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Las violencias a las que se enfrentan las mujeres en América Latina no silencian sus voces

Colectivos de mujeres y activistas independientes marchan bajo el lema "Juntas contra todas las violencias" el 23 de noviembre, por las calles de Lima (Perú).
Colectivos de mujeres y activistas independientes marchan bajo el lema "Juntas contra todas las violencias" el 23 de noviembre, por las calles de Lima (Perú). Juan Ponce / EFE

El lunes 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en todo el mundo. Miles de mujeres tomarán las calles, sin miedo, en diferentes países de Latinoamérica para revindicar sus derechos.

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“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”. Ese fue el presagio de Minerva Mirabal, pero también el grito de guerra de la activista dominicana. Un reclamo que no impidió su muerte ni la de sus dos hermanas el 25 de noviembre de 1960 a manos de la policía secreta del presidente de República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo.

“Las Mariposas”, como se conocían a las hermanas Mirabal, se convirtieron en el símbolo mundial en la lucha para terminar con la violencia contra la mujer y Naciones Unidas declaró, en 1999, la fecha de su asesinato como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebra cada 25 de noviembre en todo el mundo. ¿Cómo es la situación de las mujeres en Latinoamérica? ¿A qué se enfrentan y cuáles son sus luchas? Diferentes mujeres activistas, académicas y miembros de organizaciones feministas describen la realidad de sus países en materia de género y explican sus razones para salir a manifestarse el 25N.

Mapa de feminicidios registrados en América Latina 2018.
Mapa de feminicidios registrados en América Latina 2018. France 24

Los distintos tipos de violencias contra la mujer continúan siendo un hecho latente y alarmante, que se manifiesta con especial crudeza en América Latina: la región más letal para las mujeres según la ONU. Cada dos horas una mujer es asesinada en Latinoamérica por el mero hecho de ser mujer. El feminicidio, como se denomina a este tipo de violencia de género, es la expresión más dramática de una realidad que padecen millones de mujeres en todo el mundo.

 

Cada dos horas una mujer es asesinada en Latinoamérica

Al menos 3.287 mujeres han sido víctimas de feminicidio en 2018, según el análisis de CEPAL con información de 15 países de América Latina y el Caribe. Una cifra alarmante a la par que inconclusa, debido a las legislaciones nacionales de cada país y la tipificación que otorgan a este delito agravado por razones de género. Por lo que habría que sumar los datos de los 10 países de la región que solo registran los feminicidios cometidos a menos de la pareja o ex pareja de la víctima, lo que elevaría a 3.529 mujeres asesinadas durante el pasado año.

Centroamérica registra los niveles más altos de feminicidios por cada 100.000 habitantes, siendo El Salvador (6.8) quien encabeza la lista, seguido por Honduras (5.1) y Bolivia (2.3). “El alto índice de feminicidios aumenta en relación con años anteriores, siendo una tendencia que se da en todos los países de la región, y que preocupa mucho. Me preocupa que nos estemos acostumbrando a ver este tipo de violencia que aumenta el riesgo a la normalización”, dice Damaris Ruiz, Coordinadora Regional de Derechos de las Mujeres de Oxfam.

En Nicaragua hubo más de 50 feminicidios en lo que va de año, según la organización nicaragüense Católicas por el derecho a decidir. Pero la violencia contra las féminas no es una, sino que tiene distintas manifestaciones. Una de ellas se ve reflejada en lo relacionado con los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, especialmente el derecho al aborto. El país centroamericano penaliza la interrupción voluntaria del embarazo, teniendo una de las leyes más duras en la región, por detrás de El Salvador.

“Esto implica condenar a las mujeres a la clandestinidad, porque no deja de practicarse por estar penalizado. Pero se condena a las mujeres más empobrecidas a la clandestinidad  lo que supone un riesgo para sus vidas y su salud”, explica Ruiz desde Nicaragua, que cuenta además con los índices más altos en todo el mundo de embarazos en niñas y adolescentes.

Las organizaciones y colectivos feministas llaman a una masiva marcha el 25N en Colombia

En Colombia, la interrupción voluntaria del embarazo es un derecho fundamental desde el 2006, con tres variables. Sin embargo, como en el resto de países de América Latina el aborto sigue siendo un tabú dentro del ámbito familiar y social. “Las mujeres siguen enfrentando barreras de acceso, como ser juzgadas y maltratadas por quienes están en la ruta de atención, pero también debido a la desinformación que dificulta que las mujeres tomen decisiones con conocimiento sobra la continuación o no del embarazo”, denuncia Juliana Martínez Londoño, coordinadora de La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, colectivo feminista que trabaja por la defensa del derecho al aborto.


