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La estrategia de Duque para enfrentar las protestas en Colombia

El presidente de Colombia, Iván Duque, habla durante una reunión con alcaldes y gobernadores elegidos para el nuevo mandato, en Bogotá, Colombia, 24 de noviembre de 2019
El presidente de Colombia, Iván Duque, habla durante una reunión con alcaldes y gobernadores elegidos para el nuevo mandato, en Bogotá, Colombia, 24 de noviembre de 2019 Luisa Gonzalez / Reuters

El presidente de Colombia, contra las cuerdas por las crecientes protestas, llamó a un gran diálogo nacional, pero hasta ahora no se ha reunido con los líderes de las movilizaciones. Mientras tanto las marchas siguen.

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Cada día que pasa juega en contra del mandatario colombiano, Iván Duque. Las protestas estallaron tras un llamado a Paro Nacional y persisten en su quinto día. Pero esto no parece afanar a Duque que anunció un gran diálogo nacional que iría hasta el próximo 15 de marzo.

El mandatario ya dio los primeros pasos del diálogo. Se reunió el pasado sábado 23 de noviembre con empresarios y el domingo con los alcaldes y gobernantes recién electos en los comicios regionales.
 


El diálogo giraría en torno a cinco ejes de su plan de desarrollo: lucha contra la corrupción, educación, paz con legalidad, medio ambiente y fortalecimiento de las instituciones.  Las reuniones serían, además,  a través de una plataforma digital donde se compilarían los principales temas desde las regiones.

Críticas a la estrategia del Presidente

El mandatario, tras la reunión con los gobernantes electos, agregó que buscaba un diálogo plural “para los que marcharon, para los que no marcharon, para la mayoría silenciosa, para los que votaron por ustedes y para los que no votaron por ustedes, para los que votaron por mí, para los que no votaron por mí”.

El anuncio, sin embargo, no calmó las aguas. La primera en salir a criticar la propuesta de Duque fue la alcaldesa electa de Bogotá, Claudia López. Le dijo al mandatario que su diálogo debía ser directamente con los líderes de las movilizaciones y que ningún gobernante electo tiene la vocería de las manifestaciones.
 

Y es que, si bien es cierto, el paro nacional fue convocado por las centrales obreras en protesta por una reforma pensional y laboral que se vislumbraba. Rápidamente la movilización del 21 de noviembre se convirtió en algo más grande y fue la catarsis de un malestar social creciente. Las demandas ciudadanas abarcan reclamos de justicia social, futuro para los jóvenes y compromiso con el acuerdo de paz que navega en un clima hostil.
El mandatario electo de Medellín, la segunda ciudad de Colombia, incluso fue más allá. Propuso una Asamblea Constituyente que avanzará en la descentralización de un país que se mueve en torno a Bogotá y reformas democráticas mucho más profundas.
 

 

Un manifestante reacciona en la calle donde Dylan Cruz resultó herido, supuestamente por un bote de gas lacrimógeno disparado por la policía antidisturbios durante la huelga nacional del día anterior, en Bogotá, Colombia, el 24 de noviembre de 2019.
Un manifestante reacciona en la calle donde Dylan Cruz resultó herido, supuestamente por un bote de gas lacrimógeno disparado por la policía antidisturbios durante la huelga nacional del día anterior, en Bogotá, Colombia, el 24 de noviembre de 2019. Luisa González / Reuters

Las protestas continúan a la espera del diálogo y en medio de denuncias de exceso policial

A pesar de los anuncios del mandatario y su voluntad de diálogo, las manifestaciones han continuado en las principales ciudades del país. Y han venido creciendo tras las denuncias ciudadanas de fuerte represión policial.

El pasado sábado 23 de noviembre, tras un día de pánico colectivo por causa de la desinformación, algunos actos vandálicos y la militarización de la ciudad, centenares de jóvenes salieron de nuevo a las calles. Las marchas pacíficas fueron disueltas excesivamente por la fuerza antidisturbios.

En horas de la tarde se conoció que un adolescente de 18 años, estudiante de un colegio público, que había salido a marchar por la posibilidad de acceder a educación superior, quedó entre la vida y la muerte. Un agente de la Policía le había disparado con un arma “no letal” a pocos metros de distancia.

El lugar del incidente se convirtió en otro sitio de encuentro de las protestas y el joven Dylan Cruz en un símbolo de la fuerte represión policial.

La crisis incluso ya trascendió a organismos internacionales. Amnistía Internacional alertó sobre los abusos policiales y dentro del país, congresistas y defensores de Derechos Humanos, piden a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que investigue.

Las protestas en Colombia se enmarcan dentro de otras manifestaciones en la región, desde Chile a Bolivia, de Ecuador a Haití. Y aunque con diversas causas, una demanda en común: mayor democracia y justicia social.
Por lo pronto, en Colombia el panorama es de incertidumbre. El presidente Duque tiene bajos índices de aprobación tras 15 meses de gobierno y fallidos intentos legislativos en el Congreso. Y las movilizaciones sociales continúan de forma espontánea y cada vez más creativa: fiestas masivas en la vía pública, besatones y ya se anuncia un “gran concierto”.
Los líderes todavía esperan el llamado a dialogar del mandatario colombiano.

Con EFE y Reuters

 

 

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