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En Chile se disparó la venta de ejemplares de la Constitución política

Varios ejemplares de la Constitución política de Chile son exhibidos en una calle de Santiago. Desde el estallido social, su venta a aumentado considerablemente.
Varios ejemplares de la Constitución política de Chile son exhibidos en una calle de Santiago. Desde el estallido social, su venta a aumentado considerablemente. France 24

Efectos colaterales de la revolución social chilena: el inusual interés por conocer de cerca la Constitución aprobada durante la dictadura de Augusto Pinochet. La Carta Magna está entre los libros más vendidos en librerías, más descargados en la Biblioteca Nacional del Congreso y más solicitados entre los vendedores ambulantes.

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Antes resignada a cultivar el éxito solo entre los estudiantes de derecho o aquellos que tenían que realizar ciertos tipos de exámenes civiles, la Constitución chilena vive todo un 'boom' y se erige entre los puestos altos de los más vendidos, junto a libros como 'Astrología para tiempos difíciles' o 'De animales a dioses', el top ventas mundial del antropólogo Yuval Noah Harari.

Alonso Lara lleva más de diez años vendiendo libros en la calle. En ese tiempo, nunca antes se le ocurrió comprar ejemplares de la Constitución para venderlos. Ahora la Carta Magna es uno de los libros más codiciados de su pequeña manta ambulante instalada en el centro de Santiago, en la calle Ahumada.

Vende entre 30 a 40 diarias y dice que las ventas han bajado porque ahora hay "muchos más puestos ambulantes vendiendo que antes".

En las librerías el éxito de ventas se expande no solo a la Constitución en sí, sino a otros títulos que la analizan y explican los amarres contenidos en ella y su vinculación al sistema económico neoliberal que subsiste en Chile y que tiene como base a un Estado poco subsidiario, como 'La Constitución Tramposa', de Fernando Atria, agotado en librerías como TXT, también en el centro de Santiago.

La Constitución chilena fue aprobada en 1980 en plena dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y nunca se sometió a plebiscito por parte del pueblo chileno. Cambiarla a través de una Asamblea Constituyente y crear otra diseñada por la ciudadanía es una de las principales demandas del movimiento social que estalló en Chile el pasado 18 de octubre y que se extiende ya por 7 semanas pidiendo un cambio radical al sistema de distribución chileno, basado en una profunda desigualdad social.


El Congreso chileno aprobó el 15 de noviembre un inédito acuerdo entre todos los partidos para organizar un plebiscito en abril 2020 en el que se preguntará a los chilenos si quieren cambiar la Constitución y de ser positiva la respuesta, en qué forma quieren hacerlo. Este será el primer plebiscito de la historia democrática chilena, puesto que los referendos estaban prohibidos en la Constitución de Pinochet y por eso fue necesario un acuerdo político de todas las fuerzas para aprobarlo.

"Nuestra sociedad pasó durante un largo tiempo por un letargo"

"El punto más alto de ventas fue unas semanas atrás al día siguiente del 'Pacto Social'", señala Daniela Díaz, librera de TXT a France 24. "Siempre hay gente que pregunta por la Constitución en general, sobre todo estudiantes de Derecho, pero así como interés por tener conocimiento de lo que dice propiamente, no, no pasaba, es un fenómeno de ahora".

Alfredo Vielma, estudiante y trabajador social de 25 años aprovechó el regalo de un periódico que compra habitualmente para adquirir la Constitución chilena y conocerla mejor.

"Yo creo que lo más relevante que está amarrando el modelo ahora es lo subsidiario, como las concesiones subsidiarias que se encuentran respaldadas constitucionalmente pero que finalmente otorga a los privados la posibilidad de administrar lo que anteriormente llamábamos derechos sociales y eso está en el principio de subsidiariedad que es constitucional", explica Vielma tras confesar que leer la Constitución es un ejercicio difícil, lento y complejo.

"Creo que nuestra sociedad pasó durante un largo tiempo por un letargo y creo que también durante mucho tiempo también se estuvo omitiendo educar a los ciudadanos en materia cívica” y valora como positivo el movimiento de autoeducación que se vive ahora.

¿Cambiarán los chilenos su Constitución? En abril se sabrá.

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