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En Bolivia, las llanuras agrícolas critican a Morales y combaten la "centralización"

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Montero (Bolivia) (AFP)

"Nos tienen fobia y nos dicen racistas, separatistas. Todos los malos adjetivos son para nosotros". En las llanuras de Bolivia, lejos de los Andes, los ojos azules del ganadero José Roca reflejan su cólera con los políticos y su satisfacción con la salida de Evo Morales.

Sus 500 vacas y sus 100 hectáreas de tierras poco tienen que ver con el altiplano andino. Aquí, en el departamento rural de Santa Cruz, a 500 km al este de La Paz, la llanura se extiende hasta donde alcanza la vista y el clima es muy caluroso.

El abuelo del ganadero de 55 años llegó de España en 1910 "para crear una nueva Bolivia". Un siglo después, Roca tiene 14 empleados, sus vacas producen 6.000 litros de leche al día y acaba de invertir 150.000 dólares en una nueva máquina de ordeño.

Se siente boliviano, pero encarna los recelos de numerosos habitantes de Santa Cruz respecto al poder político de la Paz y del expresidente Morales, que dimitió el 10 de noviembre a raíz de protestas provocadas por unas polémicas elecciones presidenciales.

Según él, lo único que hizo el primer presidente indígena de Bolivia fue "dividir a los bolivianos" y beneficiar a los cocaleros del Chapare (centro), el bastión del expresidente situado en las estribaciones de los Andes, donde los indígenas son mayoría.

En casi 14 años en el poder, Morales hizo mucho por intentar reparar siglos de injusticia en ese país donde el 62% de los 11,3 millones de habitantes son indígenas.

Su acto más fuerte fue la Constitución de 2009 que dio, entre otras cosas, un amplio espacio a la cultura aborigen al reconocer 36 lenguas oficiales. La justicia indígena se considera además tan válida como la justicia ordinaria.

Pero Santa Cruz, donde viven numerosos descendientes de europeos, se consideró perjudicada por la política del exmandatario.

El sector local de los productores de leche "ha tenido casi cero ayuda del antiguo gobierno", lamenta Klaus Frerking, jefe de la federación departamental de ese gremio.

Eso se notó en las urnas. En las presidenciales del 20 de octubre, más del 46% de los electores del departamento de Santa Cruz votó a favor del candidato centrista Carlos Mesa, frente a cerca del 35% que lo hizo por Morales.

El expresidente se declaró victorioso de las presidenciales con el 47% de los sufragios totales y más de 10 puntos de ventaja sobre Mesa, antes de que la oposición denunciara un fraude y que la Organización de los Estados Americanos señalara irregularidades en los comicios.

- 7% de crecimiento -

Santa Cruz y el sector lácteo estuvieron al frente de las protestas poselectorales. Durante tres semanas, miles de cruceños bloquearon carreteras para exigir la renuncia de Morales.

"Hemos sido uno de los puntales que ayudó a la lucha de la recuperación de la democracia", afirma Frerking.

Aislado y abandonado por el Ejército, Morales dimitió y se asiló en México. La senadora derechista Jeanine Áñez asumió la presidencia interina tras su marcha e hizo anular las presidenciales del 20 de octubre.

Aunque ha quedado de manifiesto en las últimas semanas, la desconfianza de Santa Cruz hacia La Paz viene de antes.

El departamento goza de buenos resultados económicos. "Bolivia viene creciendo a un ritmo promedio de 4,5% por año en los últimos 10 años, y Santa Cruz al 7% anual", recuerda Fernando Hurtado, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de la región.

La zona produce el 70% de los alimentos consumidos en Bolivia, pero se siente maltratada por la "centralización", afirma Rómulo Calvo, vicepresidente del Comité pro Santa Cruz, un movimiento cívico autonomista. "Si yo quiero exportar, tengo que irme a La Paz para hacer los trámites. Si quiero importar, lo mismo", se indigna.

La rivalidad con la capital alcanzó su cima en 2008 con un referéndum organizado por las autoridades locales para más autonomía. El sí ganó ampliamente, pero el gobierno central nunca reconoció el resultado.

Tras la votación, Morales "nos trató de racistas y separatista. ¡Pero eso es falso!", afirma Roca.

Para él, la centralización se resume con un ejemplo: el de las escuelas construidas por el gobierno en Santa Cruz, donde la temperatura media es de 25 grados, con planos adaptados a las regiones andinas, donde el tiempo ronda a menudo los 0 °C por la noche.

"Necesitamos grandes ventanas, no edificios cerrados", clama.

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