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Mike Pence visita Irak por sorpresa para garantizar el apoyo de Estados Unidos a los kurdos

El vicepresidente estadounidense Pence y su esposa ayudan a servir una comida de Acción de Gracias a las tropas estadounidenses en un restaurante en Camp Flores en la base aérea de Al Asad, Irak el 23 de noviembre de 2019.
El vicepresidente estadounidense Pence y su esposa ayudan a servir una comida de Acción de Gracias a las tropas estadounidenses en un restaurante en Camp Flores en la base aérea de Al Asad, Irak el 23 de noviembre de 2019. Jonathan Ernst / Reuters

El vicepresidente estadounidense voló de forma no oficial al norte del país para arengar a sus socios más importantes en la zona para combatir al Estado Islámico, luego de que su país retirase las tropas del norte de Siria y dejase a su suerte a los kurdos sirios.

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Una visita inesperada que pretende reforzar posiciones estratégicamente. El viaje del vicepresidente de Estados Unidos al norte de Irak, después de que ese país retirara sus tropas del norte de Siria, pretende no tensionar aún más las relaciones con los kurdos iraquíes, que son un aliado fundamental en la zona y que representan la mayor fuerza de control del Estado Islámico en la región.

Estados Unidos ha perdido mucha presencia en los últimos meses en Oriente Próximo y con el Estado Islámico aún sin erradicar por completo, la visita de Mike Pence al gobernador de la región kurda autónoma iraquí, Nechirvan Barzani, intenta mejorar la percepción de los Estados Unidos entre el pueblo kurdo, otrora aliado fundamental, pero que ahora se siente abandonado.

El retiro de las tropas estadounidenses del norte de Estados Unidos fue interpretado como un abandono a la suerte a las tropas kurdo-sirias ante la amenaza de invasión de Turquía, que los considera a todos terroristas y aliados del PKK, partido de tendencia comunista que pretende la secesión del Kurdistán turco del resto del país.

Estados Unidos trató de corregir esa situación tras un acuerdo entre Donald Trump y Recep Tayipp Erdogan, presidente turco. En ese pacto se aceptó por parte de Turquía el cese de las hostilidades hacia las tropas kurdas a cambio de una franja de seguridad en la frontera de 30 kilómetros, donde no podría haber presencia de fuerzas armadas kurdas. Aún así, ambas partes han asegurado más de una vez que los acuerdos no se están cumpliendo.

Cuando los periodistas le preguntaron si Estados Unidos estaba enfrentando una sensación de traición de los aliados kurdos iraquíes y sirios por las acciones de Trump en Siria, Pence dijo que ambos grupos, incluidas las fuerzas kurdas sirias "que lucharon junto a nosotros", no tenían dudas sobre el compromiso de Estados Unidos con ellos.

Subrayando el mensaje de Pence de que la asociación militar estadounidense con las fuerzas kurdas sirias está en curso, la coalición liderada por Estados Unidos dijo el sábado que sus fuerzas, junto con cientos de comandos kurdos sirios, habían llevado a cabo conjuntamente la operación más grande contra el Estado Islámico en el este de Siria.
 

Visita a las tropas en un momento convulso para Irak

Además de celebrar varios actos con las tropas estadounidenses presentes en Irak relacionados con la festividad de Acción de Gracias, el vicepresidente también aprovechó para hablar con el primer ministro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, sobre la complicada situación por la que atraviesa el país y para reforzar las relaciones bilaterales.

"Hablamos sobre los disturbios que han tenido lugar en las últimas semanas aquí en Irak", dijo Pence a los periodistas. Desde principios de octubre más de 300 muertos y 15.000 heridos se han registrado en Irak en uno de los momentos más convulsos del país en las últimas décadas.

La situación ha degenerado en una grave crisis política, con un Gobierno que no es capaz de responder a las demandas ni renovar su propuesta y un crisol de grupos parlamentarios entrampados dentro de un sistema sectario que privilegia los intereses de grupos religiosos y étnicos.

En las últimas horas, los enfrentamientos volvieron a estallar en Bagdad después de que las fuerzas de seguridad iraquíes lanzaran gases lacrimógenos para evitar que los manifestantes llegaran al edificio del Banco Central iraquí en el centro de la capital, tal y como apuntan fuentes de Reuters.

Los manifestantes arrojaron cócteles molotov y piedras al personal de seguridad con equipo antidisturbios, lo que obligó a algunos de ellos a retirarse. Varios manifestantes sufrieron heridas por gases lacrimógenos.

El día anterior las fuerzas de seguridad mataron a cuatro personas cuando abrieron fuego y lanzaron gases lacrimógenos contra los manifestantes en un puente central de Bagdad en la misma área, según las fuentes policiales. Dos personas murieron por las heridas de bala y dos por los botes de gas lacrimógeno lanzados directamente a sus cabezas. Al menos 61 más resultaron heridos.

El viaje de Pence tiene lugar exactamente un mes después de que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, visitase Bagdad por sorpresa, coincidiendo con la llegada al país de las tropas estadounidenses procedentes del norte de Siria, de donde se retiraron ante la ofensiva turca del pasado 9 de octubre.

Con AP, Reuters y EFE
 

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