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A pesar de la probable renuncia del primer ministro, continúa la violencia en Irak

Los manifestantes ayudan a un joven herido después de ser golpeado por una piedra durante las protestas contra el gobierno en Bagdad, Iraq, 30 de noviembre de 2019.
Los manifestantes ayudan a un joven herido después de ser golpeado por una piedra durante las protestas contra el gobierno en Bagdad, Iraq, 30 de noviembre de 2019. Khalid al-Mousily / Reuters

Al sur del país, en Nasiriya, arrecian las protestas que buscan presionar reformas radicales más allá de la promesa del primer ministro de renunciar.

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El anuncio de la pronta renuncia del Primer Ministro iraquí no trajo el cese de las protestas en las calles que, este sábado 30 de noviembre, continuaron. La fuerte represión policial que ha dejado centenares de muertos es uno de los principales detonantes de las nuevas movilizaciones. 


Los manifestantes quemaron neumáticos y rodearon una estación de la policía en la ciudad de Nasiriya y pidieron que sus demandas fueran escuchadas. La cifra de muertos supera ya los 400, la mayoría manifestantes desarmados, lo que ha causado la peor crisis en el país árabe desde que comenzó la lucha contra el autodenominado Estado Islámico en partes de su territorio en 2014. 


El primer ministro Adel Abdul Mahdi anunció su dimisión el pasado viernes noviembre 29, tras conocerse que más de 40 personas habían muerto en una fuerte represión en Najaf, una de las ciudades al sur del país. Y luego de que el alto clérigo chiita, el Gran Ayatolá Ali al-Sistani, le pidiera al Parlamento que le retirara el apoyo al gobierno, además de pedir que cesara la violencia en las manifestaciones.


Los ciudadanos celebraron la promesa de renuncia, pero consieran que no es suficiente y siguen exigiendo un revolcón total del sistema político. Irak, uno de los países con mayores riquezas cuando de reservas de petróleo se trata, es también uno de los más corruptos según Transparencia Internacional que lo ubica en el puesto 168 entre 180 países que mide. Además, en las protestas piden medidas para reducir la pobreza y dar mejores oportunidades.

 

Una protesta de jóvenes en un país golpeado por la guerra

Son precisamente los más jóvenes quienes han salido a llenar las calles desde Bagdad hasta Najaf. Irak, el tercer mayor país exportador de crudo, tiene un gobierno chiita respaldado por Irán, que ha sido negligente en mejorar la calidad de vida y la infraestructura devastada tras las guerras del país árabe.

La gota que rebosó la copa fue la masacre en Najaf, una ciudad sagrada chiita, donde más de cuarenta personas murieron en un solo día. En los funerales fueron comunes los gritos contra Irán y las banderas de Irak, uno de los asistentes dijo a Reuters: “este hombre protestaba con una bandera iraquí y una flor. Lo mataron de un tiro, él se sacrificó por toda la nación”.

La renuncia del primer ministro está en trámite y en una sesión extraordinaria del parlamento debería ser atendida el próximo domingo primero de diciembre.

 

 

A través de un comunicado la oficina de prensa del Primer Ministro explicó: “el gobierno ha hecho todo lo que puede para responder a las demandas de los manifestantes y hacer reformas. Y llamo al Parlamento a encontrar soluciones en las próximas sesiones.”


Un clérigo que ha sido uno de los mayores opositores, Moqtada al-Sadr dijo: “el próximo candidato a primer ministro debería ser elegido a través de un referendo popular y escogido entre cinco candidatos”.

Las protestas estallaron el primero de octubre en Bagdad, desde entonces las organizaciones de derechos humanos han denunciado el exceso en la represión y el uso de armas de fuego y munición real contra los manifestantes. 

Reuters
 

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