la OIM y ACNUR.

 

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