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Los agitados días de Evo Morales en México

El expresidente de Bolivia, Evo Morales, se despide al salir de una ceremonia en la que fue reconocido invitado distinguido, frente al ayuntamiento de la Ciudad de México, México, el 13 de noviembre de 2019.
El expresidente de Bolivia, Evo Morales, se despide al salir de una ceremonia en la que fue reconocido invitado distinguido, frente al ayuntamiento de la Ciudad de México, México, el 13 de noviembre de 2019. Carlos Jasso / Reuters

Entre confrontaciones diarias con el Gobierno de Jeanine Áñez vía Twitter, conferencias de prensa en hoteles de la capital para fijar posturas, traslados con escoltas que fueron de Peña Nieto y reuniones con políticos del partido en el poder, Evo Morales lleva una intensa actividad durante su asilo en México, que muchos consideran más como un "exilio dorado".

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Los días de Evo Morales en México son todo menos apacibles. Desde su llegada al país en un vuelo de la Fuerza Aérea Mexicana, el 12 de noviembre, el expresidente de Bolivia –o presidente aún, de acuerdo con él y sus partidarios, mientras la Asamblea Legislativa no le acepte la renuncia– ha tenido una intensa actividad.

Su presencia en el país, más que la de un político asilado porque corre riesgo su vida, pareciera la de un rockstar. ¿Dónde está viviendo?, ¿qué sitios frecuenta?, ¿con quién se reúne?... son preguntas que muchos se hacen a diario y para las cuales no hay respuesta oficial.

El expresidente boliviano, Evo Morales, sale de un avión en México, el 12 de noviembre de 2019.
El expresidente boliviano, Evo Morales, sale de un avión en México, el 12 de noviembre de 2019. Luis Cortes / Reuters

El día en que, en la conferencia de prensa cotidiana en Palacio Nacional, se le preguntó directamente al presidente Andrés Manuel López Obrador dónde sería la residencia de Morales, el canciller Marcelo Ebrard, ahí presente, respondió que por razones de seguridad –toda vez que su integridad estaba amenazada– se mantendría reservada la información sobre su domicilio durante su estancia en México.

Pero ese sigilo ni de lejos implica que el líder indígena permanezca agazapado, oculto a la luz pública. Por el contrario, en los primeros nueve días de su estadía en la capital mexicana, Evo dio dos conferencias de prensa con una enorme capacidad de convocatoria y ha concedido una decena de entrevistas a medios de comunicación nacionales y extranjeros.

Su "exilio dorado", como algunos le llaman, ha generado una nutrida polémica entre quienes cuestionan los "excesos" y el esmero en el trato al boliviano y quienes reprochan la "mezquindad" de criticar el que se dé sustento a un personaje que se asume como víctima de un golpe de Estado.

Morales se mueve con discreción pero sin esconderse, tan es así que en días pasados se publicaron fotos en las que se observa a elementos de seguridad dedicados a custodiarlo. El revuelo surgió cuando un periódico de circulación nacional identificó a dos agentes que resguardaban nada menos que al entonces presidente Enrique Peña Nieto y formaban parte del extinto Estado Mayor Presidencial, un cuerpo de seguridad militar que López Obrador desapareció con el argumento de que ese "séquito de guaruras" era un derroche de recursos y que él no necesitaba escoltas, pues lo cuida "el pueblo".

El presidente derrocado de Bolivia , Evo Morales,  mientras se dirige hacia la alcadía de la Ciudad de México para reunirse con la alcadesa Claudia Sheinbaum,el 13 de noviembre de 2019.
El presidente derrocado de Bolivia , Evo Morales, mientras se dirige hacia la alcadía de la Ciudad de México para reunirse con la alcadesa Claudia Sheinbaum,el 13 de noviembre de 2019. Luis Cortes / Reuters

Al ser cuestionado al respecto, el mandatario federal respondió que no son ya del Estado Mayor, que esos agentes volvieron a su adscripción a la Secretaría de la Defensa y que en efecto fueron designados para garantizar la integridad de Evo Morales, pues su seguridad es responsabilidad ahora del Estado mexicano.

San Miguel de Allende, el posible destino de Evo en México

Y es aludiendo a esa responsabilidad de México en la seguridad del político sudamericano que, ante las reiteradas preguntas sobre su lugar de residencia, la respuesta ha sido la secrecía, precisamente, por motivos de seguridad.

Sin embargo la especulación cunde, y entre las tantas versiones extraoficiales sobre la morada de Evo hay una que circula con mayor fuerza, la de que su destino sería la pintoresca ciudad de San Miguel de Allende, declarada patrimonio de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

En este destino turístico del estado de Guanajuato, en la zona del Bajío mexicano, catalogado como la mejor ciudad del mundo por la revista Condé Nast Traveler, la efervescencia ante la supuesta llegada inminente de Morales crece a diario.

En un conjunto residencial ubicado a cinco minutos del centro histórico de San Miguel se observa un movimiento inusual desde hace un par de días. "Ayer (20 de noviembre) en el acceso principal al fraccionamiento había policías revisando hasta la cajuela de los coches a la entrada, ¡eso nunca había pasado!, y es porque dicen que ese señor va a venir a vivir aquí mero", cuenta a France 24 Mauricio, un hombre que lleva años trabajando en ese sitio, haciendo cualquier cantidad de "chambitas", desde trabajos de construcción (comanda un grupo de 30 albañiles), plomería, jardinería y hasta vigilancia en las mansiones de descanso que tienen algunos residentes que sólo van de fin de semana o las casas de gringos que vienen a vivir sus días de retiro en esta ciudad.

