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Con amplias divisiones arranca una nueva legislatura en España

Meritxell Batet se levanta ante el Congreso de los Diputados después de haber sido elegida como presidenta de la Cámara por segunda vez.
Meritxell Batet se levanta ante el Congreso de los Diputados después de haber sido elegida como presidenta de la Cámara por segunda vez. Juan Medina / Reuters

En unas votaciones muy disputadas, el Parlamento español eligió a Meritxell Batet como presidenta y a la Mesa del Congreso, clave para vetar o promulgar leyes y en la que la alianza de izquierdas ha conseguido mayoría absoluta.

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Las votaciones para la mesa del Congreso de los Diputados de España han representado lo que será la nueva legislatura: una división irreconciliable entre el bloque de derechas y el de izquierdas. El Partido Socialista Obrero Español se ha hecho con la presidencia del Congreso de los Diputados y del Senado, pero no sin polémica.

Estaba claro que el PSOE, ganador de las elecciones del pasado 10 de noviembre al obtener 120 escaños, iba a tener asegurada la presidencia de la Cámara Alta y la Baja, pero estaba por ver el reparto de las vicepresidencias y las secretarías. Nueve puestos dentro del Congreso de los Diputados que son fundamentales para desarrollar y vetar leyes.

Controlar estos cargos supone que aunque un grupo de la oposición presente una proposición de ley, si esta Mesa no la acepta ni siquiera se podría llegar a debatir. Esto es algo de especial relevancia para el partido de Pedro Sánchez, debido al auge de la extrema derecha, encarnada en el partido Vox, que podría llevar a debate propuestas intolerables para la izquierda.

Durante las jornadas previas se habló de una posible alianza entre los socialistas de Pedro Sánchez, actual presidente en funciones del país, y los conservadores del Partido Popular para vetar que Vox tuviese representación en la Mesa, a pesar de que por votos mereciese un puesto en la misma.

Este "cordón sanitario" a la formación populista de Santiago Abascal no gustó nada entre las filas del partido ultra, pero finalmente no fructificó. PSOE y PP, una vez más, fueron incapaces de llegar a un acuerdo para frenar el avance en las instituciones de la ultraderecha, algo que sí son capaces de lograr sus partidos homólogos de otros países, como Alemania.

El Partido Popular no apoyó a Vox y decidió dar parte de sus votos a la formación de centro derecha Ciudadanos para que obtuviese un puesto en la Mesa, algo que finalmente no ocurrió. La izquierda, en cambio, consiguió votar de forma compacta y el PSOE y la formación izquierdista Unidas Podemos compartieron sus votos y lograron obtener 6 de los nueve puestos claves en la mesa, mientras que las derechas obtuvieron tan solo tres.

De esta forma, el PSOE obtendrá la presidencia y la vicepresidencia primera de la Cámara, además de una secretaría. Unidas Podemos consigue una vicepresidencia tercera y dos secretarías. El Partido Popular una vicepresidencia segunda y una secretaría y Vox una vicepresidencia cuarta.

Cruce de acusaciones entre izquierda y derecha

Una vez se conocieron los resultados, que claramente favorecen a la izquierda y sus formaciones, comenzaron el cruce de acusaciones.

El Partido Socialista acusó al Partido Popular de que la ultraderecha entrase en la Mesa, mientras que el Partido Popular se defiende asegurando que a última hora ofreció al PSOE echar a Vox, a cambio de una vicepresidencia primera, algo a lo que se negaron los socialistas.

Por su parte, la formación de ultraderecha de Vox acusó a los populares de no apoyarles en obtener una secretaría para su partido y en ceder ante la izquierda para que Unidas Podemos obtuviese otra secretaría y para que la izquierda aventajase a la derecha en 6 puestos a 3.  

Como se pudo ver en esta sesión, se augura una nueva legislatura complicada y una alarmante falta de puentes entre los dos bloques ideológicos, más polarizados que nunca, por culpa de auge de la extrema derecha y de la ambigüedad de la derecha tradicional a la hora de aislar su discurso. Algo que se ha hecho en otros países de Europa.

Las negociaciones para elegir presidente siguen

Una vez constituida la cámara, ahora el objetivo es investir a un presidente. El candidato principal será el socialista Pedro Sánchez, que ganó las elecciones, pero sin la mayoría absoluta de 176 diputados necesaria. Lo primero que se hizo, tan solo 48 horas después, fue llegar a un pacto con la formación izquierdista Unidas Podemos, con la que el acuerdo no pudo ser posible en abril. Pero las cuentas siguen sin sumar.

El nuevo eje formado por PSOE y Unidas Podemos necesita a las fuerzas nacionalistas e independentistas para formar Gobierno. Parece que algunas de ellas están ya convencidas de dar su apoyo, pero sigue siendo necesario la abstención del grupo catalán de Esquerra Republicana de Catalunya (Izquierda Republicana de Cataluña).

Esta formación tiene una clara vocación progresista pero es independentista. Hasta ahora se están realizando una serie de reuniones con el PSOE para llegar a esa abstención. En abril se la dio, pero tras la sentencia contra los políticos catalanes de octubre, parece que sus exigencias han aumentado.

España ha celebrado cuatro elecciones en los últimos cuatro años y dos en 2019. Este bloqueo político que sufre el país hace que ninguno de los dos bloques ideológicos llegue a la mayoría necesaria para gobernar, sin tener que contar con nacionalistas e independentistas. Además, cada bloque está en cada elección más dividido en nuevos partidos.

Con medios locales

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