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Indignación en India por la aprobación de una ley de ciudadanía que excluye a los musulmanes

Las mujeres musulmanas indias sostienen pancartas durante una protesta silenciosa, organizada por el Consejo Rashtriya Ulama, contra el Proyecto de Ley de Enmienda de Ciudadanía (CAB) en Mumbai, India, 11 de diciembre de 2019.
Las mujeres musulmanas indias sostienen pancartas durante una protesta silenciosa, organizada por el Consejo Rashtriya Ulama, contra el Proyecto de Ley de Enmienda de Ciudadanía (CAB) en Mumbai, India, 11 de diciembre de 2019. Divyakavt Solanki / EFE

Los violentos enfrentamientos entre los manifestantes y la policía dejan dos muertos en el estado de Assam, en el noreste de India. Miles de personas protestaron contra la reforma de la Ley de Enmienda de Ciudadanía, que otorga la condición de ciudadano a las minorías no musulmanas de algunos países vecinos.

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El pasado miércoles, el Parlamento de India dio luz verde al polémico Proyecto de Ley de Enmienda de Ciudadanía (CAB), destinado a proteger a las minorías religiosas que son víctimas de persecuciones en los países vecinos de mayoría musulmana como Bangladesh, Pakistán y Afganistán, según el Gobierno nacionalista hindú del primer ministro Narendra Modi y su partido el Bharatiya Janata (PBJ)

La enmienda a la Ley de Ciudadanía, aprobada en tres días por el Parlamento bicameral tras ser rechazada en la anterior legislatura de Modi, pretende otorgar la nacionalidad india a los inmigrantes irregulares pertenecientes a las religiones hindú, sij, budista, jainista parsi y cristiana, llegados al país antes del 31 de diciembre de 2014.

Los partidos de la oposición, entre ellos el histórico Partido del Congreso de la dinastía Nehru-Gandhi, denunciaron que la norma va en contra de la fundación laica de la India al vincular la ciudadanía con la religión y la señalaron de promover una identidad hindú para India, marginando aún más a los 200 millones de musulmanes que viven en el país asiático.Y amenazaron con impugnarla en la Corte Suprema, acusándola de violar los principios de igualdad y secularismo consagrados en la Carta Magna.

“En este proyecto de ley se dirigen a una comunidad sin nombrarla. Viola la estructura básica de la Constitución. Es divisiva, exclusiva, desestabilizará nuestra política y 20 millones de personas (musulmanas) no confiarán en nosotros, debilitando los cimientos de nuestra cultura, de nuestras creencias y nuestra ética”, dijo Kapil Sibal, legislador opositor durante el intenso debate de diez horas en el Parlamento.

Derek O’Brien, un legislador de la oposición en la Cámara Alta, dijo el miércoles que la legislación tenía una “extraña similitud” con las leyes nazis contra los judíos en la Alemania de los años treinta. “En 1935 había leyes de ciudadanía para proteger a las personas con sangre alemana… Hoy tenemos un proyecto de ley defectuoso que quiere definir quiénes son los verdaderos ciudadanos indios”, concluyó O’Brian.

Mientras que el ministro del Interior, Amit Saha, defendió la reforma diciendo que “no dañará, ni siquiera un poco, a ninguna minoría, especialmente a nuestros hermanos y hermanas musulmanes que viven en este país. Debido a que este proyecto de ley solo otorga ciudadanía, no se la quita a nadie”. Añadiendo que no hay razones para que los musulmanes indios tengan miedo.

Los manifestantes queman madera en el camino mientras protestan contra el Proyecto de Ley de Enmienda de Ciudadanía en Guwahati, Assam, India, el 12 de diciembre de 2019. La administración de la ciudad de Guwahati impuso el toque de queda después de la violencia durante las protestas contra el Proyecto de Ley de Enmienda a la Ciudadanía.
Los manifestantes queman madera en el camino mientras protestan contra el Proyecto de Ley de Enmienda de Ciudadanía en Guwahati, Assam, India, el 12 de diciembre de 2019. La administración de la ciudad de Guwahati impuso el toque de queda después de la violencia durante las protestas contra el Proyecto de Ley de Enmienda a la Ciudadanía. EFE

Unas declaraciones que no calmaron la furia de los manifestantes, ni de las organizaciones de derechos humanos.  Un partido musulmán indio recurrió este jueves 12 de diciembre ante el Tribunal Supremo la controvertida enmienda. “Esta discriminación es inédita en nuestra historia; es un día negro en la historia de India en el que sus ciudadanos están siendo diferenciados y discriminados en base a la religión”, lamentó el parlamentario Pandikadavath Kunhalikutty, de la Liga Musulmana India (IUML).

