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La COP25 se encamina a dar una respuesta débil a la urgencia climática

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Madrid (AFP)

La comunidad internacional se encamina este viernes a concluir la COP25 en Madrid sin el impulso que reclaman urgentemente la ciencia y la sociedad civil para evitar una catástrofe climática, al término de unas negociaciones que dividieron aún más a sus miembros.

Cuatro años después de la firma del Acuerdo de París, la ciencia elevó al máximo la alerta que supone el calentamiento, los primeros efectos devastadores empezaron a manifestarse con fenómenos climáticos extremos y millones de personas en el mundo hicieron suya la problemática saliendo a la calle para reclamar acciones ya.

La joven militante ecologista Greta Thunberg, elegida "personalidad del año" por la revista Time, llevó la voz de la sociedad civil a la COP25, donde el grito de los jóvenes se hizo sentir con una fuerza inédita en esta cita anual de la ONU.

Pero el entusiasmo político con el que se suscribió el Acuerdo de París con el fin de limitar el cambio climático a menos de + 2 ºC e idealmente a + 1,5 ºC parece desvanecerse poco a poco, a la par con un retroceso del multilateralismo y el auge nacionalista en el mundo.

El "corazón" del Acuerdo de París "apenas sigue latiendo", declaró esta semana la directora de Greenpeace, Jennifer Morgan.

- Los grandes emisores se plantan -

En Madrid, unos 200 países están llamados a cerrar un capítulo esencial del Acuerdo que prevé la regulación de los mercados de carbono, un sistema de intercambio de emisiones diseñado para acelerar su reducción.

También se contaba con que mostraran su determinación a ajustarse al calendario y elevar en 2020 sus metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para alcanzar la seguridad climática del + 1,5 ºC.

Los más ambiciosos llamaron incluso a las grandes potencias a adelantar sus objetivos en la COP25.

Pero grandes emisores como China e India, y también Brasil, descartaron hacerlo próximamente. Estados Unidos mucho menos al haber anunciado su retirada del Acuerdo de París.

Solo la Unión Europea aprobó en una cumbre en Bruselas lograr la neutralidad carbono en 2050 mediante la reducción y la compensación de emisiones, pero el pacto no incluye a Polonia, uno de los países miembros más contaminantes.

Del resto, 80 países se comprometieron a hacer más, pero únicamente representan 10% de las emisiones globales.

Mientras la ONU estima que habría que reducirlas en un 7,6% anual entre 2020 y 2030, las emisiones de CO2 siguieron aumentando en 2019 en el mundo.

Al ritmo actual, la temperatura mundial podría aumentar hasta 4 o 5 ºC a finales de siglo respecto a la era preindustrial y comprometer el futuro de las jóvenes generaciones.

- El papel de Brasil -

En la mesa de negociaciones, no solo la respuesta se aleja de la senda de la acción climática, sino que algunos miembros cuestionan incluso su urgencia.

Surgieron dos grupos: "Quien quiere ir más deprisa y quien quiere escudarse en lo que hasta ahora ha sido insuficiente para [así] no seguir avanzando", deploró el jueves la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

Brasil condicionó por su parte el avance de las negociaciones a que los países ricos materialicen su promesa de apoyar financieramente a las naciones en desarrollo para hacer frente y adaptarse al cambio climático.

Los países en desarrollo "no somos los que provocamos las emisiones". Los más ricos "deben cumplir su promesa sobre los fondos", dijo a la AFP el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles.

- Un mundo "imaginario" -

"Estamos consternados por el estado de las negociaciones", admitió Carlos Fuller, jefe negociador de un grupo de 44 Estados insulares, muchos de los cuales se enfrentan a una amenaza existencial por la subida del nivel del mar.

"Es como si lo que pasara en el mundo real y en las calles con los manifestantes, no existiera", dijo Alden Meyer, un veterano observador de las negociaciones. "Aquí estamos en un mundo imaginario".

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