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Pelícanos contra piscicultores, un conflicto inesperado en Israel

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Beit Alfa (Israël) (AFP)

Los pelícanos esperan y en cuanto el camión cisterna comienza a vaciar su cargamento se precipitan con su gran pico a degustar, voraces, los pequeños peces. Alimentar a estas aves que pasan por Israel en invierno es la mejor solución para evitar que arrasen las piscifactorías y causen daños enormes en esta industria local.

Cada año, unos 50.000 pelícanos visitan Israel durante su migración entre los Balcanes y África, donde disfrutan de un clima más suave en invierno, antes de volver en primavera a Europa.

Durante esta parada, que puede prolongarse semanas, estas aves, hambrientas, asaltan las reservas de las piscifactorías buscando peces frescos, lo que provoca caos y pérdidas financieras.

"No tienen otro lugar donde detenerse y abastecerse", declara Eli Sharir, director general de la asociación israelí de piscicultores. "Para nosotros, esto representa millones (de pérdidas) al año", lamenta.

Para tratar de impedir que los pelícanos dejen sin peces las piscifactorías, las autoridades comenzaron hace unos años a distribuir pequeños peces a los pelícanos, lejos de las piscinas donde se crían otras especies.

Y en el norte de Israel, cerca de la frontera con Líbano, un camión cisterna vierte sus aguas llenas de escurridizos pequeños peces, picoteados ipso facto por los pelícanos.

- Arma no letal -

En Israel, la producción de las piscifactorías representa alrededor del 10% del consumo nacional de pescado. Pero esta industria es vital en pueblos como Emek Hamaayanot, al pie del monte Gilboa, al norte de Israel.

En estas regiones, los piscicultores y la Autoridad israelí de la Naturaleza y Parques se aliaron para crear fuentes alternativas de pescado para los pelícanos.

Pero al ofrecerles peces aún muy pequeños para ser comercializados, algunos temen que los pelícanos se acostumbren a estos aperitivos y se instalen en Israel todo el invierno.

La caza de pelícanos, protegidos por diferentes convenciones internacionales, está prohibida en Israel. Y para echarles de las piscifactorías, agricultores como Dor Maimon utilizan otras técnicas.

En Beit Alfa, cerca del monte Gilboa, este productor coloca cerca de sus criaderos un barco de alrededor de un metro de eslora que dirige hacia un grupo de pelícanos. El ruidoso motor del bote asusta a estos pájaros que levantan el vuelo.

Nitzan Nadan, que gestiona la cooperativa de piscicultores de Gilboa, instala por el día altavoces sobre vehículos y dispara al aire cartuchos no letales que producen un ruido seco. El objetivo nuevamente es asustarles.

"Los pelícanos deben comer y se alimentan en nuestros criaderos, nos causan pérdidas inimaginables", dice junto a una de sus "piscinas" gigantes. Este productor gasta en ahuyentar los pelícanos unos 600.000 séqueles al año (155.000 euros, unos 171.000 dólares).

- Inusual oasis -

La presencia de estos pelícanos creció en los últimos años en Israel, subraya Eli Sharir, de la asociación de piscicultores.

Esta migración al alza se debe a la desecación de estanques en países de la región como Turquía, Líbano o Siria, donde estas aves suelen detenerse en su migración, estima Amit Dolev, biólogo de la Autoridad israelí de la Naturaleza y Parques.

Y como las leyes israelíes, asegura, impiden matarlos, estos pájaros tienden quizás a evitar otros países de la región.

"Por varias razones, Israel es un oasis en Oriente Medio en cuanto a conservación de la fauna", afirma, y pide mayor cooperación para hallar una solución al conflicto entre pelícanos y piscicultores.

"Es una cuestión global" porque los pelícanos vienen de Europa para pasar el invierno en Africa, pero "nosotros afrontamos el problema solos, por nuestra cuenta", lamenta.

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