Saltar al contenido principal

Concluyó el capítulo 33 de la FIL Guadalajara, con la reivindicación como trama

Visitantes a la XXXIII Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En Guadalajara, Jalisco, México, el 6 de diciembre de 2019.
Visitantes a la XXXIII Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En Guadalajara, Jalisco, México, el 6 de diciembre de 2019. Natalia Fregoso / FIL

La gran feria mexicana del libro cerró su edición con garra: India demostró que no es una sino muchas, los jóvenes se adueñaron del futuro literario, y las mujeres dijeron basta a la violencia y a la desigualdad. La próxima FIL depende ya de Sharjah.

Anuncios

Si la trigésimo tercera Feria del Libro de Guadalajara fuese un relato, sin duda estaría escrito por una mujer, de carácter joven y espíritu anti-canon literario. De este modo se podría resumir todo lo que ha significado esta edición, cuya trama de nueve días tuvo más giros de los esperados.

Esta capital de las ideas, esta fiesta editorial (la más grande del mundo en español), situada en el oeste de México, empezó nada menos que con una marcha que recorrió todo el recinto ferial. ¿Su mensaje? Una defensa de los pueblos latinoamericanos versus la presencia de Estados Unidos en la región; de ahí las banderas de Chile, Ecuador, Colombia y Bolivia, además de whipalas. Y el stand de Chile amaneció luego con una pintada que pedía la renuncia del presidente Sebastián Piñera.

Pero el primer indicio de reclamo global, de que algo se está cociendo y traspasa las letras, lo dio la propia organización de la FIL, cuando al inaugurar el evento el día 30 de noviembre se pidió al Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador más apoyo a la cultura y a universidades públicas: "Está bien llevar la lectura y los libros (a otras zonas del país), pero por más loable que sea, no basta. Necesitamos espacios de libertad intelectual para que haya gobierno democrático".

India y la lección de que debemos traspasar lo aparente

Lo de India ha sido más sutil, más sensible y calmado, como ejemplifica su filosofía, pero no por ello ha dejado de marcar la escritura reivindicativa de esta FIL, rompiendo tabúes y estereotipos ante más de 842.000 visitantes y bajo el lema 'Que nuestras vidas sean libros abiertos'.

Primero desde su pabellón, justo en plena entrada, con un diseño abierto, pensado para mostrar su "diversidad" a partir de sus dialectos. Y es que con ello quiso enseñar que las letras que se apreciaban en el techo no eran una mera decoración, sino una representación de las cientos de lenguas que habla al margen del hindi y del inglés, siendo las de colores las más usadas y las blancas las que están en peligro de perderse si no se cuidan, por ejemplo, desde la literatura.

Público visitante en el Pabellón de India en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, México, el 6 de diciembre de 2019.
Público visitante en el Pabellón de India en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, México, el 6 de diciembre de 2019. Paula Islas / FIL


Porque, y aquí está el punto dos, ¡hay tanto del país por saber y conocer! "India no es una sola, son muchas", explicaba uno de los diseñadores del espacio, Rishi Singhal, defiendo ir más allá de los iconos populares propagados, a saber Mahatma Gandhi, 'Slumdog Millionaire', el Kamasutra y Osho. La mayor lección dada por el país, el primero asiático que ha ejercido como país invitado de honor en Guadalajara, ha sido esa: ver más allá de lo aparente y descubrir que los indios leen traducciones de sus propias obras, que la ilustración para niños y la poesía lírica son sus fuertes, que el cine y la realidad virtual son sectores que domina, además de que en su literatura también hay espacio para temas feministas y LGBTI. A descubrir: C.S Lakshmi o Vasudhendra.

"Como primer país asiático invitado de honor en la FIL, éramos conscientes de la responsabilidad sobre nosotros, y trabajamos arduamente. Confío en que hayamos cumplido las expectativas de México y que hayamos contribuido a hacer de esta maravillosa Feria un éxito memorable", decía este domingo 8 de diciembre Manpreet Vohra, embajador de India en suelo mexicano, al cierre de su presencia, que ha contado con 60 actividades y 500 títulos para mostrar "las varias facetas" de esta cultura milenaria.

El "basta" de las mujeres y las autoras: 'no más "machismo" (literario)'

Así como India deslizó su crítica sutil, los pañuelos verdes, en muñecas, bolsos y recogidos en el cabello premonizaban que algo fuerte, en femenino, iba a suceder. Su expresión más contundente tuvo lugar el viernes 6 de diciembre, cuando grupos de la Universidad de Guadalajara convocaron una protesta para recrear el himno y la performance chilena 'Un violador en tu camino'. Y así fue.

Muchas estudiantes denunciaron frente a la Feria mexicana del Libro las recientes agresiones que se han vivido en el centro, tanto a alumnos como a maestros. Pero no solo eso, el mensaje contra la violencia de género, contra los feminicidios, contra las desapariciones o el tener miedo a subirse a un Uber, lo llevaron hasta el interior de los libros, incluso quemando aquellos que (de escena de Ray Bradbury y su 'Fahrenheit 451'), eran homofóbicos y abordaban "la conversión para personas LGBTI" o iban en contra de la diversidad de género.

"Si la feria tiene tantos ojos, pues que nos volteen a ver. Hace falta generar más ruido y que nos escuchen", declaró una de las manifestantes al diario 'El Universal'. Un 'ruido' que no dejó indiferentes a las participantes, desde autoras veteranas y jóvenes hasta editoras y staff de la propia feria.


Puede que en nuestro presente el 'boom' sea la frase de 'el violador eres tú', pero durante décadas, durante siglos, la literatura fue la performance que muchas usaron para reivindicar su posición de escritoras, para no quedar relegadas por un canon hecho por hombres que solo contempló a los autores y que las encasillaba en temas 'mujeriles'.

Hoy, desde Margo Glantz, Annie Ernaux, Siri Hustvedt, Elena Poniatowska o Luisa Valenzuela hasta María Fernanda Ampuero, Luna Miguel o Gabriela Weiner, esa lucha persiste pero de forma más consciente y unida al actual movimiento feminista. Por eso no dudaron en llevarla a un lugar como la FIL, nombrando el habido "machismo literario" y rescatando a las antecesoras que fueron "silenciadas intencionalmente". La referencia más repetida por ellas, a las que de alguna forma u otra entrevistamos, fue Clarice Lispector. ¿Será que su espíritu se adueñó de esta edición tan fuerte y feminista?

Terminada esta edición, que presentó 636 nuevos libros entre 2.417 editoriales de 48 países, la pregunta es qué deparará la próxima FIL 2020, que acontecerá entre el 28 de noviembre y el 6 de diciembre, y cuyo invitado de honor será la cultura árabe, a partir del Emirato de Sharjah, que ya ha propuesto que la mejor forma de conocer a una civilización "es leer la historia de su arte y su literatura y familiarizarse con sus intelectuales". Por lo pronto, lo que es seguro es que los niños (hubo 188.000 presentes) y los jóvenes (asistieron a 186 actividades formando largas filas) serán dueños de ese acercamiento, así como ya lo son del futuro de nuestros libros.

 

selfpromo.newsletter.titleselfpromo.newsletter.text

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.