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"Viernes negro, planeta negro": ambientalistas llaman a no comprar en el Black Friday

Un cartel de Greenpeace que dice "Consumismo = crisis climática" se ve colgado en la Gran Vía durante el Viernes Negro en Madrid, España, el 29 de noviembre de 2019.
Un cartel de Greenpeace que dice "Consumismo = crisis climática" se ve colgado en la Gran Vía durante el Viernes Negro en Madrid, España, el 29 de noviembre de 2019. Susana Vera / Reuters

Con un creciente activismo ambiental, alarmantes informes sobre el calentamiento global y el marcado exceso de consumo que prueban los números, el Black Friday está en la mira de ambientalistas y escépticos que ven en los grandes descuentos más problemas que beneficios.

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Estados Unidos creó el Black Friday (Viernes negro en español), lo exportó al mundo y lo convirtió en uno de los símbolos más reconocidos de capitalismo a gran escala. Lo dicen los números. Según el portal económico ‘The Balance’, en 2018 cada comprador gastó este día $1.007.24, frente a los $967.13 de 2017. Y según la revista ‘Forbes’, El Black Friday el año pasado generó  $6,2 mil millones solo en ventas en línea, un crecimiento del 23,6% año tras año.

Este día de compras exorbitantes y de máxima competencia entre los consumidores por llevarse el mejor producto a menor precio se vive alrededor del mundo. En Reino Unido, el volumen de transacciones de pago que se ha registrado desde las 10:00 GMT aumentó un 12,5% en comparación con el año pasado, según mostraron los datos iniciales de Barclaycard este 29 de noviembre. Muy lejos de allí, en Río de Janeiro o ciudades intermedias colombianas, multitudes agolpadas a las puertas de supermercados y centros comerciales ratifican una tendencia global: el consumo no está reduciéndose.

La industria textil es una de las ganadoras de la ecuación. La investigación, 'Timeout for fast fashion', publicada el 24 de noviembre por Greenpeace Alemania, reveló que una persona promedio compra un 60% más prendas de vestir cada año. En consecuencia, en 2016, la industria de la confección y el calzado produjeron alrededor del 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, es decir, casi 4 millones de toneladas en un solo año.

"A este paso necesitaremos 20 planetas", advirtió Greenpeace España, mientras desplegaba un gran letrero en alusión a este mensaje en una de las principales arterias de Madrid.

Las iniciativas contra el Viernes Negro se multiplicaron en varios países con protestas en Alemania en las que los trabajadores de Amazon exigieron mejores salarios, una cadena humana en Holanda o el bloqueo de almacenes de la cadena en Francia.

"Hoy Amazon tiene las mismas emisiones de gases de efecto invernadero que un Estado", denunció Jean-François Julliard, director de Greenpeace Francia durante una huelga en la que participaron decenas de activistas en la sede francesa de Amazon, en Clichy, cerca de la capital francesa.

En Reino Unido, un grupo de artistas de Bradford, en la región de Yorkshire, instó a la gente a no comprar nada este viernes al grito de "Buy Nowt Friday" (no compres nada este viernes).

'Make Friday Green Again': la apuesta por un consumo sostenible para confrontar al Black Friday

En Estados Unidos las filas comenzaron a tomar forma desde la madrugada frente a las principales tiendas. Desde la madrugada había personas aguardando para comprar en Chicago. A principios de los años 60 las autoridades le dieron una connotación negativa por el nivel de violencia que emergía de él. El tráfico estaba a reventar, se reportaban accidentes y las personas se peleaban entre sí por intentar conseguir más y más artículos. Nada diferente a lo que ocurre hoy.

"Había gente aquí desde las 4:00 a.m. en punto. Tuve que esperar en la fila para entrar. Me siento mal. Deberían limitar lo que la gente puede conseguir. La gente tenía seis televisores en su auto. Deberían haber establecido un límite, como dos por familia: brindar a todos la oportunidad de obtener cosas", dijo Sharida Walloway de 48 años frente a un Walmart.

