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Tres testimonios de la crisis política en Bolivia

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La Paz (AFP)

Semanas de protestas, cortes de ruta y escasez de alimentos sacudieron las ciudades bolivianas de La Paz y El Alto, haciendo la vida diaria más difícil y peligrosa.

La peor crisis política en más de tres lustros en el país estalló por los disputados comicios generales del 20 de octubre. El mandatario Evo Morales se declaró vencedor, pero la oposición denunció fraude. Morales terminó renunciando tres semanas después y se asiló en México.

Más de una treintena de personas fallecieron en los choques violentos que siguieron a la renuncia de Morales, y se han profundizó las diferencias entre los campesinos indígenas leales al expresidente aymara y las clases media y alta urbanas de Bolivia.

Mientras el país se prepara para unas nuevas elecciones, la AFP conversó con tres personas sobre la crisis.

- Mercedes, la jubilada -

Con tubos metálicos y palas, Mercedes Viricochea y sus vecinos pasaron varias noches defendiendo sus hogares en El Alto, un bastión del exmandatario.

Viricochea, una crítica de Morales y su partido Movimiento al Socialismo (MAS), dice que "terroristas" amenazaron con quemar su casa si no se unía a las manifestaciones contra la presidenta interina, la derechista Jeanine Áñez, que asumió el poder tras la renuncia del expresidente el 10 de noviembre.

Un centenar de vecinos bloquearon el acceso a las calles de su vecindario con alambre y neumáticos quemados. Cualquiera que quisiera entrar debía ser revisado físicamente.

"Teníamos que salir y estar hasta a las 3 de la mañana, todo la noche casi, en lluvia y todo", dice a la AFP Viricochea en su modesta vivienda.

"Psicológicamente me ha afectado harto [mucho], estaba muy mal, en mi casa encerrada", añade.

La mujer de 57 años, que trabajó como secretaria en la alcaldía de La Paz hasta que se retiró el año pasado, está de acuerdo con nuevas elecciones.

"Con tanta lucha hemos conseguido la democracia y estamos muy tranquilos," dice.

- Grover, el empresario -

Grover Cardozo, dueño de una compañía de producción audiovisual en La Paz, es un acérrimo seguidor de Morales.

Trabajó en la campaña del expresidente en 2005 y ahora le preocupa que los logros del líder indígena en los últimos 14 años puedan ser erosionados por el nuevo gobierno.

Cardozo quiere que Morales regrese a Bolivia y asuma un rol de asesor para la próxima generación de líderes del MAS.

"No podemos ser ingratos y desconocer lo que han hecho ellos [la vieja guardia del MAS] por Bolivia" dice a la AFP Cardozo, de 57 años, en su oficina.

Las protestas callejeras y los cortes de ruta tras las elecciones alteraron la vida cotidiana en la capital administrativa del país, que ha sufrido escasez de alimentos y combustible.

Las últimas "tres, cuatro semanas han sido terribles, hemos tenido que cambiar totalmente la rutina de trabajo, la rutina de vida", dice.

Teme por el futuro de Bolivia.

"Estoy muy preocupado, casi angustiado por lo que pueda venir".

- Esteban, el estudiante -

Tras votar por primera vez el 20 de octubre, Esteban Guillén, de 19 años, se molestó cuando Morales, que gobernó el país durante la mayor parte de su corta vida, se declaró vencedor en los comicios en primera vuelta.

Guillén y otros estudiantes de la privada Universidad Católica Boliviana en La Paz se unieron a grupos de opositores que acusaron a Morales, que buscaba un cuarto mandato, de hacer fraude para evitar un balotaje.

"No iba yo con querer derrocar al gobierno", dice Guillén a AFP.

"Íbamos con el idea de defender nuestro voto. Estuvimos muy enojados, pero también era frustración, era rabia, era tristeza".

Noche tras noche Guillén y su grupo se unieron a miles de manifestantes en las afueras del tribunal electoral. En enfrentamientos con la policía fueron repelidos con bombas lacrimógenas.

"Otra cosa que también nos enojó fue la subestimación que nos tenían a los jóvenes", dice Guillén

"Tal vez porque pensaron que [como] era nuestra primera elección íbamos a dejarlo pasar. No fue así".

Aunque el futuro de Bolivia luce incierto, Guillén está seguro de una cosa: Áñez hizo lo correcto al llenar el vacío de poder dejado por Morales.

Guillén advierte una cosa a los políticos que planean presentarse en los próximos comicios.

"Si deciden volver a hacer [lo] que [ha] hecho Morales, vamos a estar allí presentes, activos".

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