Violentas manifestaciones en el noreste del país

Y en las calles de diversas ciudades del país, como en Guwahati -en el estado de Assan, que comparte 200 kilómetros de frontera con Bangladesh- también resonaron los gritos de indignación de miles de manifestantes. “Tenemos más de 100 tribus en todo el noreste, y ahora el Gobierno, ¿qué está haciendo? Está tratando de convertirnos en una minoría en nuestro propio estado, en nuestra propia religión, dando la ciudadanía a los bangladesíes”, dijo Hengam Riba, una joven estudiante.

Los duros enfrentamientos entre los asistentes a las protestas –que ignoraron el toque de queda impuesto el miércoles en Assam- y la policía, dejaron dos muertos y al menos 11 personas con heridas de bala, mientras crecían las manifestaciones, alegando que la norma abrirá la región a una inundación de migrantes extranjeros. La policía intentó dispersar a los manifestantes disparando munición real y gases lacrimógenos.

221/5000
Los manifestantes queman copias del Proyecto de Ley de Enmienda de Ciudadanía, un proyecto de ley que busca otorgar la ciudadanía a las minorías religiosas perseguidas en los países musulmanes vecinos, durante una protesta en Nueva Delhi, India, el 10 de diciembre de 2019.
221/5000 Los manifestantes queman copias del Proyecto de Ley de Enmienda de Ciudadanía, un proyecto de ley que busca otorgar la ciudadanía a las minorías religiosas perseguidas en los países musulmanes vecinos, durante una protesta en Nueva Delhi, India, el 10 de diciembre de 2019. Adnan Abidi / Reuters

Los manifestantes destrozaron cuatro estaciones de ferrocarril en Assam y, según testigos, intentaron prenderles fuego. Los servicios de trenes fueron suspendidos, dejando varados a decenas de pasajeros. “Este es un estallido público espontáneo”, dijo Nehal Jain, un estudiante de Guwahati. “Primero nos dicen que hay demasiados inmigrantes ilegales y que necesitamos deshacernos de ellos. Luego traen esta ley que permitiría la ciudadanía a los inmigrantes”, se queja.

En diversas localidades del noreste de India se impuso el toque de queda desde el pasado miércoles y se suspendió Internet móvil en 10 distritos –para evitar las publicaciones en las redes sociales que podrían “inflamar las pasiones”. Una medida del Gobierno que no frenó las movilizaciones que ya van por su tercer día consecutivo, siendo las del jueves las más masivas.

“Hacemos un llamado a todos los estudiantes, civiles, trabajadores y todos los sectores de la sociedad para que salgan a las calles para protestar”, dijo el activista local Akhil Gogoi antes de la votación en la Cámara Alta.

Los musulmanes indios se sienten discriminados e inseguros

Por su parte, la organización internacional Human Rights Watch dijo que “el Gobierno indio está creando bases legales para despojar a millones de musulmanes del derecho fundamental de igualdad de acceso a la ciudadanía”. Y acusó, en un comunicado, que la ley “suena hueca porque excluye a los ahmadiya de Pakistán y a los rohingyas de Myanmar”, ambos grupos musulmanes perseguidos en sus respectivos países.

Muchos musulmanes en India dicen que –desde la llegada del nacionalista hindú, Modi, al poder en 2014- los miembros de la comunidad musulmana han sentido que son tratados como ciudadanos de segunda clase. Varias ciudades percibidas con nombres que suenan islámicos han sido renombradas, mientras que algunos libros de texto escolares han sido alterados para minimizar las contribuciones de los musulmanes indios.

La nueva ley también generó preocupaciones de que el Gobierno de Modi esté impulsando una identidad hindú para la India. El Gobierno dijo que la norma será seguida por un registro de ciudadanía que significa que los musulmanes deben demostrar que eran residentes originales de la India y no refugiados de estos tres países, lo que podría convertir a algunos de ellos en apátridas.

El pasado agosto, el Ejecutivo de Modi rescindió la autonomía parcial de Jammu y Cachemira, el único estado de mayoría musulmana en India, y la dividió en dos. Sin embargo, Modi pidió calma ante las protestas que sacuden el noreste del país, diciendo que la gente de Assam no tenía nada que temer. “Quiero asegurarles que nadie puede quitarles sus derechos, su identidad única y su bella cultura. Continuará floreciendo y creciendo”, escribió en su Twitter.

A diferencia del resto de India, donde el principal problema es el ataque al laicismo, en estas regiones reina un fuerte sentimiento antiinmigrante sin tener en cuenta la religión, pese a que el Gobierno haya excluido porciones del noreste donde no tendrá efecto.

Los miembros de otras religiones enumeradas en la ley, por el contrario, tienen un camino claro hacia la ciudadanía y cientos celebraron la norma en las calles.

Con Reuters, EFE y AFP

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