Greenpeace decidió levantar el lema: "Black Friday, Black Planet" (Viernes Negro, Planeta negro). El consumismo deja una huella ambiental que deteriora cada vez más el medio ambiente, aunque para los negocios minoritarios sea toda una ganga. Por eso en Francia nació el colectivo 'Make Friday Green Again', creado por Nicolas Rohr, uno de los cofundadores de la empresa de ropa ecológica Faguo, para hacer un llamado al consumo razonable. Más de 60 marcas francesas se unieron a esta campaña.  

Los clientes compran durante las ventas de Black Friday en una tienda Target en Chicago, Illinois, EE. UU., el 29 de noviembre de 2019.
Los clientes compran durante las ventas de Black Friday en una tienda Target en Chicago, Illinois, EE. UU., el 29 de noviembre de 2019. Joshua Lott / Reuters

La pregunta es si este modelo sostenible es compatible con el modelo económico actual.

En diálogo con France 24, el activista ambiental Camilo Prieto aseguró que no. "Existe un modelo productivo que tiene una función que maneja el impacto ambiental como una externalidad; es un modelo neoclásico de la economía. Y hay que pensar en una bioeconomía y eso implicaría cambiar la función de producción e incluir los efectos ambientales en la función de producción que cambiaría los costos". 

La basura de algunos puede ser el tesoro de otros y bajo esta lógica se intenta impulsar también el mercado de ropa de segunda mano, que, en Estados Unidos, ha crecido 21 veces más rápido que las ventas minoristas de ropa nueva en los últimos tres años, según el Foro Económico Mundial.

Europa, por ejemplo, se convirtió en el primer continente en declararse simbólicamente en emergencia ambiental, sin embargo, cada año solo la Unión Europea genera entre 1,5 y 2 millones de toneladas de ropa usada, gran parte de la cual no se puede vender debido a la mala calidad, según Greenpeace.

¿Realmente el Black Friday ofrece los mejores descuentos?

La idea que se implantó alrededor del Black Friday es realmente poderosa. Pero este día va más allá de una mera jornada de transacciones y descuentos. Va asociada a una idea de ahorro vinculada estrechamente al consumo, según algunos analistas, y por eso se construyó todo un fin de semana alrededor de esto que empieza con el Día de Acción de Gracias y termina con el Cyberlunes.

Sin embargo, el Black Friday no es necesariamente el de las mejores y mayores ofertas. Actualmente, el Día de Acción de Gracias es oficialmente mejor que el Black Friday cuando se trata de obtener ofertas, según un informe de Adobe Systems.

La gente compra en una tienda Macy's durante el evento de ventas del Black Friday en Washington, EE. UU., el 29 de noviembre de 2019.
La gente compra en una tienda Macy's durante el evento de ventas del Black Friday en Washington, EE. UU., el 29 de noviembre de 2019. Loren Elliott / Reuters

Pero incluso tiendas como Amazon, empiezan a ofrecer sus descuentos desde noviembre o antes. Lo que tratan algunos ambientalistas es de erosionar poco a poco estas percepciones. Los grupos minoristas dicen que en este día se les da a las personas la oportunidad de comprar cosas que normalmente no podrían costearse. Construir un modelo de economía sostenible parece impensable en un modelo neoliberal, pero los líderes de 'Make Friday Green Again' aseguran que es posible apostarle al consumo de ropa de segunda mano y agregan que este día de promociones se suma a una espiral de consumo para que las personas compren lo que no realmente necesitan.

"El mundo tiene que comprender es que el crecimiento ilimitado al cual estamos acostumbrados supera los límites planetarios así que la inversión que va a tener que hacer el mundo entero financieramente en los próximos años será grandísimo para compensar todo ese deterioro ambiental que hemo generado", explicó Prieto. 

Con Reuters

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