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Francia: miles secundan la huelga contra la reforma de las pensiones de Macron

Los manifestantes asisten a una manifestación contra los planes de reforma de pensiones del gobierno francés en París como parte de un día de huelga nacional y protestas en Francia, el 5 de diciembre de 2019.
Los manifestantes asisten a una manifestación contra los planes de reforma de pensiones del gobierno francés en París como parte de un día de huelga nacional y protestas en Francia, el 5 de diciembre de 2019. Benoit Tessier / Reuters
13 min

Los servicios de transporte del país permanecieron paralizados y los primeros enfrentamientos tuvieron lugar en París. La situación da muestras de prolongarse indefinidamente hasta que el presidente decida sentarse junto a los sindicatos a negociar la reforma de las pensiones.

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París amaneció este 5 de diciembre paralizada y todo indica que la situación continuará sin normalidad por varios días. La reforma de las pensiones impulsada por el Ejecutivo de Emmanuel Macron ha puesto en pie de lucha a numerosos colectivos laborales, en especial los de transportes. Las manifestaciones contra el presidente fueron masivas y los enfrentamientos entre la policía y manifestantes comenzaron a media tarde en París.

En la capital reinó la soledad en las primeras horas de la mañana debido a que muchas personas decidieron no salir de casa ante el temor de no poder transportarse o quedar atrapados en el trayecto. El secretario de Estado de Transportes, Jean-Baptiste Djebbari, dijo que se cumplen las previsiones anticipadas el miércoles, es decir, que solo circula globalmente un 10 % de los trenes.

Según indicó la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) en un comunicado, un 55,6 % de sus trabajadores ha seguido el paro, lo que significa mucho más que el 33 % que la secundó en 2018 durante la protesta contra la reforma del estatuto de los empleados de esta empresa estatal.

Esta primera jornada se caracterizó, además de por el exitoso paro, por la masiva movilización que tuvieron las manifestaciones, en las que tomaron parte diversos colectivos. La policía antidisturbios comenzó a actuar en París a media tarde, generándose enfrentamientos con los manifestantes. Las huelgas en Francia suelen caracterizarse por el duro pulso que mantienen los sindicalistas y la policía.

Los líderes sindicales han prometido mantener su protesta a menos que Macron suspenda la reforma de las pensiones, considerada una pieza central del impulso del presidente para reformar amplios sectores de la economía francesa.

Pero los cortes no solo han afectado al sistema de alta velocidad y al nacional de ferrocarriles; los trabajadores de la red de transporte metropolitana de París también han querido secundar la huelga. En una ciudad que supera los 12 millones de habitantes, solo funcionaban los trenes de cercanías en las horas punta y de las 16 líneas de metro, operaban con normalidad únicamente las dos automáticas.

Una zona escasamente poblada de Eurostar en la Gare du Nord de París, cuando comenzaba la huelga por las reformas de las pensiones el 5 de diciembre de 2019.
Una zona escasamente poblada de Eurostar en la Gare du Nord de París, cuando comenzaba la huelga por las reformas de las pensiones el 5 de diciembre de 2019. Sophie Gorman / France 24

La estación Gare du Nord se encontraba totalmente vacía, con más personal de seguridad que pasajeros. El servicio internacional que une a París con Londres tuvo que cancelar muchos de sus trenes hasta el martes por falta de viajeros.

La huelga afectó también al sector de la aviación al cancelarse el 30% de los vuelos programados. Especialmente afectada está la compañía francesa Air France.

El secretario de Estado de Transportes, Jean-Baptiste Djebbari, auguró que “la situación será muy similar mañana”.

En la educación, el paro fue también masivamente seguido. El Ministerio de Educación señaló que en los colegios de primaria se han sumado al paro el 51,15 % de los profesores y en los de secundaria, el 42,32 %, aunque los sindicatos cifran el porcentaje global de seguimiento en el 70 %.
 

Una promesa electoral que no gusta a muchos sectores

El sistema de pensiones de Francia es extremadamente complejo. En él, hay 42 modelos diferentes en función de la profesión en la que se cotice y cada modelo tiene unos privilegios, que en muchos casos llegan a ser exclusivos.

