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Primer ministro de Irak anuncia su dimisión tras semanas de protestas que dejan más de 400 muertos

adel abd mehdi
adel abd mehdi AFP

La máxima autoridad religiosa chiíta condenó los ataques contra los manifestantes en su mayoría desarmados y urgió a los congresistas a presionar un cambio de liderazgo. Los hechos se dan tras la quema del consulado iraní al sur del país

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El poder da avisos de fractura en Irak, tras semanas de protestas que han dejado cientos de muertos. Las fuerzas de seguridad abrieron fuego este viernes en la sureña ciudad de Nassiriya, matando a por lo menos tres manifestantes según fuentes médicas. Las protestas en Irak dejan ya un saldo de más de 400 muertos, la mayoría de ellos jóvenes manifestantes desarmados. 

Tras la que es considerada como la jornada más violenta desde el inicio de la represión, donde más de 60 personas fallecieron en todo el país este jueves, el gran ayatolá Ali Al-Sistani le pidió a los congresistas, que eligen al primer ministro, que “hagan lo que es correcto por Irak” y “reconsideren” su respaldo a un gobierno que calificó de "incompetente".

Al Sistani interviene en asuntos políticos solo en momentos de crisis y sus palabras gozan de gran influencia en la opinión pública iraquí. Tanto así que pocas horas después de su intervención, el primer ministro del país Adel Abdul Mahdi anunció que presentará su renuncia: "presentaré al Parlamento un memorando oficial renunciando al puesto de primer ministro para que el Parlamento pueda revisar sus decisiones". Mahdi había sido electo como un candidato de concenso hace apenas un año. 

Los espirales de violencia en un país que todavía tiene focos de guerra, van en aumento. Las fuerzas de seguridad le dispararon a cientos de manifestantes en medio de los choques que han empezado a escalar en las provincias del sur del país.

El pasado jueves en Nassiriya, cerca de la frontera con Irán, los choques habrían dejado por lo menos 46 muertos en un solo día.

Sistani dijo que los ataques contra manifestantes pacíficos no se podían permitir, aunque también urgió a quienes participan en las marchas a rechazar la violencia, un día después que el consulado iraní en la ciudad de Najaf fuera quemado. Un hecho que atizó la espiral de violencia.

El ayatolá agregó que “enemigos están intentando crear caos y llevar el país a la edad de la dictadura. Todos debemos trabajar para que esto no suceda”.

Manifestantes iraquíes arrojan piedras hacia las fuerzas de seguridad iraquíes durante las protestas contra el gobierno en curso en Kerbala, Irak, 28 de noviembre de 2019.
Manifestantes iraquíes arrojan piedras hacia las fuerzas de seguridad iraquíes durante las protestas contra el gobierno en curso en Kerbala, Irak, 28 de noviembre de 2019. Abdullah Dhiaa al-Deen/ Reuters


Irak en medio de las tensiones geopolíticas y las demandas sociales

Irak es un país dividido, una elite chiíta, que subió al poder tras el derrocamiento de Saddam Hussein en la guerra que lanzó Estados Unidos en el 2003, gobierna el país de mayoría suniita. Pero tras años de caos social y violencia, su poder se ha venido fracturando.

Los chiítas son respaldados por el vecino Irán que hace parte de una pugna política regional que los enfrenta con la otra potencia del medio oriente: Arabia Saudita, gobernada por una monarquía religiosa sunita, de un ala más radical del islam. Las dos interpretaciones del islam han sido el combustible de las tensiones entre los seguidores de las dos líneas de pensamiento en todos los escenarios del medio oriente.

Incluso el autodenominado grupo “Estado Islámico”, hoy circunscrito a la clandestinidad, nació en Irak de una de las ramas más radicales del islam sunita.

El incidente en Nayaf pudo ser un punto de quiebre en las manifestaciones en Irak. Tras la quema del consulado iraní las fuerzas armadas lanzaron una dura ofensiva para recuperar dos puentes que los manifestantes bloqueaban. En las imágenes se veían a las personas ondeando banderas iraquíes y gritando: “fuera Irán”.

Sin embargo, las demandas van más allá del rechazo del gobierno chiita en el poder desde el 2003. Los manifestantes piden profundas reformas políticas para acabar con la corrupción. Cuando de transparencia internacional se trata, Irak ocupa el puesto 168 entre 180 países en la lista de los más corruptos. El tercer exportador de petróleo del mundo tiene uno de cada cinco personas viviendo en pobreza

Con Reuters
 

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