Mauricio comenta que en el pueblo hay quien reproduce rumores como el de que la supuesta estancia del líder boliviano le va a costar a los sanmiguelenses, "y que por eso ya hasta van a subir los precios, dicen que la tortilla va a subir hasta 60 pesos, todo para mantener al presidente ese…".

La controversial salida de Morales de un restaurante de lujo

Es en ese tono que muchas veces se da la discusión: en torno de quién costea y cómo vive el indígena aymara que durante 14 años dirigió los destinos de Bolivia y que dice estar dispuesto a volver si su pueblo se lo pide o si la Asamblea le rechaza formalmente su renuncia.

Incluso un periodista de renombre publicó que Morales había sido captado saliendo de comer de un lujoso restaurante, "de un restaurante fifí", dijo, usando el término que polariza desde hace más de un año a la sociedad mexicana y que refiere a lo exclusivo, lo de alto costo, lo de los "pudientes".

Pero resulta que, si bien el boliviano sí estuvo ahí, sólo ocupó un salón de ese establecimiento para conceder unas entrevistas. Tuvo que salir el Restaurante Brick a precisar que a Evo "se le concedió un espacio para poder llevar a cabo algunas actividades con medios de comunicación". Mientras, en redes sociales algunos tuiteros indignados ya compartían la foto de él saliendo del lugar.

El episodio también desató una tendencia en Twitter y Facebook, donde los usuarios de estas redes se divierten con la pregunta "¿Ya llevaron a Evo a… (las luchas, a comer churros, a las trajineras de Xochimilco, a las pirámides de Teotihuacán, a desayunar a la fonda Margarita…)"?

Evo, con un ojo puesto en la crisis en Bolivia

Lo cierto es que Morales, ya sea en lugares públicos o en la intimidad de su alojamiento, se mantiene pendiente de la situación en La Paz. A diario fija postura a través de su cuenta de Twitter sobre las decisiones de la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez: condena el uso de la fuerza pública contra los manifestantes, que ha dejado hasta ahora 30 muertos; convoca a una “Comisión de la Verdad” sobre los resultados de las elecciones presidenciales; fustiga el actuar "político más que técnico" de la OEA de Luis Almagro… Todo eso desde México, desatando un debate sobre si debe o no, en su calidad de asilado, emitir pronunciamientos políticos.

En respuesta a quienes critican el activismo de Evo desde tierras mexicanas, la propia secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, salió a precisar que, luego de una investigación llevada a cabo por el gobierno mexicano, se pudo conocer que Bolivia no ha ratificado el Tratado sobre Asilo y Refugio Político de Montevideo de 1939.

"Lo que sí es cierto es que Bolivia, no obstante que lo firmó, nunca lo ratificó su Senado, entonces no es derecho vigente ni en México ni es derecho vigente en Bolivia", declaró la funcionaria a los medios de comunicación.

Pero también desde México –según un audio que filtró el Gobierno de Áñez– Morales habría girado instrucciones al dirigente cocalero Faustino Yucra Yarmi para bloquear los suministros de alimento. "Que no entre comida a las ciudades, vamos a bloquear, cerco de verdad", dice la voz de un hombre que, según el Gobierno, es Evo Morales, por lo que advierten que presentarán denuncia ante la Corte de La Haya por delitos de lesa humanidad.

"Denuncio al Gobierno de facto en #Bolivia por crear un montaje con intención de hacerme un juicio internacional (…) Los que tienen que estar preocupados por la Corte Penal Internacional son Áñez y Murillo, por los crímenes de lesa humanidad que están cometiendo, al ordenar a los militares a asesinar a mis hermanas y hermanos", respondió al respecto Morales.

Congresistas afines a Evo le manifiestan su apoyo en México

El Gobierno autoproclamado, en tanto, expresó formalmente su "profunda molestia" al Ejecutivo de Andrés Manuel López Obrador por "la violación de los principios que rigen la institución de asilo político".

Y al tiempo que Evo Morales se avoca a confrontar en redes sociales y conferencias de prensa a Áñez y su Gobierno, y mientras se define su lugar de residencia, el boliviano dedica tiempo en la Ciudad de México para sostener reuniones con políticos afines al Gobierno y el partido en el poder.

Un ejemplo de ello es el encuentro que tuvo al día siguiente de su arribo con diputados y senadores de Morena y sus partidos aliados (PT y PES), quienes incluso anunciaron que organizarán una cooperación voluntaria para constituir un fondo que sirva para la manutención del asilado, aportación que saldría de un porcentaje de su salario como legisladores.

Otro ejemplo de las actividades políticas del reconocido como “huésped distinguido de la Ciudad de México”, título que le otorgó la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, es el encuentro que tuvo el 19 de noviembre con Héctor Díaz Polanco, presidente de la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena. El dirigente partidista tuiteó el 20 de noviembre: “Ayer, frente a un grupo de académicos, escritores y comunicadores, el presidente Evo Morales hizo una exposición sobria y amplia sobre la dura situación política en Bolivia. Un gran dirigente preocupado por su pueblo”.

Y mientras se desenvuelve en círculos políticos y se confirma como una figura mediática, el exlíder del sindicato de cocaleros de Cochabamba espera en México la llegada de su hija Evaliz Morales Alvarado, a quien el Gobierno de Áñez concedió un salvoconducto para salir de Bolivia y asilarse en México, “bajo el entendimiento de que la familia no es culpable de las acciones de su padre”.

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