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Bolivia: policía y manifestantes se enfrentan después de una jornada de asambleas pacíficas

Los manifestantes se esconden detrás de barricadas improvisadas mientras otros corren durante una protesta en La Paz, Bolivia, el 31 de octubre de 2019.
Los manifestantes se esconden detrás de barricadas improvisadas mientras otros corren durante una protesta en La Paz, Bolivia, el 31 de octubre de 2019. Kai Pfaffenbach / Reuters

La oposición al Gobierno de Evo Morales protagonizó nuevas protestas contra los resultados de las elecciones del 20 de octubre y acordaron en asambleas multitudinarias que ya no quieren segunda vuelta, sino una repetición.

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La Paz se convierte, una noche más, en el centro de las protestas contra Evo Morales. Durante el día se realizó una serie de manifestaciones pacíficas y asambleas, en las que se rindió homenaje a los dos fallecidos que hubo el día anterior en las protestas y se concretó que acudir a segunda ronda no es una opción para ellos. La oposición ya exige la repetición electoral. Además, quieren que Morales renuncie de su cargo.

La Paz, sede del Gobierno y el Parlamento de Bolivia, Sucre, la capital del país, Cochabamba, Potosí y Tarija fueron algunas de las ciudades donde una multitud secundó las concentraciones pacíficas, aunque no faltaron gritos de "Evo asesino". Pero la situación cambió de noche, en especial en La Paz.

A partir de ese momento, los enfrentamientos abiertos entre manifestantes opositores y policía ocuparon las calles de la ciudad. Las autoridades llegaron a lanzar botes de gases lacrimógenos contra los opositores, que contratacaban con piedras, mobiliario urbano y pequeños explosivos de fabricación casera.

Los incidentes se produjeron en una céntrica avenida de la ciudad boliviana, después de que un grupo de jóvenes intentara romper un cordón de policías antidisturbios, en una zona aledaña a la plaza donde se encuentran las sedes del Gobierno y del Parlamento de Bolivia.

Las protestas por las elecciones han convulsionado a Bolivia. El gobierno dijo en un comunicado que dos personas murieron el miércoles en Montero, un municipio del departamento de Santa Cruz, que es un centro agrícola e industrial en el este de Bolivia. Seis hombres también resultaron heridos en la misma localidad. El Gobierno de Morales culpó a la oposición por la violencia.

Mesa, quien fue presidente de Bolivia desde 2003 hasta 2005, dijo que las dos muertes fueron causadas por militantes partidarios de Morales. Instó a sus propios partidarios a disolver las marchas de protesta inmediatamente si son atacados.

Los partidarios del candidato opositor Carlos Mesa alegan que los resultados de las elecciones fueron arreglados para permitir que Morales evite enfrentar una oposición unificada en una segunda vuelta electoral, que pudiera apartarle del poder.

Auditoría de la OEA que no parece traer la calma

La Organización de Estados Americanos (OEA) llegó el pasado jueves a Bolivia para comprobar la forma con la que se hicieron los recuentos y asegurarse que los votos coinciden con los registros del censo electoral. Esta labor puede llevar hasta 12 días, pero para la oposición tan solo se trata de “una estrategia” de Morales para calmar los ánimos.

De momento, esa función no se ha cumplido por que la oposición no apoya la llegada de la organización internacional y los delegados de tres países por no haber hecho participe a la ciudadanía de esta decisión.

Morales por su parte llamó a la calma hasta que pasen esos 12 días. "Les pido a quienes están golpeando y bloqueando las calles que den un respiro a las protestas hasta que la OEA y los delegados de los tres países hayan dado sus resultados correspondientes", dijo en una conferencia de prensa.

Bolivia, un país paralizado y dividido

Pero no todos los sectores están contra Evo Morales. Los enfrentamientos en las últimas jornadas no fueron exclusivamente entre la Policía y los opositores. Se registraron igualmente auténticas batallas campales entre los partidarios del oficialismo y los contrarios al mismo.

La oposición tiene su grueso de seguidores entre las clases medias urbanas, el sector educativo y universitario y algunos líderes indígenas que están en descontento con el Gobierno de Evo Morales. Sin embargo, los sindicatos, mineros y la mayoría de agricultores apoyan al actual presidente.

Los cortes de carretera son constantes en el campo boliviano, donde Morales goza de mayor apoyo, y hasta se recibieron amenazas de rodeos a ciudades clave por parte del campesinado. Dentro de estas urbes, sin embargo, la oposición se hace fuerte con protestas multitudinarias y enfrentamientos contra la Policía.

Con EFE, Reuters y AP

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