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"Colombia despierta": jornadas de protestas inéditas sacuden el país

Manifestantes protestan en el centro de Bogotá, la capital colombiana, durante el segundo día de paro nacional el 22 de noviembre de 2019
Manifestantes protestan en el centro de Bogotá, la capital colombiana, durante el segundo día de paro nacional el 22 de noviembre de 2019 Luisa González / Reuters

En medio de un fuerte ciclo de movilizaciones en todo el continente Latinoamericano, Colombia vivió unas históricas jornadas de protesta a raíz del paro nacional convocado el pasado jueves 21 de noviembre. Hablamos con dos voces expertas para analizar la situación. 

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Todo ha sido excepcional en Colombia desde que el pasado jueves 21 de noviembre se vivió una histórica jornada de paro en las principales ciudades del país. Una huelga general que reunió en una misma movilización a amplios sectores sociales; convocatorias de cacerolazos que llenaron Bogotá de ruido contra el presidente, Iván Duque; un toque de queda en toda la capital colombiana que se había impuesto por última vez en 1977. 

El descontento hacia el Gobierno conservador de Duque roza el 70%, según las últimas encuestas, y ha despertado en Colombia una oleada de indignación de proporciones inéditas. Inicialmente, la huelga general se convocó contra el llamado "paquetazo" de Duque, una serie de reformas al sistema pensional y laboral, pero terminó aunando demandas generalizadas, como reclamos a favor de la implementación de la paz.

El ejecutivo ha sido cuestionado en varias ocasiones por su falta de voluntad política a la hora de hacer efectivos varios puntos del acuerdo. Además, recientemente atravesó una fuerte polémica que hizo dimitir al entonces ministro de Defensa, Guillermo Botero: se supo que el Ejército mató a al menos ocho menores de edad en un bombardeo contra un grupo armado surgido de la guerrilla de las FARC, conocidos como disidentes.

Las manifestaciones siguieron al siguiente día, el viernes 22 de noviembre, especialmente en sectores populares en el sur de Bogotá. Los cuerpos policiales dispersaron varios bloqueos en el transporte público y una convocatoria de cacerolazo en la Plaza de Bolívar, el centro político de la ciudad, que apenas pudo empezar antes de la intervención de las fuerzas de seguridad. 

Posteriormente, la alcaldía de la capital colombiana decidió decretar el toque de queda para evitar que nadie saliera a las calles entre las 9 de la noche y las 6 de la mañana, impulsado por los saqueos en conjuntos residenciales de los barrios periféricos bogotanos. La alarma se extendió como la pólvora entre las redes y los vecinos, a pesar de que la Policía aseguró que 44 de cada 45 llamadas que recibieron fueron falsas alarmas. La oposición tachó la medida de "desproporcionada" y en varios puntos se convocaron concentraciones para protestar contra la decisión y desafiar durante unas pocas horas la restricción. 

Es poco habitual ver estos niveles de movilización en un país como Colombia. ¿Qué ha cambiado?

Un "despertar impresionante" para Colombia

"Lo que pasó el 21 de noviembre y lo que pasó ayer es una indignación ciudadana fundamentada. La sociedad colombiana es demasiado desigual, con una democracia muy precaria, y este Gobierno ha dado señales de no querer avanzar ni en acuerdo de paz ni en el tema educativo". Así habló el analista y asesor de Red Prodepaz, Luis Eduardo Celis, en una entrevista con France 24. Según Celis, "la sociedad colombiana no ha sido de la calle, de protestas masivas, pero el 21 de noviembre ha sido un despertar impresionante". 

No es casual que este "despertar" social ocurra ahora. El subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, (Pares), Ariel Ávila, recuerdó en una conversación con este medio que, históricamente, "los sindicatos y las organizaciones sociales fueron masacradas y desvertebradas" desde los años ochenta hasta principios del 2000. "Desde entonces, se comenzó a reconfigurar todo el movimiento", añadió. 

Es un factor importante en un país atravesado por cincuenta años de conflicto armado entre el Estado colombiano y la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). "Antes, con las FARC, la gente veía la movilización como una estrategia de la guerrilla, y el Gobierno utilizaba esa estrategia para desmantelar cualquier marcha", explicó Ávila. Sin embargo, el subdirector de Pares aseguró que "la gente le ha perdido miedo a las calles". 

Tres años después de la firma del acuerdo con las FARC, Colombia aún tiene grandes retos a la hora de implementar las paz, pero el contexto permite más libertad para los movimientos sociales. "Colombia tiene un montón de quejas represadas", argumentó Ávila. Y parece que les llegó el turno de ser expresadas. 

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la pobreza multidimensional en el país fue del 19,6% en 2018, casi dos puntos más alta que en 2017. De hecho, 38 millones de colombianos están inscritos en el SISBEN, el sistema de subsidios. Por otra parte, la tasa de desempleo es del 10,2%, pero entre la población juvenil es del 18,1% en cifras de este septiembre. Las mujeres jóvenes se llevan la peor parte, y presentan un índice de desocupación del 23,4%. Todas las cifras aumentaron respecto al mismo periodo de 2018 en un contexto de crecimiento económico. 

Es por eso que las movilizaciones reclaman medidas a Iván Duque. Luis Eduardo Celis recordó que el presidente "no tiene un mandato ciudadano amplio" ya que "no ganó holgadamente" las elecciones en 2018 y subrayó la necesidad de un diálogo abierto: "lo que ha dicho el presidente es que está dispuesto a hablar sobre su programa, pero se trata de modificar su programa". 

América Latina, inmersa en las protestas sociales

Después de dos días de protestas, el futuro del paro nacional aún no está claro, a pesar de que abundan las convocatorias para seguir las manifestaciones durante este sábado 23 de noviembre. Si las marchas se mantienen en las calles, Colombia podría ser el próximo país de la región en vivir un ciclo de movilizaciones inédito. 

Así sucedió en Ecuador, donde varios días de protestas lograron recuperar los precios del combustible que habían sido elevados por el Gobierno. Y también en Chile, donde las manifestaciones ya cumplen más de un mes y han forzado al presidente, Sebastián Piñera, a abrir un proceso constituyente. 

Sin embargo, aún es posible que la alta presencia de Ejército y Policía en la calle, además del toque de queda, logre amortiguar las protestas que surgen en Colombia. Desde el inicio de las movilizaciones, se registraron tres muertes.

Luis Eduardo Celis habló de "un despertar en la sociedad de América Latina": "son las mismas reivindicaciones, lo que quieren los jóvenes chilenos, ecuatorianos y colombianos es educación de calidad y posibilidades de un empleo de calidad. Es un tema universal. La región se está moviendo porque es demasiado desigual". 

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