De los casos de violencia sexual denunciados en Colombia, el 85,4% de las víctimas son mujeres y más del 69% de los feminicidas eran conocidos por las víctimas. “No existen leyes y políticas efectivas para que las mujeres podamos defendernos de las múltiples violencias que debemos padecer en una sociedad machista: violencia física, sexual, económica y acoso. Y donde existen leyes que nominalmente nos protegen, los agentes estatales y servidores públicos las ignoran, las tergiversan, las aplican mal o, sencillamente, carecen del entrenamiento o el conocimiento para hacerlas efectivas”, dice Carolina Sintura, una de las integrantes del colectivo feminista con sede en Bogotá, Siete Polas.

Hasta el mes de julio de 2019 se habían cometido 159 feminicidios en Colombia. Mientras que en la zona rural, solo el 8,77% de los casos de violencia de género son denunciados. “La mujer en Colombia sigue siendo una ciudadana de segunda, y en especial, las mujeres pobres, las campesinas, las racializadas y las trans. El supuesto reconocimiento de derechos e igualdad de la mujer -blanca/burguesa- ante el hombre es aparente, incompleto e injusto. La mujer colombiana excluida sigue sufriendo las múltiples violencias, particulares y estructurales, y los mecanismos de denuncia no sirven”, se queja la periodista Nathalia Guerrero.

Guerrero explica también como los colectivos feministas se han movilizado durante años en el país, sin embargo en los últimos años se han visto un trabajo incesante de mujeres en el contexto del conflicto armado colombiano. “Ahora que el acuerdo de paz logró abrir espacios políticos a la ciudadanía, los movimientos feministas de mujeres negras, campesinas, indígenas, trans y lesbianas, han podido surgir  con sus luchas propias y tomarse los espacios públicos con menos miedo”, dice la activista de 27 años, que ha participado activamente en la organización de la marchad el 25N.


Las desigualdades que vive el país, que afectan fuertemente a las mujeres de colectivos o grupos minoritarios, sumado a la crisis política que se sucede en varios países de la región y la falta de garantías por parte del Estado, son algunas de las razones por las que miles de mujeres saldrán a las calles el lunes 25N. Lina Morales, abogada feminista colombiana de 26 años dice que saldrá a marchar “porque el Estado no es garante de nuestros derechos y es parte de las violencias que se ejercen contra nosotras”.

Mientras que desde Chile, Alondra Arellano, activista y estudiante de Ciencias Políticas de 21 años dice que en Chile se vive mucha violencia física. Y se ha incrementado recientemente la violencia política y sexual hacia las mujeres en el contexto de las movilizaciones que se llevan sucediendo desde el pasado octubre.

“Este tipo de violencia dirigido a las mujeres es un mecanismo de amenaza, especialmente hacia las que se están movilizando”. Arellano, anima a las mujeres y jóvenes chilenas a marchar el lunes, en un atmosfera de continúas manifestaciones: “Hay que luchar para que no se siga reproduciendo y validando estatalmente todas estas violencias”.

Miles de mujeres rindieron un solemne homenaje de respeto a los 20 fallecidos en dos semanas de protestas en Chile en una marcha en silencio que cruzó el centro de Santiago, el 1 de noviembre del 2019.
Miles de mujeres rindieron un solemne homenaje de respeto a los 20 fallecidos en dos semanas de protestas en Chile en una marcha en silencio que cruzó el centro de Santiago, el 1 de noviembre del 2019. Elvis González / EFE


México, aumenta la violencia contra las mujeres donde 8 de cada 10 dicen sentirse inseguras

En el caso de México, al menos 638 mujeres fueron víctimas de feminicidios en el 2019, según las autoridades mexicanas. El país es catalogado como uno de los lugares más inseguros para que las mujeres viven, debido no solo a la tentativa de homicidio, sino a los abusos y acosos a los que se enfrentan las mujeres mexicanas.  

“Hoy en día mas mujeres mueren en el espacio público en comparación con el espacio doméstico, que es un lugar tradicionalmente más peligroso para las mujeres. Vemos una gran población de personas desaparecidas, son mujeres”, dice Ana Pecova, directora de Equis México, organización que se encarga de promover el acceso a la justicia para las mujeres. 

