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A la caza del imposible en Nazaré, el santuario de las olas gigantes

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Nazaré (Portugal) (AFP)

El océano burbujea y produce olas de unas potencia increíble, de dimensiones fuera de lo normal. En Nazaré, la caza de la pieza más grande está abierta y un grupo de surfistas desafía el imposible.

Ni siquiera ha amanecido en Praia de Norte, a unos 100 kilómetros al norte de Lisboa, y ya son numerosos los que aguardan a los pies del faro rojo para observar las olas, en un silencio casi religioso.

La alerta llegó algunos días antes. ¡Se anuncian olas grandiosas! Las famosas 'big waves' que alcanzan los 20 metros. La noticia vuela. Los surfistas extremos viajan, así como el público adicto a las fotos espectaculares.

Nazaré es un centro mundial de las olas gigantes. El decorado es perfecto, con una perspectiva fijada por el famoso faro, dando la impresión de que las olas pasan por encima. El efecto óptico es tal que no se ve la parte baja de la ola sobredimensionada.

Y el público, al contrario que en los míticos parajes de Jaws (Hawaii) y Mavericks (California), está en la primera fila, en el acantilado, junto al faro.

La francesa Justine Dupont conoce bien la zona, donde está pasando su cuarto invierno. Hace unos días, el 13 de noviembre, domó una ola de una veintena de metros, dejando sin habla al mundo del surf.

- Iniciativa del ayuntamiento -

Entonces la temporada comenzaba y todavía no había una multitud de intrépidos. No es el caso hoy. Son una veintena de surfistas y más de mil personas siguiendo el espectáculo.

"El año pasado no recuerdo haber visto tanta gente. Tengo la impresión de que cada semana hay más, veo coches aparcados por todos los lados en Nazaré. ¡Es una locura!", explica.

En efecto Nazaré, pequeña ciudad de pescadores de 15.000 habitantes, se ha convertido en un fenómeno mundial creciente.

¿Su secreto? Una falla de 5 kilómetros de profundidad en el océano atlático que se interrumpe justo antes del faro, obligando a la ola formada bajo el agua a frenarse de manera seca para enviar toda su energía a la superficie, lo que crea las olas gigantes.

El efecto se produce desde siempre, pero el mundo del surf lo ignoraba. Hasta 2010, cuando el ayuntamiento decidió promover 'su' ola como una forma de dar vida a Nazaré en invierno.

"Comenzamos a interesarnos por esta ola como un producto turístico en 2010. Buscamos a alguien que pudiera desarrollar este surf de grandes olas, encontramos a Garett McNamara y le invitamos", recuerda Pedro Pisco, encargado de deportes de Nazaré.

- McNamara, el pionero -

Garett McNamara, especialista hawaiano del surf de grandes olas, recuerda el momento en el que aceptó la invitación.

"Ningún surfista consideraba Portugal como destino propicio para el surf de olas gigantes. Yo estaba buscando una ola de 100 pies (30 metros) y recibí un email de un surifista de Nazaré, que soñaba que alguien fuera capaz de surfear esta ola. ¡Y hoy estoy aquí!", dice el deportista de 52 años, lamentándose de no poder saltar al agua por una lesión en el pie.

El 1 de noviembre de 2011 surfeó una ola de 78 pies (23,77 metros). Entró en el libro Guinness de los récords, batiendo la marca del estadounidense Mike Parsons, 77 pies (23,4 metros), establecida en enero de 2008 en Cortes Bank, en la costa californiana.

Las olas gigantes alimentarán el show en Nazaré hasta febrero.

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