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Irak quiere dejar atrás la división sectaria

En Irak, fuentes médicas y policiales confirmaron que desde el inicio de las protestas antigobierno, el pasado primero de octubre, al menos 408 personas fueron asesinadas, la mayoría de ellas manifestantes desarmados.
En Irak, fuentes médicas y policiales confirmaron que desde el inicio de las protestas antigobierno, el pasado primero de octubre, al menos 408 personas fueron asesinadas, la mayoría de ellas manifestantes desarmados. France 24

Muktada tiene 22 años. Y como la gran mayoría de jóvenes que protestan en la plaza de Tahrir, hace parte de la generación que eran niños cuando sucedió la invasión estadounidense en 2003 que derrocó al entonces dictador Saddam Hussein.

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Son la generación que fue testigo de la división sectaria que se agudizó en el país desde entonces y que tuvo su punto más crítico en 2006 y 2008 cuando se peleó lo que los iraquíes conocen como la ‘guerra sectaria’.

Niños sunitas, cristianos, chiitas y de otras confesiones que habían crecido sin la conciencia de estas divisiones, vieron cómo sus familias tuvieron que buscar refugio en sectores donde su secta era mayoría. Para entonces los chiitas, que habían sido segregados en el campo político, que por décadas estuvo en manos de los sunitas, fueron impulsados por los estadounidenses a liderar el nuevo sistema de gobierno que se instauró en el país. 

Se decidió que el cargo de primer ministro era para un chiita, que representan el 60 por ciento de población; el portavoz del Parlamento era para los sunitas y el cargo de presidente para un kurdo.

Pero este balance que intentó crearse quedó amenazado no solo por la corrupción del Estado sino también por los resentimientos que se crearon entre las sectas, especialmente sunitas y chiitas. Divisiones y resentimientos que se han extendido durante estos años no sin que un sector de la población haya intentado luchar contra esta dinámica. Sin éxito, hasta ahora. 

Las protestas que se llevan a cabo en Irak desde el 1 de octubre quieren cambiar esta dinámica.

“Aquí tenemos el sentimiento de que somos uno”

Una de las grandes demandas de la población iraquí, especialmente los jóvenes que lideran estas protestas, es dejar atrás estas divisiones que los han marcado desde su instancia. 

 “Yo aquí no pregunto de dónde viene la gente, cada uno es un ser humano para mí. Da igual si una cosa es otra y otra”, dice Muktada que como muchos de los que protestan son chiitas. 

Los sunitas, si bien están en la plaza de Tahrir en gran número, han sido más reluctantes de unirse a las protestas porque todavía están atemorizados por el estigma puestos sobre ellos después del avance del Estado Islámico en 2014. “Sí, hay temor de que los acusen de ser terroristas por apoyar las protestas”, dice Omar, un comediante de 23 años que asegura que lo único positivo después de estas protestas, donde se calcula que más de 400 personas han muerto como consecuencia de la violenta reacción de las fuerzas oficiales, es que los iraquíes tienen un sentimiento de unidad que pocos recuerdan. 

“Aquí tenemos el sentimiento de que somos uno, no hay otro sentimiento diferente a este”, concluye Omar.

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