Saltar al contenido principal

Irak: pese a la matanza de al menos 23 personas, la población sigue protestando masivamente

Familiares transportan el ataúd de un manifestante, que fue asesinado en las protestas antigubernamentales de Bagadad, durante el funeral celebrado en la ciudad santa de Najaf, en Irak, el 7 de diciembre de 2019.
Familiares transportan el ataúd de un manifestante, que fue asesinado en las protestas antigubernamentales de Bagadad, durante el funeral celebrado en la ciudad santa de Najaf, en Irak, el 7 de diciembre de 2019. Alaa al-Marjani / Reuters

Una matanza de 23 manifestantes y el ataque con un dron contra el clérigo Moqtada al-Sadr, que había apoyado las protestas, no evitan que la población iraquí siga saliendo a la calle, en multitudinarias manifestaciones, que exigen mejores condiciones de vida, la reforma de un sistema político ineficiente y corrupto y el rechazo a las injerencias de Irán. 

Anuncios

En la noche del 6 de diciembre fueron asesinadas al menos 23 personas y otras 135 resultaron heridas, según fuentes del Ministerio de Interior. Esto significa que desde que empezaron las protestas el pasado 1 de octubre más de 430 manifestantes han muerto y los heridos se cuentan por miles. 

Sin embargo, la población iraquí continúa saliendo a la calle masivamente. En la jornada del 7 de diciembre, horas después de la matanza, miles de personas volvieron a llenar las plazas de Al Jalani y de Tahrir, lugares de los que el Ejército ha tenido que retirarse, debido al aumento de unos manifestantes que solicitaron a las fuerzas armadas que aseguren las calles colindantes y accesos a la plaza para protegerlos de posibles ataques, afirmaron desde Interior. 

La matanza del viernes 6 se produjo cuando hombres armados que, según han señalado activistas iraquíes en redes sociales, podrían pertenecer a grupos o milicias chiítas, abrieron fuego y apuñalaron a los manifestantes en la paza Al Jalani, ubicada en el centro de Bagdad. Sin embargo, las fuentes de Interior confirmaron que no se había conseguido identificar a los perpetradores del ataque. 

Barham Saleh, presidente de Irak, denunció en un comunicado el ataque y reafirmó el derecho a la protesta: "La responsabilidad de los aparatos de seguridad del Estado, además de proteger a los manifestantes pacíficos y las propiedades públicas y privadas, y preservar la vida de los iraquíes, es perseguir y arrestar a los delincuentes y criminales, y llevarlos ante la justicia".

Entre los asesinados se encuentra el fotoperiodista Ahmed, que había cubierto el fin de Estado Islámico y las protestas en Iraq, según denunció su hermano en Twitter. 

Esta matanza se produce después de días sin violencia en las calles de la capital. Sin embargo, los útimos acontecimientos han hecho que los manifestantes cambien el miedo a la represión de las fuerzas de seguridad por el temor a estos grupos armados sin identificar.

Según testigos presenciales, el sábado, un nuevo convoy quiso abrir fuego contra los manifestantes de la plaza Tahirr, cuando fueron interceptados por un control de seguridad de las fuerzas de seguridad iraquíes.

De hecho, el peligro de estos grupos se refleja en las sanciones que impuso Estados Unidos a tres paramilitares iraquíes respaldados por Irán, a los que se acusa de asesinar a manifestantes. Según un alto funcionario del Tesoro de Estados Unidos, estas sanciones tratan de distanciar este tipo de grupos armados de la formación de un nuevo Gobierno, después de la dimisión de Adel Abdul Mahdi, el ex primer ministro.

Unos ataques que buscan condicionar el nombramiento del nuevo primer ministro

Los ataques no solo afectan a los manifestantes; el sábado también hubo un atentado con dron contra la casa del clérigo populista iraquí Moqtada al-Sadr, a la que se disparó un cohete.

El ataque causó pocos daños y no dejó víctimas, sin embargo, estuvo dirigido contra una de las figuras políticas que ha apoyado las protestas. Según fuentes de su oficina el disparo se produjo cuando Sadr estaba en Irán. 

Un sector importante de la población respondió al atentado con una manifestación en apoyo a Sadr frente a su casa, en la ciudad sagrada de Najaf. 

Manifestantes apoyan al clérigo chíita Muqtada al-Sadr, después del ataque recibido por un dron contra su casa.
Manifestantes apoyan al clérigo chíita Muqtada al-Sadr, después del ataque recibido por un dron contra su casa. Alaa al-Marjani / Reuters

Jaafar Al-Mousawi, portavoz del partido de Sadr, afirmó que los incidentes que se están produciendo tienen como objetivo presionar a la población y a la oposición: "La masacre de Sinak y el bombardeo (de la casa de Sadr) están orientados a impulsar la aceptación del candidato a primer ministro". 

A pesar de que una de las principales quejas de los manifestantes es la injerencia de Irán, no parece que esta haya cesado. Segùn Reuters, funcionarios iraníes, entre los que se encuentra Qassem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, intervinieron en octubre para evitar la renuncia de Abdul Mahdi y, ahora, se informó que estuvieron en la última semana en Bagdad para negociar con líderes políticos un nuevo candidato consensuado para ser primer ministro. 

Con EFE y Reuters

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.