El problema que arrastra Francia en este aspecto es el mismo que tiene el resto de Europa: el continente se envejece a paso veloz. Los sistemas de recaudación en países como Francia se basan en la solidaridad intergeneracional, es decir, los jóvenes que trabajan pagan con parte de su salario las pensiones de los que ya trabajaron y esperan recibir lo mismo cuando lleguen a la edad de jubilación.

El problema de este sistema, popularizado durante el 'baby boom' de los 50 y 60 en Europa, es que cada vez hay mayor población que necesita pensiones y menor gente que pueda pagarlas.

La reforma de Macron suprimiría los 42 modelos de pensiones existentes en el país y crearían tan solo uno donde la pensión dependiese de la cantidad de años cotizados y del dinero aportado a la caja común. Sin privilegios especiales. A esto habría que sumar una mayor aportación de los actuales trabajadores activos y un retraso de la jubilación.

Macron respeta el derecho de huelga, pero está convencido de que "la reforma es necesaria" y asegura que "está comprometido, ya que es un proyecto que presentó a los franceses en 2019 durante su campaña electoral y una mayoría le eligió", dijo un funcionario del Elíseo.

Pero los trabajadores de algunos sectores están muy indignados. "Lo que tenemos que hacer es paralizar la economía", dijo a Reuters Christian Grolier, un alto funcionario del sindicato Force Ouvriere. En el sector ferroviario, marítimo o educacional se pueden jubilar hasta una década antes que el promedio en Francia.

Para estos sectores no son "beneficios", es una compensación del estado de bienestar a los salarios bajos.

Informe desde París: transporte y escuelas afectados por la huelga
01:44

La reforma de las pensiones ya provocó enfrentamientos en el pasado. El gobierno conservador del expresidente Jacques Chirac, en 1995, cedió a las demandas sindicales después de semanas de protestas que paralizaron el país.

Los primeros enfrentamientos del 5D en París

En París, la policía antidisturbios erigió barreras en las calles que rodean las oficinas del presidente y del primer ministro antes de las protestas callejeras en la capital. Hasta 6.000 policías custodian las sedes del Gobierno para evitar incidentes vandálicos.

Hasta 250 manifestaciones estaban convocadas en todo el país para hoy y aunque el objetivo era que todas fueran pacíficas, desde el Gobierno se advirtió la presencia del “bloque negro” infiltrados anarquistas que supuestamente se dedican a enfrentarse a la policía y a destrozar el mobiliario urbano y que, en teoría, fueron los encargados de violentar el movimiento de los 'chalecos amarillos'.

Un choque más entre Macron y los trabajadores  

La relación entre el presidente centrista y la clase trabajadores suburbana y rural no es buena. La oposición a las reformas planteadas por el presidente ha sido muy fuerte durante este 2019 ya que, aunque el Ejecutivo argumenta que es para "mejorar la competitividad y modernizar Francia de cara al siglo XXI", los sindicatos creen que es un retroceso en sus derechos y una falta de respeto a "lo ganado durante décadas de reivindicaciones".

Hace poco más de un año comenzaron las protestas de los 'chalecos amarillos' contra el alza del precio de los combustibles propuesta por Macron para paliar el cambio climático y que terminó con una marcha atrás de las intenciones del presidente y un saldo de enfrentamientos entre los manifestantes y la policía muy elevado, que después de un año, se sigue produciendo.

Los 'chalecos amarillos' volvieron a salir este jueves para apoyar la huelga y cortaron carreteras de acceso a las principales ciudades. Su reivindicación ya vas más allá que la mera subida de los precios de los combustibles.

Hace unos días también fue noticia la huelga presentada por el sector agrario ante la prohibición del uso de determinados sulfatos que son utilizados como herbicidas y fertilizantes.

 Macron está a punto de finalizar el que ha sido el peor año de su mandato debido a la bajada de popularidad sufrida por su constante intención de reformar un país que históricamente se ha caracterizado por su fuerte sindicalización y la gran capacidad de protesta que tienen los trabajadores, en especial, a la hora de defender lo que consideran sus derechos.

Con AP y Reuters 

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