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Con el balón de oro en sus manos, Megan Rapinoe cierra un año dorado

La jugadora de fútbol Megan Rapinoe asiste a los Premios Glamour Mujeres del Año 2019 en Manhattan, Nueva York, EE. UU., el 11 de noviembre de 2019.
La jugadora de fútbol Megan Rapinoe asiste a los Premios Glamour Mujeres del Año 2019 en Manhattan, Nueva York, EE. UU., el 11 de noviembre de 2019. Andrew Kelly / Reuters

En un solo verano Megan Rapinoe ganó la Copa del Mundo, se llevó la Bota de Oro como máxima anotadora del torneo y fue reconocida como la mejor jugadora del partido. El Balón de Oro ratifica un año de ensueño de una jugadora que se convirtió en un símbolo de excelencia en Estados Unidos.

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"Megan fue hecha para estos momentos, hecha para ser la vocera de otros”. Esas fueron las palabras de Jill Ellis, la mujer que llevó a Estados Unidos a conseguir su cuarto mundial. Una suerte de vaticinio para una nueva consagración de Rapinoe, que se convirtió en la segunda mujer en llevarse el Balón de Oro, después de que la noruega Ada Hegerberg lo consiguiera en 2018 cuando se inauguró esta categoría para las mujeres.

Su año fue dorado como el Balón que se entregó en la capital francesa. Aunque no pudo asistir a la gala de premiación envió un video en que agradeció este galardón y felicitó a las demás nominadas. Rapinoe desbancó a la inglesa Lucy Bronze, que acabó segunda, y a su compañera de selección Alex Morgan que completó el podio.

"No puedo creer que haya ganado en este campo, ha sido un año increíble. Quiero agradecer a mis compañeros de equipo y a la federación de Estados Unidos", dijo la estadounidense en una grabación que fue reproducida en el Theatre du Chatelet, en París, en donde el argentino Lionel Messi recibió el mismo galardón en la rama masculina.

Un símbolo de excelencia y una defensora de los derechos de los LGBTI

En su estantería Rapinoe atesora dos copas del mundo y un segundo lugar, una medalla de oro olímpica, un liderazgo indiscutible y un activismo únicamente comparado con su talento dentro de la cancha. La californiana de 34 años adquirió más protagonismo en la escena global en el mundial de Francia. Se convirtió en un símbolo de excelencia en Estados Unidos, una férrea opositora a las políticas de Donald Trump y una figura que abandera con potencia y fuerza la lucha por los derechos de la comunidad LGTBI, de las mujeres y de una igualdad en todos los campos entre el fútbol femenino y masculino.

En 2016, se convirtió en la primera deportista blanca de su país en ponerse de rodillas mientras sonaba el himno nacional, en un gesto de protesta que iniciaron los jugadores de fútbol americano para denunciar la desmedida violencia policial contra la comunidad afro en Estados Unidos.

Su voz no se quebró cuando dijo, antes de ganar su cuarta copa del mundo, que no aceptaría una invitación del presidente Donald Trump, al mejor estilo de Johan Cruyff cuando se negó a participar en el Mundial de 1978 en protesta por la dictadura de Jorge Rafael Videla en Argentina. El mandatario, cargó por Twitter contra la jugadora, como suele hacer y le respondió el 26 de junio que “primero ganará y después hablara”. 

Pero su desparpajo y talento en el campo, su cáracter irreverente y su determinación la llevaron a conseguir su cuarta copa del mundo y a pronunciar un discurso para el recuerdo en Nueva York en el quereivindicó la diversidad como parte del éxito del equipo y el de ella misma: “Tenemos el pelo rosa y morado, tatuajes y rastas, tenemos chicas blancas y negras, heterosexuales y gays”. Amar menos y odiar más fue otro de sus potentes mensajes, en medio de un clima de animadversión hacía inmigrantes, comunidades afros y lgbti, en Estados Unidos.

Rapinoe en una grabación en París durante la ceremonia de entrega del Balón de Oro a la que no pudo asistir este 2 de diciembre de 2019.
Rapinoe en una grabación en París durante la ceremonia de entrega del Balón de Oro a la que no pudo asistir este 2 de diciembre de 2019. Reuters

En su primer año de universidad, Rapinoe reveló que era gay y más de una década después junto a su pareja, Sue Bird, jugadora profesional de baloncesto, han consolidado su activismo, uno que también es político y resulta bastante atípico encontrar en el campo del deporte, donde la mayoría de los deportistas suelen mantener en silencio sus posiciones ideológicas.

Una lucha contra las desigualdades en el fútbol profesional

Rapinoe además ha exigido a la FIFA que disminuya la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres en el fútbol profesional. "No creo que nadie pueda negar que existen desigualdades de género en este mundo, que existe una brecha salarial, que hay discrepancias en el pago", dijo Rapinoe en marzo pasado durante una entrevista en 'Good Morning America'.

"Así que para nosotras no se trata solamente de dejar nuestro deporte en un lugar mejor y de mejorarlo para las chicas jóvenes que vendrán después. En general, se trata de inspirar a las mujeres alrededor del mundo para que defiendan aquello en lo que creen. Ellas tienen un aliado en nosotras. Estamos con ellas, las apoyamos y vamos a continuar esta lucha por el tiempo que haga falta", aseguró la mejor jugadora de este 2019.

Con Reuters
 

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