Pecova alarma también  del incremento de mujeres en las cárceles mexicanas a raíz de la guerra contra las drogas: “¿Por qué las mujeres caen tan fácilmente por estos delitos? El género es un factor caracteriza y marca fuertemente como llegan a involucrarse en ese tipo de actividades las mujeres”. El acceso a la justicia denuncian desde Equis es otro tipo de violencia que afecta a las mujeres, que se ve realmente dañado cuando se mezcla el género con otras categorías: mujeres indígenas, mujeres discapacitadas o mujeres trans.

Mujeres protestan contra la violencia hacia las mujeres y los feminicidios, viernes 30 de agosto de 2019, en Ecatepec Estado de México (México)
Mujeres protestan contra la violencia hacia las mujeres y los feminicidios, viernes 30 de agosto de 2019, en Ecatepec Estado de México (México) Sáshenka Gutiérrez / EFE


Aumenta la violencia laboral y económica a medida que las mujeres tienen mejor acceso al trabajo

Otra de las violencias a las que se enfrentan las mujeres por su género, es la discriminación económica y laborar. Irma Balderas, economista mexicana y autora del libro ‘Mujeres trabajadoras en América Latina’ explica que pese a los avances en el ámbito laboral de inserción de la mujer, “pueden estar implicando que los hombres se sientan desplazados de estas áreas y esto puede conllevar comportamientos violentos de los hombres hacia las mujeres, que empiezan a sufrir violencia en el ámbito laboral, político y cultural”.

Balderas destaca que uno de los grandes desafíos para poder lograr un equilibrio entre los géneros es que “los hombres se sumen a esa causa y entiendan que llegar a una situación de igualdad nos beneficia a todos, hombres y mujeres, tanto en las relaciones personales, familiares o comunitarias”.

La periodista y activista mexicana Martha Canseco, cuenta cómo se inicio en el activismo feminista tras la violación en manada de una compañera de trabajo, que terminó por no denunciar a su agresor. Canseco acusa la situación de violencia generalizada que se vive en el país, no solo por parte de grupos criminales, sino que “es tal el deterioro del tejido social que se está convirtiendo en un modo de vida el ser violento”. El Instituto Nacional de la Mujer en México anunció el jueves que el  8 de cada 10 mexicanas no se sientes seguras en el  país.

Argentina, el movimiento #niunamenos despertó el activismo feminista

Por su parte, en Argentina el Observatorio de las violencias de género “Ahora sí nos ven” presentan al menos 290 feminicidios en lo que va de año, siendo la pareja el causante del asesinato en el 39% de los casos y el 65% de los feminicidios se produjeron dentro de la vivienda de la víctima.

“Hay una violencia sobre la cual estamos trabajando desde el feminismo desde comienzo del S. XXI, son las violencias en los espacios públicos. Esas violencias que niegan derechos a las mujeres, que representan un límite a sus libertades. Las mujeres ante la persecución del temor o la realidad de la criminalidad, que son dos conductas o dimensiones distintas de un mismo problema, dejan de hacer actividades, cambian sus rutinas o vuelven a encerrarse en sus casas como si puertas adentro encontraran un mundo sin violencias”, explica Ana María Falú, reconocida activista feminista argentina.

Y añade que “las violencias más grandes son las que ocurren dentro de las casas, con los seres más cercanos”, pero que la violencia en los espacios públicos se está complejizándose e instalándose como una desafío más para las mujeres, pese a que a raíz de movimientos como ‘Ni una menos’ la sociedad comenzó a tomar conciencia de género y alimentó a los movimientos feministas a seguir con su lucha.

Cientos de mujeres participan en una concentración a favor del aborto legal durante el XXXIV Encuentro Nacional de Mujeres el 12 de octubre del 2019.
Cientos de mujeres participan en una concentración a favor del aborto legal durante el XXXIV Encuentro Nacional de Mujeres el 12 de octubre del 2019. Demian Alday Estévez / EFE


La unión feminista de los colectivos de mujeres para visibilizar sus demandas

Falú acusa a las diferentes violencias –que se condena el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer- y  explica que “hay una construcción que omite a las mujeres, las invisibiliza, las define como sujetos subalternos y las subordina. Al hacerlo hay un ejercicio de poder sobre las mujeres que ejercen particularmente los hombres”.

Pese a las desalentadoras cifras que ofrecen organismos de derechos humanos y organizaciones feministas, Latinoamérica está sumida en un proceso de cambio liderado por las mujeres que ya no temen tomar el espacio público para reivindicar sus derechos y exigir mejoras e igualdad.

“Todos los avances que hemos logrado las mujeres, sobre todo en el campo de colocar la violencia en lo público y sacarla del lado oscuro de los privado, es gracia a las fuerzas del feminismo que lo ha hecho posible”, concluye Falú.
 

 

 

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